Posted by: frburke23 | August 22, 2013

Thought for Friday, 20th Week in Ordinary Time

Once in the time of the judges there was a famine in the land;
so a man from Bethlehem of Judah
departed with his wife and two sons
to reside on the plateau of Moab.
Elimelech, the husband of Naomi, died, and she was left with her two sons, who married Moabite women,
one named Orpah, the other Ruth.
When they had lived there about ten years,
both Mahlon and Chilion died also,
and the woman was left with neither her two sons nor her husband.
She then made ready to go back from the plateau of Moab
because word reached her there
that the LORD had visited his people and given them food.
Orpah kissed her mother-in-law good-bye, but Ruth stayed with her.

Naomi said, “See now!
Your sister-in-law has gone back to her people and her god.
Go back after your sister-in-law!”
But Ruth said, “Do not ask me to abandon or forsake you!
For wherever you go, I will go, wherever you lodge I will lodge,
your people shall be my people, and your God my God.”

Thus it was that Naomi returned
with the Moabite daughter-in-law, Ruth,
who accompanied her back from the plateau of Moab.
They arrived in Bethlehem at the beginning of the barley harvest.

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Today we have a wonderful reading from the book of Ruth about the friendship between a mother-in-law (Naomi) and daughter-in-law (Ruth).  Naomi’s husband died and she was left with two sons.  Both of her sons married Moabite women, Orpah and Ruth.  When both of her sons died, Naomi decided to go back to her home of Bethlehem and she asked her daughters-in-law to return to their home town as well.  Orpah returned to her homeland, but Ruth decided to stay with her mother-in-law.

I love Ruth’s words to Naomi.  You can hear the tenderness and love that she has for her mother-in-law:

“Do not ask me to abandon or forsake you!  For wherever you go, I will go, wherever you lodge I will lodge, your people shall be my people, and your God my God.”

Ruth was willing to give up her homeland for this wonderful friend that she had found in Naomi.  It reminds me of other wonderful friendships in Scripture like David and Jonathan, Jesus and John, etc.  In Sirach 6:14 we read:

“Faithful friends are a sturdy shelter; whoever finds one finds a treasure.”

This topic of friendship is very important to me because I think finding a true friend is the closest experience we will have to God here on earth.  One of our deepest desires is to be known and to know, to be loved and to love.  When you find someone that you can open your heart and soul to, and you are not judged, but loved and accepted, you have found a treasure, a true friend.  This gives us a glimpse of God.

I have been blessed in my life to find treasures in my friends.  They know me, the good, the bad and the ugly, and they love me anyway.  At the same time, a true friend will tell you the truth when you need to change something in your life as well, for love is seeking the best for the other person without expecting anything in return.

Making true friends is not easy today.  There is a risk in being vulnerable, in sharing personal things about yourself.  I usually start by sharing small things with someone.  If I find that they are trustworthy, I start sharing more personal things.  And when I find that I can confide anything to them, I share my heart.  Obviously this requires us to be able to listen to the other person and keep their trust and confidentiality.

Have I found a treasure in a true friend?

Has my trust been broken in the past where I might need healing?

Am I a good listener?

Next Monday, I will be on Relevant Radio at 11am (CDT) on the Inner Life to discuss this topic of friendship.  It is so important because friends give us a glimpse of God.  During difficult times they lighten our burden by listening.  They give us hope and strength.  And during good times, our joy is doubled when we can share it with a friend.

Have a blessed day and thank God for your friends,

Fr. Burke

 

Rut 1:1, 3-6, 14b-16, 22

Una vez en el tiempo de los jueces hubo hambruna en la tierra; por lo que un hombre de Belén de Judá marcho con su esposa y dos hijos a residir en la meseta de Moab. Elimelec, marido de Noemí, murió, y ella quedó sola con sus dos hijos, que se casaron con mujeres moabitas, una llamada Orpa y la otra Rut. Cuando habían vivido allí unos diez años, los dos, Majlom y Quilion también murieron, y la mujer quedo ni con sus dos hijos ni con su marido. Ella luego, se preparo para ir de vuelta de la meseta de Moab porque la palabra llegó hasta ella allí que el Señor había visitado a su pueblo para darles alimentos.

Orpa besó a su suegra de despedida, pero Rut se quedó con ella.

Noemí dijo: “Mira ahora! Tu cuñada ha ido de nuevo a su gente y su dios. ¡Vuelve con tu cuñada! ” Pero Rut dijo, “¡No me pidas que te abandone o te desampare! Por donde quiera que vayas, yo iré, donde tú te alojes, me alojare, tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios”.

Así fue que Noemí volvió con la moabita nuera, Rut, quien la acompañó de vuelta de la meseta de Moab. Ellas llegaron a Belén al comienzo de la cosecha de cebada.

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Hoy tenemos una maravillosa lectura del libro de Rut sobre la amistad entre una suegra (Noemí) y su nuera (Rut). El marido de Noemí murió y ella se quedó con dos hijos. Sus dos hijos se casaron con mujeres moabitas, Orpa y Rut. Cuando sus dos hijos murieron, Noemí decidió regresar a su casa de Belén y les preguntó a sus nueras que volvieran a su ciudad natal también. Orpa volvió a su tierra natal, pero Rut decidió quedarse con su suegra.

Me encantan las palabras de Rut para Noemí. Puedes escuchar la ternura y el amor que le tiene a su suegra:

“¡No me pidas que te abandone o te desampare! Por donde quiera que vayas, yo iré, donde tú te alojes, me alojare, tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. “

Rut estaba dispuesta a abandonar su patria por esta maravillosa amiga que había encontrado en Noemí. Me recuerda a otras amistades maravillosas en las Escrituras como David y Jonathan, Jesús y Juan, etc. En Eclesiástico 6:14 leemos:

Amigos fieles son un refugio seguro, y el que se encuentra uno se encuentra un tesoro.”

Este tema de la amistad es muy importante para mí, porque creo que al encontrar un verdadero amigo es la experiencia más cercana que tendremos a Dios aquí en la tierra. Uno de nuestros más profundos deseos es ser conocido y conocer, de ser amado y de amar. Cuando encuentres a alguien con quien puedes abrir tu corazón y alma, y no eres juzgado, pero amado y aceptado, has encontrado un tesoro, un verdadero amigo. Esto nos da una idea de Dios.

He sido bendecido en mi vida por encontrar tesoros en mis amigos. Ellos me conocen, lo bueno, lo malo y lo feo, y me aman de todas maneras. Al mismo tiempo, un verdadero amigo te dirá la verdad cuando necesitas cambiar algo en tu vida también, porque el amor es estar buscando lo mejor para la otra persona sin esperar nada a cambio.

Hacer amigos de confianza no es fácil hoy en día. Existe el riesgo de ser vulnerables, en compartir cosas personales sobre ti. Yo suelo empezar por compartir pequeñas cosas con alguien. Si veo que son dignos de confianza, comienzo a compartir cosas más personales. Y cuando veo que puedo confiar cualquier cosa en ellos, comparto mi corazón. Obviamente, esto requiere que seamos capaces de escuchar a la otra persona y mantener su confianza y confidencialidad.

¿He encontrado un tesoro en un verdadero amigo? ¿Se ha roto mi confianza en el pasado en el que podría necesitar sanación? ¿Soy un buen oyente?

El próximo lunes, voy a estar en Radio Relevante a las 11:00 am (CDT) en la Vida Interna para discutir este tema de la amistad. Es tan importante porque los amigos nos dan una idea de Dios. En los momentos difíciles ellos aligeran nuestra carga al escuchar. Ellos nos dan esperanza y fuerza. Y durante los buenos tiempos, nuestra alegría se duplica cuando podemos compartirla con un amigo.

Ten un día bendecido y agradece a Dios por tus amigos,

Fr. Burke


Responses

  1. Thank you for that lovely reflection on Fridays reading. I totally agree and have been blessed with a few dear friends over my 50 years….one from grade school. True friendship is invaluable. God Bless you Fr. Burke
    A loyal friend to your website and reections!!


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