Posted by: frburke23 | September 23, 2013

Thought for Tuesday, 25th Week in Ordinary Time

Luke 8:19-21

The mother of Jesus and his brothers came to him but were unable to join him because of the crowd.
He was told, “Your mother and your brothers are standing outside
and they wish to see you.”
He said to them in reply, “My mother and my brothers
are those who hear the word of God and act on it.”
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Having faith is an integral part of being a Christian, but it is not the only thing.  Yes, faith is one of the three theological virtues (faith, hope and love).  And faith is primary and essential in salvation.  Yet, Jesus tells us that we have to be doers of the word to be a part of His family; we must “act on it.”  And the greatest action we can do is love, the greatest theological virtue.

The other thought that comes to mind with this Gospel reading is the popular idea that Jesus had brothers and sisters and Mary was not always a virgin.  We as Catholics believe that Mary was ever-virgin and had no other children.   Why has this been taught from the very time of Christ?

In today’s society, the thought of someone being a virgin is ridiculed.  We sometimes project our thoughts onto others in the past and present.   We think, “How can someone be married like Mary and Joseph and remain virgins?  That’s impossible!”  But during the time of Jesus, cousins and extended relatives were often called brothers and sisters.  It is also very difficult to believe in miracles.  If we believe that Jesus was conceived by the Holy Spirit, is it not possible that Mary could remain a virgin forever?  With God all things are possible.  Just imagine this as a possibility and open your heart to the beauty of this teaching.

I’m also reminded of what happened at the foot of the cross to back up the teaching that Jesus had no other siblings.  During the time of Jesus, women had no power in society except through their husbands or sons.  Widows lost all status in society.  And if they had no sons to help them, they really became social outcasts.  That is why Jesus encouraged us to help the orphans and the widows.  And that is why Jesus had such pity on the woman who was about to bury her only son.  Jesus pitied her and brought her son back to life.  Jesus might have foreseen the pain His own mother was going to experience at the cross.

At the foot of the cross, Mary was a widow who was about to lose her only Son.  If Mary had other sons, it would have been natural for them be at the foot of the cross and to take Mary into their home, protect her and provide for her.  But there were none.  Only John, Mary and Mary Magdalene were at the foot of the cross.  So Jesus says to John, His beloved disciple, “John, behold your mother.  Woman, behold your son.”  Not only was Jesus taking care of His mother by making her part of a family, but Jesus was also giving Mary to each one of us as our Mother in faith.  John represents all of us at that special moment.

So as we reflect on this short gospel passage, let us ask ourselves these questions:  Am I a person that believes in Jesus Christ as the Savior of the world?  Do I put my faith into action in works of charity?  Do I believe that all things are possible with God, even that Mary was ever-virgin, someone so pure that she was destined only to bear the Savior of the world?  Do I love Mary as my spiritual mother, given to me by Jesus at the foot of the cross?

Have a blessed day!

Fr. Burke

https://frburke23.wordpress.com

Here is the Spanish translation:

LUCAS 8:19-21

La madre de Jesús y sus hermanos vinieron a él
pero no pudieron unirse a él a causa de la multitud.
Se le dijo: “Tu madre y tus hermanos están afuera
y desean verte”.
Él les dijo en respuesta: “Mi madre y mis hermanos
son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

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Tener fe es una parte integral del ser cristiano, pero no es la única cosa. Sí, la fe es una de las tres virtudes teológicas (fe, esperanza y amor). Y la fe es primordial y esencial en la salvación. Sin embargo, Jesús nos dice que debemos ser hacedores de la palabra para ser parte de Su familia, debemos “ponerla en práctica.” Y la mayor acción que podemos hacer es amar, la mayor virtud teológica.

El otro pensamiento que viene a la mente con la lectura del Evangelio es la idea popular de que Jesús tuvo hermanos y hermanas, y María no fue siempre virgen. Nosotros, como católicos creemos que María fue siempre virgen y no tuvo otros hijos.  ¿Por qué ha sido esto enseñado desde el tiempo de Cristo?

En la sociedad actual, la idea de que alguien sea virgen es ridiculizada. A veces proyectamos nuestros pensamientos a los demás en el pasado y el presente. Pensamos: “¿Cómo puede alguien estar casado como María y José, y permanecer vírgenes? ¡Eso es imposible!” Pero durante la época de Jesús, los primos y parientes extendidos a menudo fueron llamados hermanos y hermanas. Es también muy difícil creer en los milagros. Si creemos que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo, ¿no es posible que María podría permanecer virgen para siempre? Con Dios todo es posible. Solo imagina esto como una posibilidad y abre tu corazón a la belleza de esta enseñanza.

También me acuerdo de lo que pasó al pie de la cruz para apoyar la enseñanza de que Jesús no tenía otros hermanos. Durante el tiempo de Jesús, la mujer no tenía ningún poder en la sociedad, excepto a través de sus maridos o hijos. Las viudas perdieron todo estatus en la sociedad. Y si no tenían hijos para ayudarlas, realmente se convertían en marginadas sociales. Por eso Jesús nos animó a ayudar a los huérfanos y las viudas. Y es por eso que Jesús tenía tanta compasión de la mujer que estaba a punto de enterrar a su único hijo. Jesús la compadeció, y trajo a su hijo de vuelta a la vida. Jesús podría haber previsto el dolor que su propia madre iba a experimentar en la cruz.

Al pie de la cruz, María era una viuda quien estaba a punto de perder a su único Hijo. Si María tuvo otros hijos, habría sido natural para ellos estar al pie de la cruz y recibir a María en su casa, protegerla y proveer para ella. Pero no había ninguno. Sólo Juan, María y María Magdalena estaban al pie de la cruz. Entonces Jesús le dice a Juan, Su discípulo amado: “Juan, ahí tienes a tu madre. Mujer, ahí tienes a tu hijo.” No sólo Jesús cuido de su madre haciéndola parte de una familia, pero Jesús también estaba dando a María a cada uno de nosotros como nuestra Madre en la fe. Juan representa a todos nosotros en ese momento tan especial.

Así que al reflexionar sobre este pasaje corto del evangelio, preguntémonos las siguientes preguntas: ¿Soy una persona que cree en Jesucristo como el Salvador del mundo? ¿Pongo mi fe en acción en las obras de caridad? ¿Creo que todas las cosas son posibles con Dios, aun que María fue siempre virgen, alguien tan pura que estaba destinada sólo para soportar el Salvador del mundo? ¿Amo a María como mi madre espiritual, que me ha dado Jesús al pie de la cruz?

¡Tengan un día bendecido!

Fr. Burke

https://frburke23.wordpress.com


Responses

  1. The main theme here is WILL OF GOD. You are anchoring; on to some thing else.


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