Posted by: frburke23 | October 24, 2013

Thought for Friday, 29th Week in Ordinary Time

Romans 7:18-25a

Brothers and sisters:
I know that good does not dwell in me, that is, in my flesh.
The willing is ready at hand, but doing the good is not.
For I do not do the good I want,
but I do the evil I do not want.
Now if I do what I do not want, it is no longer I who do it,
but sin that dwells in me.
So, then, I discover the principle
that when I want to do right, evil is at hand.
For I take delight in the law of God, in my inner self,
but I see in my members another principle
at war with the law of my mind,
taking me captive to the law of sin that dwells in my members.
Miserable one that I am!
Who will deliver me from this mortal body?
Thanks be to God through Jesus Christ our Lord.
__________________________________________________________

I have arrived home safely from Rome, thanks be to God.  Thanks for your prayers.

St. Paul was influenced by the dualism of his time.  Strict dualists said that the body is evil and the spirit is good.  St. Paul, although not a strict dualist, was influenced by this thought.  You can see in this passage hints of this thinking:  “I know that good does not dwell in me, that is, in my flesh…”  He goes on to say that he does the things he doesn’t want to do and doesn’t do the things that he wants to do.  We all have experienced this tension, haven’t we?

What is this?  Some say it is the result of original sin, in which we have a tendency toward sin (concupiscence).  Whatever it is, we all have experienced a desire to do something that is immoral and not good.  And we all struggle at times to be loving and good when the situation is difficult.  How do we handle this in light of the Scriptures?

God created us, man and woman, in His image and likeness.  We are good at our core because of our likeness to God.  So we believe that we are embodied spirits and both our body and spirit is good.   Our bodies definitely impact who we are and how we act.  We cannot easily separate our bodies and say they are bad and our spirit is good.  However, there is something in us that draws us to sin at times.

What we need to do is train our intellect and will, the motivating principles in our being, to move us toward doing the good.  How do we do this?   First of all, to train the intellect, we need to study.  We need to know our faith, the Scriptures and the catechism to understand what is GOOD.  The more we know the good, the more we can move toward the good with our intellect.  But that is not all.

We need also to train our will, which moves our being toward the GOOD.  How do we do this?  First, we need to pray so that we become like Jesus, the One that we contemplate.  We also learn to train the will by not always giving in to simple temptations.  That is why we fast.  If I can deprive myself of an extra cookie and do that consistently, I am more able to deny more delectable temptations when they come my way.  If we are faithful in small things, the Lord trusts us with greater things.

So let us take time to learn about God, about our faith, about what is right from wrong.  Then let us practice self-discipline.  This can happen in so many ways in order to train the will.  Do it by fasting.  Do it by denying yourself of some of the pleasures that we become accustomed to.  The more we train the intellect and will, the more we will experience the true JOY that comes we are truly in tune with the Lord and follow His commandments.

At times, we are going to experience Paul’s struggle of doing what we do not want to do.  When you fall, go to confession and start over again.  And like good athletes who practice their sport regularly so that they can perform when under pressure, we need to practice our faith so that we can resist temptation during difficult times and that we can be loving in all situations.

Have a great weekend!

Fr. Burke

https://frburke23.wordpress.com

Translation in Spanish

ROMANOS 7:18-25a

Hermanos y hermanas:
Sé que el bien no habita en mí, es decir, en mi carne.
La voluntad está lista a la mano, pero hacer el bien no lo esta.
Porque no hago el bien que quiero,
pero hago el mal que no quiero.
Ahora, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace,
sino el pecado que habita en mí.
Así, entonces, descubro el principio
que cuando quiero hacer el bien, el mal está a la mano.
Porque yo me deleito en la ley de Dios, en mi interior,
pero veo en mis miembros otro principio
en guerra con la ley de mi mente,
llevándome cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Miserable que soy!
¿Quién me librará de este cuerpo mortal?
Gracias a Dios por Jesucristo nuestro Señor.

_______________________________________________

He llegado a casa a salvo de Roma, gracias a Dios. Gracias por sus oraciones.

San Pablo fue influenciado por el dualismo de este tiempo. Dualistas estrictos dijeron que el cuerpo es malo y el espíritu es bueno. San Pablo, aunque no es un dualismo estricto, fue influenciado por este pensamiento. Se puede ver en este pasaje notas de esta forma de pensar: “Yo sé que el bien no habita en mí, es decir, en mi carne…” Él va a decir que él hace las cosas que no quiere hacer y no hace las cosas que él quiere hacer. ¿Todos hemos experimentado esta tensión, no?

¿Qué es esto? Algunos dicen que es el resultado del pecado original, en el que tenemos una tendencia hacia el pecado (concupiscencia). Sea lo que sea, todos hemos experimentado el deseo de hacer algo que es inmoral y no es bueno. Y todos luchamos a veces a ser cariñosos y buenos cuando la situación es difícil. ¿Cómo manejamos esto a la luz de las Escrituras?

Dios nos creó, hombre y mujer, a su imagen y semejanza. Somos buenos en nuestro núcleo a causa de nuestra semejanza con Dios. Así que creemos que somos espíritus encarnados y tanto nuestro cuerpo y el espíritu es bueno. Nuestros cuerpos definitivamente afectan lo que somos y cómo actuamos. No podemos separar fácilmente nuestros cuerpos y decir que son malos y nuestro espíritu es bueno. Sin embargo, hay algo en nosotros que nos atrae a pecar a veces.

Lo que tenemos que hacer es entrenar a nuestro intelecto y voluntad, los principios que motivan en nuestro ser, para movernos hacia hacer el bien. ¿Cómo hacemos esto? En primer lugar, para entrenar el intelecto, tenemos que estudiar. Necesitamos conocer nuestra fe, la Escritura y el Catecismo de entender lo que es BUENO. Cuanto más sabemos lo bueno, cuanto más podemos avanzar hacia el bien con nuestro intelecto. Pero eso no es todo.

También tenemos que entrenar nuestra voluntad, que se mueve nuestro ser hacia el BIEN. ¿Cómo hacemos esto? En primer lugar, tenemos que orar para que podamos llegar a ser como Jesús, el que contemplamos. También aprendemos a formar la voluntad de no dar siempre a las tentaciones simples. Por eso es que ayunamos. Si puedo privarme de una galleta extra y hacerlo constantemente, soy más capaz de negar las tentaciones más deliciosas cuando vienen hacia mí. Si somos fieles en las cosas pequeñas, el Señor nos confía con cosas mayores.

Así que vamos a tomar el tiempo para aprender acerca de Dios, acerca de nuestra fe, sobre lo que es correcto de lo incorrecto. Luego vamos a practicar la autodisciplina. Esto puede ocurrir de muchas maneras con el fin de capacitar la voluntad. Hazlo ayunando. Hazlo negándote a ti mismo a algunos de los placeres a los que nos acostumbramos. Cuanto más entrenamos el intelecto y la voluntad, cuanto más experimentaremos la verdadera ALEGRIA que estamos verdaderamente en sintonía con el Señor y seguimos Sus mandamientos.

A veces, vamos a experimentar la lucha de Pablo de hacer lo que no queremos hacer. Cuando caigas, ve a confesarte y empieza de nuevo. Y como buenos deportistas que practican su deporte de forma regular para que puedan llevar a cabo cuando están bajo presión, debemos practicar nuestra fe para que podamos resistir la tentación en tiempos difíciles y que podamos ser amorosos en todas las situaciones.

¡Tengan un gran fin de semana!

Fr. Burke

https://frburke23.wordpress.com

 


Responses

  1. Inspiring sermon. Thank you very much. I hope you may answer my two questions sent you before. May God bless you.


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