Posted by: frburke23 | January 26, 2014

Thought for Monday, 3rd Week in Ordinary Time

All the tribes of Israel came to David in Hebron and said:
“Here we are, your bone and your flesh.
In days past, when Saul was our king,
it was you who led the children of Israel out and brought them back.
And the LORD said to you, ‘You shall shepherd my people Israel
and shall be commander of Israel.’”
When all the elders of Israel came to David in Hebron,
King David made an agreement with them there before the LORD,
and they anointed him king of Israel.
David was thirty years old when he became king,
and he reigned for forty years:
seven years and six months in Hebron over Judah,
and thirty-three years in Jerusalem
over all Israel and Judah.

Then the king and his men set out for Jerusalem
against the Jebusites who inhabited the region.
David was told, “You cannot enter here:
the blind and the lame will drive you away!”
which was their way of saying, “David cannot enter here.”
But David did take the stronghold of Zion, which is the City of David.

David grew steadily more powerful,
for the LORD of hosts was with him.

—————————————————–

I am writing this from Mundelein Seminary where they hosted their annual basketball tournament.  There were nine seminaries represented and Sacred Heart Seminary from Detroit took home the trophy.  I am always struck by the fierce competition and yet there is a brotherhood among all of the young men.  These are the future priests of America.  At the end of every game both teams gathered at center court for a prayer. 

Fr. Barron reflected at the end of the tournament that everyone played hard to the last minute of every game.  No one gave up.  And that exemplifies all that is good about the tournament and the future priests of this country.  In his homily this morning, Fr. Barron encouraged all priests and seminarians to live simple lives (leave our nets behind, poverty/simplicity), to give up our autonomy (leave our boats behind, obedience) and to place Jesus above all things, even our family (leave our Father, chastity/celibacy), just like the first disciples Jesus called in the Gospel.  That is why we poverty/simplicity, chastity/celibacy and obedience are so important for priests and religious today.

In today’s reading from the second book of Samuel we read how David is anointed the king of Israel.  By his faithfulness, the Lord blessed his kingship and it was a time of flourishing for the people of Israel.  Of course, we will read that David wasn’t always faithful; he was human like me and you.  However, he tried to do the right thing, the Godly thing as best as he could.

The same is true for us.  We are called to be faithful to the best of our ability.  We are called to be holy, to be set apart.  We are called to make Jesus the very center of our lives.  God is always faithful to us.  And even when we fall, He will be there to offer us His merciful hand to get back up and start over.  Don’t ever give up.  Don’t ever stop trying to be holy.  Persevere in faith and watch what the Lord will do through you.

Pope Francis says in his apostolic exhortation Evangelii Gaudium (which I highly recommend everyone read), that we should never underestimate the power of God in our lives.  “God’s word is unpredictable in power,” he says.  If we sow the seed of God’s word and trust in Him, God will do things that will “surpass our calculations and ways of thinking”.

Am I being a faithful Christian?

Am I living a simple life, free of the materialistic tendencies of this world?

Am I living a chaste life (faithful to my spouse if I’m married, pure if unmarried)?

Am I obedient to God and to those that God has placed in my path to direct me?

Have a blessed day,

Fr. Burke

Here is the Spanish translation:

2 samuel 5:1-7, 10

Todas las tribus de Israel fueron a David, en Hebrón, y dijeron:
“Aquí estamos, tu hueso y tu carne.
En días pasados, cuando Saúl era nuestro rey,
fuiste tu quien guió a los hijos de Israel y los trajo de vuelta.
Y el SEÑOR te dijo: Tú apacentarás a mi pueblo Israel
y será el comandante de Israel. ‘”
Cuando todos los ancianos de Israel fueron a David, en Hebrón,
El rey David hizo un pacto con ellos delante del SEÑOR,
y ellos lo ungieron rey de Israel.
David tenía treinta años cuando comenzó a reinar,
y reinó por cuarenta años:
siete años y seis meses en Hebrón sobre Judá,
y treinta y tres años en Jerusalén
sobre todo Israel y Judá.

Entonces el rey y sus hombres partieron a Jerusalén
contra los jebuseos que habitaban la región.
A David se le dijo: “¡Tú no puedes entrar aquí:
los ciegos y los cojos te llevaran lejos!”
Que era su manera de decir: “David no puede entrar aquí.”
Pero David tomó la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David.

David creció firmemente más poderoso,
porque el SEÑOR de los ejércitos estaba con él.

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Estoy escribiendo esto desde el Seminario de Mundelein donde organizaron su torneo anual de baloncesto. Había nueve seminarios representados y el Seminario del Sagrado Corazón de Detroit se llevó a casa el trofeo. Siempre estoy impresionado por la competencia feroz y sin embargo hay una hermandad entre todos los jóvenes. Estos son los futuros sacerdotes de América. Al final de cada partido los dos equipos se reunieron en el centro de la cancha para una oración.

Padre. Barron reflejo al final del torneo que todos habían jugado duro hasta el último minuto de cada partido. Nadie se rindió. Y eso ejemplifica todo lo que es bueno sobre el torneo y los futuros sacerdotes de este país. En la homilía de esta mañana, el Padre. Barron alentó a todos los sacerdotes y seminaristas de vivir vidas simples (dejar en nuestras redes detrás, pobreza / simplicidad), a renunciar a nuestra autonomía (dejar nuestros barcos detrás, obediencia) y colocar a Jesús sobre todas las cosas, incluso nuestra familia (dejar nuestro Padre, castidad / celibato), al igual que los primeros discípulos que Jesús llama en el Evangelio. Es por ello que la pobreza / la sencillez, castidad / celibato y la obediencia son tan importantes para los sacerdotes y religiosos en la actualidad.

En la lectura de hoy del segundo libro de Samuel leemos cómo David es ungido rey de Israel. Por su fidelidad, el Señor bendijo su reinado y fue una época de florecimiento para el pueblo de Israel. Por supuesto, leeremos que David no siempre fue fiel; él era humano como tú y yo. Sin embargo, el trató de hacer lo correcto, las cosas de Dios lo mejor que pudo.

Lo mismo es cierto para nosotros. Estamos llamados a ser fieles a lo mejor de nuestra capacidad. Estamos llamados a ser santos, a ser apartados. Estamos llamados a poner a Jesús el centro de nuestras vidas. Dios siempre nos es fiel. E incluso cuando caemos, Él estará allí para ofrecernos su mano misericordiosa para levantarnos y empezar de nuevo. Nunca te rindas. Nunca dejes de tratar de ser santo. Persevera en la fe y mira lo que el Señor va a hacer a través de ti.

El Papa Francisco dice en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (lo que recomiendo encarecidamente a todos a leer), que nunca debemos subestimar el poder de Dios en nuestras vidas. “La palabra de Dios es impredecible en poder”, dice él. Si sembramos la semilla de la palabra de Dios y confiamos en Él, Dios hará cosas que van a “sobrepasar nuestros cálculos y formas de pensar.”

¿Estoy siendo un cristiano fiel?
¿Estoy viviendo una vida sencilla, libre de las tendencias materialistas de este mundo?
¿Estoy viviendo una vida casta (fiel a mi cónyuge si estoy casado, puro si no estoy casado)?
¿Soy obediente a Dios y a los que Dios ha puesto en mi camino para dirigirme?

Tengan un día bendecido,

Fr. Burke


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