Posted by: frburke23 | December 3, 2014

Thought for Wednesday, 1st Week of Advent (St. Francis Xavier)

Isaiah 25:6-10a

On this mountain the LORD of hosts will provide for all peoples A feast of rich food and choice wines, juicy, rich food and pure, choice wines. On this mountain he will destroy the veil that veils all peoples, The web that is woven over all nations; he will destroy death forever. The Lord GOD will wipe away the tears from all faces; The reproach of his people he will remove from the whole earth; for the LORD has spoken. On that day it will be said: “Behold our God, to whom we looked to save us! This is the LORD for whom we looked; let us rejoice and be glad that he has saved us!” For the hand of the LORD will rest on this mountain.

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Today is the feast day of St. Francis Xavier, the patron of the Diocese of Joliet.  He was one of the co-founders of the Jesuits with St. Ignatius of Loyola.  He traveled extensively and converted many people in Japan and India.  He is considered by some to be the greatest missionaries since St. Paul.  St. Francis did all he could to help people get to heaven.

Isaiah paints a wonderful picture of heaven in today’s first reading.

The Lord will provide a feast for everyone.  The Gospel today is the feeding of thousands with seven loaves and a few fish.  The point is that the Lord will provide for all of our needs in abundance.  Our deepest desires will be filled in heaven.  And the Eucharist is a foretaste of heaven.  Here on earth we participate in the Mass, which gives us a glimpse into paradise.

The veil that separates all people will be destroyed.  We will see one another as true brothers and sisters, with no distinction between race, color of skin or language.  We will see clearly then, but now we only see dimly.  We ask the Lord to remove the veil from our eyes now so that we can see with His eyes and not our own.

Death will be destroyed forever.  Imagine a world with no death…  It would take away one of our greatest fears.  It takes away much of our unhealthy competition (survival of the fittest).  Heaven is a place in which our total focus is on basking in the Lord’s love and mercy, and everyone else will be doing the same.

Every tear will be wiped away.  There is no more sadness and no more grief.  Every true and holy desire will be fulfilled. We can’t even imagine what joy that will be!

And best of all – the Beatific Vision!  We will see Jesus face to face!  He is the One who came to save us, the one who paid the price for our sins.  This is why St. Paul says that death is gain.  Death will lead us to glory with Christ, if we are prepared.

As we continue this Advent journey toward Christmas, let us take time to contemplate heaven – the feast, the joy, the glory.  Let us prepare by asking ourselves these questions:

Am I ready for the Lord if He were to call me home today?

Do I contemplate the joys of heaven so as to change my behavior today?

Do I truly believe that the Eucharist is the foretaste of heaven?

Lord, increase our faith in you.  We want to believe in you and everything you promise, but doubt creeps into our minds.  We can’t see you but we trust.  We want to live with you for all eternity in heaven, but sometimes we lose our way.  We forget what is most important and we get drawn away from you by the stresses of this life.  This Advent help me to focus solely on you as my one true desire.

Peace,

Fr. Burke 

Here is the Spanish translation:

Isaías 25:6-10A En este monte el SEÑOR de los ejércitos preparará para todos los pueblos Una fiesta de rica comida y vinos selectos, jugosa, rica comida y vinos puros, vinos selectos. En este monte destruirá el velo que oculta todos los pueblos, El paño que tapa a todas las naciones; él destruirá la muerte para siempre. El Señor DIOS enjugará las lágrimas de todos los rostros; Quitará el oprobio de su pueblo de toda la tierra; porque el SEÑOR ha hablado.

En ese día se dirá: “¡He aquí nuestro Dios, a quien esperábamos para salvarnos! Este es el SEÑOR a quien buscábamos; ¡Regocijémonos y alegrémonos que él nos ha salvado! ” Porque la mano del SEÑOR reposará en este monte.

_________________________________________________________________________________________________ Hoy es el día de fiesta de San Francisco Javier, el patrón de la Diócesis de Joliet. Él fue uno de los co-fundadores de los Jesuitas con San Ignacio de Loyola. Viajó extensamente y convirtió a muchas personas en Japón y la India. Él es considerado por algunos de ser el más grande misionero desde San Pablo. San Francisco hizo todo lo que pudo para ayudar a la gente llegar al cielo.

Isaías pinta una imagen maravillosa del cielo en la primera lectura de hoy.

El Señor proveerá una fiesta para todos. El Evangelio de hoy es la alimentación de miles de personas con siete panes y unos pocos peces. El punto es que el Señor proveerá en abundancia para todas nuestras necesidades. Nuestros deseos más profundos serán llenados en el cielo. Y la Eucaristía es un anticipo del cielo. Aquí en la tierra participamos en la Misa, lo que nos da una idea del paraíso.

El velo que separa a todas las personas será destruido. Nos veremos unos a otros como verdaderos hermanos y hermanas, sin distinción entre raza, color de piel o idioma. Veremos claramente entonces, pero ahora sólo vemos oscuramente. Le pedimos al Señor que quite el velo de nuestros ojos ahora para que podamos ver con Sus ojos y no con los nuestros.

La muerte será destruida para siempre. Imagina un mundo sin muerte… Quitaría uno de nuestros temores más grandes. Quita gran parte de nuestra competencia no saludable (supervivencia del más apto). El cielo es un lugar en el cual nuestro enfoque total es disfrutar del amor y la misericordia del Señor, y todos los demás estarán haciendo lo mismo.

Cada lágrima será borrada. No hay más tristeza ni más dolor. Cada deseo verdadero y santo se cumplirá. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo gozoso que eso será!

Y lo mejor de todo – ¡la Visión Beatífica! ¡Veremos a Jesús cara a cara! Él es el que vino a salvarnos, el que pagó el precio por nuestros pecados. Es por esto que San Pablo dice que la muerte es ganancia. La muerte nos conducirá a la gloria con Cristo, si estamos preparados.

A medida que continuamos este camino del Adviento hacia la Navidad, tomemos tiempo para contemplar el cielo – la fiesta, la alegría, la gloria. Preparémonos preguntándonos estas preguntas:

¿Estoy listo para el Señor si Él me llamara a casa hoy? ¿Contemplo las alegrías del cielo a fin de cambiar mi comportamiento hoy? ¿Verdaderamente creo que la Eucaristía es el anticipo del cielo?

Señor, aumenta nuestra fe en ti. Queremos creer en ti y todo lo que prometes, pero la duda se apodera de nuestras mentes. No podemos verte pero confiamos. Queremos vivir en el cielo contigo por toda la eternidad, pero a veces perdemos nuestro camino. Nos olvidamos de lo que es más importante y somos apartados lejos de ti por el estrés de esta vida. Este Adviento ayúdame a concentrarme únicamente en ti como mi único y verdadero deseo.

Paz,

Fr. Burke


Responses

  1. Sent from my iPhone Susan Duval Mobile: 314-952-9286 Susanduval@charter.net

    >

  2. I wish my tears could be wiped away … Praying for patience.


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