Posted by: frburke23 | January 8, 2015

Thought for Thursday after Epiphany (January 8)

luke 4:14-22

Jesus returned to Galilee in the power of the Spirit,
and news of him spread throughout the whole region.
He taught in their synagogues and was praised by all.

He came to Nazareth, where he had grown up,
and went according to his custom
into the synagogue on the sabbath day.
He stood up to read and was handed a scroll of the prophet Isaiah.
He unrolled the scroll and found the passage where it was written:
The Spirit of the Lord is upon me,
because he has anointed me
to bring glad tidings to the poor.
He has sent me to proclaim liberty to captives
and recovery of sight to the blind,
to let the oppressed go free,
and to proclaim a year acceptable to the Lord.

Rolling up the scroll, he handed it back to the attendant and sat down,
and the eyes of all in the synagogue looked intently at him.
He said to them,
“Today this Scripture passage is fulfilled in your hearing.”
And all spoke highly of him
and were amazed at the gracious words that came from his mouth.

———————————————————————————–

Imagine what it must have been like to be in the synagogue that day.  You have heard about the Messiah your whole life, that the anointed one that is going to come and save Israel.  You have watched Jesus grow up in the household of his parents, Joseph and Mary.  He has matured into a man and is a wonderful speaker.  And today He announces that He is the One they have been waiting for!

And Jesus’ message is not the message they were expecting.  They were waiting for a powerful ruler to liberate them from their enemies by power and force.  And yet, they received the most powerful ruler that would liberate them from an enemy they couldn’t see (devil and sin).  Jesus would deliver them through humility, surrender and self-abandonment.  Jesus’ death on the cross would come a few years later, but He hints at His mission here as He quotes Isaiah.  He has come to liberate the poor, the captives, the blind, and the oppressed.

Have you ever felt poor?  Captive?  Blind?  Oppressed?

We spend our whole lives in this country seeking freedom, but we seek freedom in all the wrong ways.  We seek freedom by doing our own will, by defining our own destiny, by doing what we want to do.  However, this self-focus leads us to become slaves in many ways.  We may have a lot of money, but we are poor in what really matters.  We become slaves to our jobs, money, power, honor, etc.  We are blinded to what really matters.  We are oppressed by our own selfish desires. 

True freedom comes when we are obedient to God’s will.  The world says this is slavery, when we surrender to the will of another.  However, the paradox is that when we surrender to God we find true freedom.

Do I seek to be obedient to God’s will?

Have I sought freedom in the wrong way?

In today’s epiphany, Jesus reveals Himself as the Anointed One who has come to bring true freedom.  Let us surrender ourselves to Him because He desires only the best for us.

God bless,

Fr. Burke

Here is the Spanish translation:

LUCAS 4:14-22

Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu,
y la noticia se extendió por toda la región.
Enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde el creció,
y fue de acuerdo a su costumbre
a la sinagoga en un día de reposo.
Él se levantó para leer y se le entregó un pergamino del profeta Isaías.
Él lo desenrolló y encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el me ha ungido
para llevar la buena nueva a los pobres.
El me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos
y la recuperación de la vista a los ciegos;
dejar libres a los oprimidos,
y proclamar un año de gracia del Señor.

Enrollando el pergamino, lo devolvió al asistente, y se sentó,
y los ojos de todos en la sinagoga lo vieron atentamente.
Él les dijo:
“Hoy el pasaje de esta Escritura se ha cumplido en su audiencia.”
Y todos hablaban bien de él
y estaban asombrados con las palabras de gracia que salían de su boca.

___________________________________________________

Imagínate como debió haber sido estar en la sinagoga ese día. Has escuchado hablar del Mesías toda tu vida, de un ungido que va a venir a salvar a Israel. Has visto a Jesús crecer en la casa de sus padres, José y María. Él ha madurado hasta convertirse en un hombre y es un maravilloso orador. ¡Y hoy El anuncia que Él es el que han estado esperando!

Y el mensaje de Jesús no es el mensaje que ellos estaban esperando. Estaban esperando a un gobernante poderoso que los librara de sus enemigos por el poder y la fuerza. Y, sin embargo, recibieron el gobernante más poderoso que los liberaría de un enemigo que no podían ver (el diablo y el pecado). Jesús los libraría a través de la humildad, la entrega y el abandono. La muerte de Jesús en la cruz vendría unos años más tarde, sino que El insinúa Su misión aquí mientras Él cita a Isaías. Él ha venido a liberar a los pobres, los cautivos, los ciegos y los oprimidos.

¿Alguna vez te has sentido pobre? Cautivo? Ciego? Oprimido?

Pasamos toda nuestra vida en este país buscando libertad, pero buscamos la libertad en todos los caminos equivocados. Buscamos la libertad de hacer nuestra propia voluntad, definiendo nuestro propio destino, haciendo lo que queremos hacer. Sin embargo, este auto-enfoque nos lleva a convertirnos en esclavos en muchas maneras. Podemos tener mucho dinero, pero estamos pobres en lo que realmente importa. Nos convertimos en esclavos de nuestros trabajos, dinero, poder, honor, etc. Estamos ciegos ante lo que realmente importa. Estamos oprimidos por nuestros propios deseos egoístas.

La verdadera libertad viene cuando somos obedientes a la voluntad de Dios. El mundo dice que esto es esclavitud, cuando nos rendimos a la voluntad de otro. Sin embargo, la paradoja es que cuando nos rendimos a Dios encontramos la verdadera libertad.

¿Busco ser obediente a la voluntad de Dios?
¿He buscado la libertad en el camino equivocado?

En la epifanía de hoy, Jesús se revela así mismo como el Ungido, quien ha venido a traer la verdadera libertad. Vamos a rendirnos a Él, porque Él sólo desea lo mejor para nosotros.

Dios los bendiga,

Fr. Burke


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