Posted by: frburke23 | February 12, 2015

Thought for Thursday, 5th Week in Ordinary Time

Mark 7:24-30

Jesus went to the district of Tyre.
He entered a house and wanted no one to know about it,
but he could not escape notice.
Soon a woman whose daughter had an unclean spirit heard about him.
She came and fell at his feet.
The woman was a Greek, a Syrophoenician by birth,
and she begged him to drive the demon out of her daughter.
He said to her, “Let the children be fed first.
For it is not right to take the food of the children
and throw it to the dogs.”
She replied and said to him,
“Lord, even the dogs under the table eat the children’s scraps.”
Then he said to her, “For saying this, you may go.
The demon has gone out of your daughter.”
When the woman went home, she found the child lying in bed
and the demon gone.

_____________________________________________________________

God created us all in His own image and likeness.  All of us are His beloved sons and daughters, no matter the language we speak, the color of our skin, the size of our bank account, etc.  Today this Greek woman approached Jesus, even though she was not one of the children of Israel.  Jesus reacts strongly to the woman, but she reacts in faith.  Jesus is so impressed with her faith that her child is healed.

In a world that is so separated by ethnicity, religion, language, color of skin, etc., I believe Jesus is calling us all to put aside our differences and prejudices and truly see one another as brothers and sisters.

This can be especially hard right now as we watch what is happening in the Middle East.  It may be difficult to love these people who are committing horrific crimes against humanity.  The injustice does cause us to get angry, but we cannot allow ourselves to hate.  Jesus calls us to love our enemies and pray for them.  Jesus can change any human heart as we have seen throughout human history.

All of our prejudices come from ignorance and fear.  It is through education and getting to know people “on the other side” that we learn that we are more similar than different.

As I grow in faith and continue to meet people of different races, ethnic groups and languages, I realize that God created ALL people and Jesus came to save ALL people.  With Jesus there is no Jew or Greek, slave or free man, etc.

I remember my first assignment was in a parish that is about 60% Spanish speaking, mostly of Mexican origin.  I was afraid when I first started because I had little experience of the Mexican community and I didn’t speak Spanish very well.  I had made pre-judgments (prejudices).  After spending four years in that community and serving almost nine more years in a bilingual setting, I have come to love being part of the Mexican-American community.  I have learned so much about love, family and faith.  And I have realized how similar we all really are.  We ALL are looking for meaning in our life, for God, for salvation, for love, for peace, for justice, etc.

Certainly, the actions of a few people can affect the way we view an entire group of people.  We priests are very familiar with this after the priest scandal in the Church.  But generalizations are dangerous.  Whenever my first reaction is to judge someone, I fight against that notion and try to get to know the person.  It just might be Jesus that we are meeting.  Jesus could be the homeless person on the corner.  Jesus could be that person with a different skin color than our own.  Jesus could be the person from another ethnic group or country.  When I get to know the person and stop judging the appearance, I learn that I can love anyone.  My good friend always says, “There is a treasure inside of every person.”

Let us look into our own hearts today.   Where are my prejudices?  Have I taken time to get to know the individual before passing judgment?  Our God is the God of ALL.  We are all brothers and sisters in Christ.  Jesus came so that we might all be ONE.  Let us pray that we can all see each other as brothers and sisters.  And may peace reign in our hearts, in our families and in the world.

Peace,

Fr. Burke

https://frburke23.wordpress.com

Here is the Spanish translation:

Marcos 7:24-30
Jesús fue a la región de Tiro.
Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera,
pero no pudo pasar inadvertido.
Pronto una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo escucho hablar de él.
Ella vino y se postró a sus pies.
La mujer era griega, y sirofenicia de nacimiento,
y le rogaba que expulsara de su hija al demonio.
Él le dijo: “Deja que los niños coman primero.
Porque no está bien tomar el pan de los niños
y echarlo a los perros.”
Ella respondió y le dijo:
“Señor, hasta los perros debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.”
Entonces él le dijo: “Por decir esto, puedes irte.
El demonio ha salido de tu hija”.
Cuando la mujer se fue a casa, encontró a la niña acostada en la cama
y el demonio se había ido.

_______________________________________________________
Dios nos creó a todos a Su imagen y semejanza. Todos somos Sus hijos e hijas amados, no importa el idioma que hablemos, el color de nuestra piel, el tamaño de nuestra cuenta bancaria, etc. Hoy esta mujer griega se acercó a Jesús, a pesar de que no era una de los hijos de Israel. Jesús reacciona fuertemente a la mujer, pero ella reacciona en la fe. Jesús esta tan impresionado con su fe que su hija es sanada.

En un mundo que está tan separado por origen étnico, religión, idioma, color de piel, etc., creo que Jesús nos llama a todos para dejar a un lado nuestras diferencias y prejuicios y verdaderamente vernos uno a otros como hermanos y hermanas.

Esto puede ser especialmente difícil en este momento mientras vemos lo que está sucediendo en el Medio Oriente. Puede ser difícil amar a estas personas que están cometiendo crímenes atroces contra la humanidad. La injusticia hace que nos enojemos, pero no podemos permitirnos odiar. Jesús nos llama a amar a nuestros enemigos y orar por ellos. Jesús puede cambiar cualquier corazón humano así como lo hemos visto a lo largo de la historia humana.

Todos nuestros prejuicios vienen de la ignorancia y el miedo. Es a través de la educación y de conocer a la gente “del otro lado” que conocemos que somos más parecidos que diferentes.

A medida que crezco en la fe y sigo conociendo personas de diferentes razas, grupos étnicos e idiomas, me doy cuenta de que Dios creó a TODAS las personas y que Jesús vino a salvar a TODAS las personas. Con Jesús no hay judío o griego, esclavo u hombre libre, etc.

Recuerdo que mi primera asignación fue en una parroquia que es cerca de un 60% de habla hispana, en su mayoría de origen mexicano. Tuve miedo cuando empecé porque tenía poca experiencia con la comunidad mexicana y yo no hablaba español muy bien. Yo había hecho pre-juicios. Después de pasar cuatro años en esa comunidad y sirviendo casi nueve años más en un ambiente bilingüe, he llegado a amar ser parte de la comunidad México-Americana. He aprendido mucho sobre el amor, la familia y la fe. Y me he dado cuenta de lo similares que todos realmente somos. TODOS estamos buscando un sentido en nuestra vida, de Dios, de salvación, de amor, de paz, de justicia, etc.

Ciertamente, las acciones de unas pocas personas pueden afectar la forma en que vemos todo un grupo de personas. Nosotros los sacerdotes estamos muy familiarizados con esto después del escándalo de los sacerdotes en la Iglesia. Pero las generalizaciones son peligrosas. Cada vez que mi primera reacción sea juzgar a alguien, yo lucho contra esa noción y trato de llegar a conocer a la persona. Tal vez sólo sea Jesús al que estamos conociendo. Jesús podría ser la persona vagabunda en la esquina. Jesús podría ser esa persona con un color de piel diferente a la nuestra. Jesús podría ser la persona de otro grupo étnico o país. Cuando llego a conocer a la persona y dejo de juzgar la apariencia, descubro que puedo amar a cualquier persona. Mi buen amigo siempre dice: “Hay un tesoro en el interior de cada persona.”

Veamos en nuestros propios corazones hoy. ¿Dónde están mis prejuicios? ¿Me he tomado el tiempo para conocer a la persona antes de emitir un juicio? Nuestro Dios es el Dios de TODOS. Todos somos hermanos y hermanas en Cristo. Jesús vino para que todos seamos UNO. Oremos para que todos podamos vernos unos a otros como hermanos y hermanas. Y que la paz reine en nuestros corazones, en nuestras familias y en el mundo.

Paz,
Padre Burke
https://frburke23.wordpress.com


Responses

  1. Fr.Burke ( What an Awesome first name) Blessings to you! Please let me know if the Seminarians are coming to the Men’s 129th Cursillo! I have spoke to Jim and Dominic Longo and they say 1 for sure and maybe 2 others! It looks like we are going to have a big week end and I need to put these Great guys on the Prayer List for Palanca! I only have 29 beds so we can adapt but please advise, thanks Peace and oh yeah de Colores Bill Burke

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