Posted by: frburke23 | April 7, 2015

Thought for Wednesday of Easter Week

Luke 24:13-35

That very day, the first day of the week,
two of Jesus’ disciples were going
to a village seven miles from Jerusalem called Emmaus,
and they were conversing about all the things that had occurred.
And it happened that while they were conversing and debating,
Jesus himself drew near and walked with them,
but their eyes were prevented from recognizing him.
He asked them,
“What are you discussing as you walk along?”
They stopped, looking downcast.
One of them, named Cleopas, said to him in reply,
“Are you the only visitor to Jerusalem
who does not know of the things
that have taken place there in these days?”
And he replied to them, “What sort of things?”
They said to him,
“The things that happened to Jesus the Nazarene,
who was a prophet mighty in deed and word
before God and all the people,
how our chief priests and rulers both handed him over
to a sentence of death and crucified him.
But we were hoping that he would be the one to redeem Israel;
and besides all this,
it is now the third day since this took place.
Some women from our group, however, have astounded us:
they were at the tomb early in the morning
and did not find his Body;
they came back and reported
that they had indeed seen a vision of angels
who announced that he was alive.
Then some of those with us went to the tomb
and found things just as the women had described,
but him they did not see.”
And he said to them, “Oh, how foolish you are!
How slow of heart to believe all that the prophets spoke!
Was it not necessary that the Christ should suffer these things
and enter into his glory?”
Then beginning with Moses and all the prophets,
he interpreted to them what referred to him
in all the Scriptures.
As they approached the village to which they were going,
he gave the impression that he was going on farther.
But they urged him, “Stay with us,
for it is nearly evening and the day is almost over.”
So he went in to stay with them.
And it happened that, while he was with them at table,
he took bread, said the blessing,
broke it, and gave it to them.
With that their eyes were opened and they recognized him,
but he vanished from their sight.
Then they said to each other,
“Were not our hearts burning within us
while he spoke to us on the way and opened the Scriptures to us?”
So they set out at once and returned to Jerusalem
where they found gathered together
the Eleven and those with them who were saying,
“The Lord has truly been raised and has appeared to Simon!”
Then the two recounted what had taken place on the way
and how he was made known to them in the breaking of the bread.

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We begin our Spanish Women’s Cursillo #4 tomorrow evening, so please pray for the team and the 33 candidates that are attending.

Today we read the story of Jesus and the disciples on the road to Emmaus.  The two disciples were discussing the events of Jesus’ death on the cross.  They had hoped that He would be the one to redeem Israel.  And they had just received news that the tomb was empty, but they did not understand what was happening.

What happened along this road to Emmaus was exactly what we do at Mass.  Jesus then began to explain the Scriptures to them – everything from the Old Testament that referred to Him.  This is the Liturgy of the Word that we have at Mass.  We read from the Scriptures and then the priest or deacon preaches about the Word of God.

Then the disciples invited Jesus to stay with them, and so Jesus entered their home.  “He took bread, said the blessing, broke it, and gave it to them.”  This is what Jesus did at the Last Supper and it was what we continue to do at Mass in memory of Him.  And when He broke the bread they recognized Him.  In the Eucharist, hopefully we recognize the Presence of Jesus among us as well.

The eyes of the disciples were opened to His presence, their hearts were burning with joy, and they went and shared with everyone that they had seen the risen Lord!

Does this happen to us as Mass?  Do our hearts burn within us as the Scriptures are opened for us and as we receive the Eucharist?

Do we go forward and share the Good News with anyone who will listen?

May we return to the innocence of that first Easter and see things with their eyes and feel things with their hearts.

Have a blessed day!

Fr. Burke

https://frburke23.wordpress.com

Here is the Spanish translation:

LUCAS 24:13-35

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” Él les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.

Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

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Comenzamos nuestro Cursillo de Mujeres en Español # 4 mañana por la tarde, así que por favor oren por el equipo y por las 33 candidatas que están asistiendo.

Hoy leemos la historia de Jesús y los discípulos en el camino a Emaús. Los dos discípulos estaban discutiendo los acontecimientos de la muerte de Jesús en la cruz. Ellos esperaban que Él fuera el que liberara a Israel. Y ellos acababan de recibir la noticia de que la tumba estaba vacía, pero no entendían lo que estaba sucediendo.

Lo que sucedió este día en el camino hacia Emaús fue exactamente lo que hacemos en una misa. Entonces Jesús comenzó a explicarles las Escrituras – todo lo que se refería a Él desde el Antiguo Testamento. Esta es la Liturgia de la Palabra que tenemos en misa. Leemos de las Escrituras y luego el sacerdote o el diácono predican sobre la Palabra de Dios.

Entonces los discípulos invitaron a Jesús a quedarse con ellos, y así Jesús entro en su casa. “Él tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a ellos.” Esto es lo que hizo Jesús en la Última Cena y era lo que continuamos haciendo en la misa en memoria de Él. Cuando partió el pan lo reconocieron. En la Eucaristía, esperemos que reconozcamos la presencia de Jesús entre nosotros también.

¡Los ojos de los discípulos se abrieron a Su presencia, sus corazones ardían de alegría, y fueron y compartieron con todos de que habían visto al Señor resucitado!

¿Esto nos sucede en Misa? ¿Arden nuestros corazones a medida que las Escrituras se abren para nosotros y mientras que recibimos la Eucaristía?
¿Vamos y compartimos las Buenas Nuevas con cualquier persona que escuche?

Que podamos volver a la inocencia de esa primera Pascua y veamos las cosas con los ojos y sintamos las cosas con el corazón.

¡Tengan un día bendecido!
Padre Burke
https://frburke23.wordpress.com


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