Posted by: frburke23 | October 16, 2015

Thought for Friday, 28th Week in Ordinary Time

LUKE 12:1-7
At that time:
So many people were crowding together
that they were trampling one another underfoot.
Jesus began to speak, first to his disciples,
“Beware of the leaven–that is, the hypocrisy–of the Pharisees.

“There is nothing concealed that will not be revealed,
nor secret that will not be known.
Therefore whatever you have said in the darkness
will be heard in the light,
and what you have whispered behind closed doors
will be proclaimed on the housetops.
I tell you, my friends,
do not be afraid of those who kill the body
but after that can do no more.
I shall show you whom to fear.
Be afraid of the one who after killing
has the power to cast into Gehenna;
yes, I tell you, be afraid of that one.
Are not five sparrows sold for two small coins?
Yet not one of them has escaped the notice of God.
Even the hairs of your head have all been counted.
Do not be afraid.
You are worth more than many sparrows.”
====================================
These are very challenging words of Jesus to His followers today. Would you be comfortable if every word that you have said in secret were “heard in the light”? What if everything you “whispered behind closed doors” were proclaimed on the housetops?

Our words are sharper than knives at times. We can say that we’ve never broken the 5th Commandment because we have never killed someone. However, our words can kill someone’s reputation. I believe that gossip and talking behind someone’s back is one of the worst things we can do because we are not building up the body of Christ. We are tearing it apart. We have seen people commit suicide because they have been bullied or their reputation has been destroyed.

Fortunately we have the Sacrament of Reconciliation to turn to when we fall in this area. It is especially difficult when we are with a group of people that begins to gossip. Often we join the group and add to the gossip. Let us ask for the strength to protect the reputation of each person by defending their good name and stopping gossip. How do we feel when we are on the receiving end of gossip?

I encourage you before you start talking about someone, imagine that it is being broadcast from the rooftops. How would you feel? Would you want the world to hear this statement? Would you want the other person to hear this statement? How would I feel if I were on the other end of the gossip? Now there are situations when you are talking confidentially (like confession) that it is necessary that it not be broadcast. However, pay attention to the intention of your heart. Is your intention to harm someone’s reputation? Is it to make yourself feel better about you?

I remember Bishop Barron saying that we should talk about someone only to the extent to which we are ready to help them. In other words, if I speak about someone with no intention of helping them, I am simply gossiping. However, if I bring up someone’s name only because I want to help them, that is more noble.

Jesus knows the number of hairs on our heads. He knows the words that we speak publicly and in private. He knows everything that we do. Before we act or speak today, let us invite the Lord into every situation. Would you be proud that the Lord was hearing your every word? Would Jesus approve of your every action?

Have a blessed day!
Fr. Burke
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Spanish translation:

LUCAS 12:1-7
En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

“Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos”.
____________________________________________
Estas son palabras muy desafiantes de Jesús a sus seguidores hoy. ¿Estarías cómodo si cada palabra que has dicho en secreto se “diría a plena luz”? ¿Y si todo lo que “hayas dicho en voz baja y en privado” se proclame desde las azoteas?

Nuestras palabras a veces son más filosas que los cuchillos. Podemos decir que nunca hemos roto el quinto Mandamiento porque nunca hemos matado a alguien. Sin embargo, nuestras palabras pueden matar la reputación de alguien. Yo creo que chismear y hablar a espaldas de alguien es lo peor que podemos hacer porque no estamos construyendo el cuerpo de Cristo. Lo estamos destrozando. Hemos visto personas suicidarse porque han sido intimidados o su reputación ha sido destruida.

Afortunadamente tenemos el Sacramento de la Reconciliación para cuando caemos en esta área. Es especialmente difícil cuando estamos con un grupo de personas que comienza los chismes. A menudo nos unimos al grupo y le agregamos al chisme. Pidamos la fuerza para proteger la reputación de cada persona defendiendo su buen nombre y deteniendo el chisme. ¿Cómo nos sentimos cuando estamos en el extremo receptor del chisme?

Te animo a que antes de empezar a hablar de alguien, imagina que se está transmitiendo a los cuatro vientos. ¿Cómo te sentirías? ¿Te gustaría que el mundo escuche esta declaración? ¿Te gustaría que la otra persona escuchara esta declaración? ¿Cómo me sentiría si estuviera en el otro extremo del chisme? Ahora bien, hay situaciones en las que estás hablando confidencialmente (como la confesión) que es necesario que no sea transmitido. Sin embargo, presta atención a la intención de tu corazón. ¿Es tu intención dañar la reputación de alguien? ¿Es para sentirte mejor contigo mismo?

Recuerdo al Obispo Barron decir que deberíamos hablar de alguien sólo al grado al que estamos listos para ayudarles. En otras palabras, si hablo de alguien sin la intención de ayudarle, simplemente estoy chismeando. Sin embargo, si menciono el nombre de alguien sólo porque quiero ayudarle, eso es más noble.

Jesús sabe el número de cabellos en nuestras cabezas. Él sabe las palabras que hablamos públicamente y en privado. Él sabe todo lo que hacemos. Antes de que actuemos o hablemos hoy, invitemos al Señor en cada situación. ¿Estarías orgulloso de que el Señor escuchara cada palabra tuya? ¿Jesús aprobaría cada acción tuya?

¡Tengan un día bendecido!
Padre Burke
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