Posted by: frburke23 | October 25, 2015

Thought for 30th Sunday in Ordinary Time

Mark 10:46-52

As Jesus was leaving Jericho with his disciples and a sizable crowd,
Bartimaeus, a blind man, the son of Timaeus,
sat by the roadside begging.
On hearing that it was Jesus of Nazareth,
he began to cry out and say,
“Jesus, son of David, have pity on me.”
And many rebuked him, telling him to be silent.
But he kept calling out all the more,
“Son of David, have pity on me.”
Jesus stopped and said, “Call him.”
So they called the blind man, saying to him,
“Take courage; get up, Jesus is calling you.”
He threw aside his cloak, sprang up, and came to Jesus.
Jesus said to him in reply, “What do you want me to do for you?”
The blind man replied to him, “Master, I want to see.”
Jesus told him, “Go your way; your faith has saved you.”
Immediately he received his sight
and followed him on the way.
_________________________________________
“Take courage; get up, Jesus is calling you.”

These are words that Jesus spoke to Bartimaeus many years ago, but He speaks the same words to us today. “Take courage; get up, Jesus is calling you.”

Imagine what it is like being blind. Bartimaeus could not work and could not sustain himself. He depended on the generosity of the people by begging along the roadside. We can take our vision for granted very often, but hopefully this story will help us appreciate the simple things in life.

What Bartimaeus knew was that Jesus was the source of healing for him. “Jesus, son of David, have pity on me.” Son of David was a title reserved for the King and Messiah. David had been promised that his throne would last forever and that the Messiah would come from his lineage. Bartimeaus, even though he was blind, could see this spiritual reality. Those of us who can see are often blind to the spiritual realities around us.

The people tried to silence Bartimaeus because Jesus was very busy. Everyone wanted a piece of Jesus. Many of us who are busy are not aware of the needs in people that we easily pass by every day. However, Jesus was sensitive to the needs of everyone around Him. Jesus simply says, “Call him.”

Jesus’ followers’ knew something big was going to happen. They went to Jesus and said, “Take courage; get up, Jesus is calling you.” Do not be afraid. If Jesus calls you, you are in good hands and there is no need to fear.

So Bartimaeus quickly got up. Jesus asked him, “What do you want me to do for you?” This is a question Jesus asks each one of us. What is our deepest desire? Do we know to take our needs to the Lord of the Universe?

Bartimaeus responds simply, “Master, I want to see.” Those who heard this response knew that he was asking for the impossible. No one could cure blindness except God. And Bartimaeus was talking to God. And nothing is impossible with God.

Jesus was so impressed with his faith that He healed Bartimaeus and told him, “Go your way; your faith has saved you.” Immediately Bartimaeus got up and followed Jesus. He could have run away now that he had what he wanted from Jesus. He was healed and could have left. However, he stayed close to Jesus and became a disciple of the Master.

What is our deepest desire?
Do we need healing in any area of our life?
Do we go to Jesus for everything, even when it seems impossible?
Do we have faith that nothing is impossible with God?
After Jesus answers our prayers, do we follow Him more closely or do we go back to our former way of life?

Have a blessed day!
Fr. Burke

Spanish Translation:

MARCOS 10:46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”.

Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.
__________________________________________
“Ánimo; levántate, porque él te llama.”

Estas son palabras que Jesús dijo a Bartimeo hace muchos años, pero él nos dice las mismas palabras hoy. “Ánimo; levántate, porque él te llama”.

Imagínate lo que es estar ciego. Bartimeo no podía trabajar y no podía sostenerse. Él dependía de la generosidad de la gente mendigando a lo largo del camino. Damos por hecho nuestra vista muy a menudo, pero ojalá que esta historia nos ayude a apreciar las cosas simples de la vida.

Lo que Bartimeo sabía era que Jesús era la fuente de sanación para él. “Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.” Hijo de David era un título reservado para el Rey y Mesías. A David se le había prometido que su trono duraría para siempre y que el Mesías vendría de su linaje. Bartimeo, a pesar de que era ciego, podía ver esta realidad espiritual. Aquellos de nosotros que podemos ver a menudo estamos ciegos a las realidades espirituales a nuestro alrededor.

La gente trató de silenciar a Bartimeo porque Jesús estaba muy ocupado. Todos querían un pedazo de Jesús. Muchos de nosotros que estamos ocupados no somos conscientes de las necesidades de las personas por las que pasamos fácilmente todos los días. Sin embargo, Jesús era sensible a las necesidades de todos a su alrededor. Jesús simplemente dice: “Llámalo”.

Los seguidores de Jesús sabían que algo grande iba a suceder. Fueron a Jesús y le dijeron: “Ánimo; levántate, porque él te llama.” No tengas miedo. Si Jesús te llama, estás en buenas manos y no hay necesidad de temer.

Así que Bartimeo se levantó rápidamente. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Esta es una pregunta que Jesús nos hace a cada uno de nosotros. ¿Cuál es nuestro deseo más profundo? ¿Sabemos llevarle nuestras necesidades al Señor del Universo?

Bartimeo responde simplemente: “Maestro, que pueda ver.” Aquellos que escucharon esta respuesta sabían que él estaba pidiendo lo imposible. Nadie podía curar la ceguera excepto Dios. Y Bartimeo estaba hablando con Dios. Y nada es imposible para Dios.

Jesús estaba tan impresionado con su fe que Él sanó a Bartimeo y le dijo, “Vete; tu fe te ha salvado.” Bartimeo se levantó Inmediatamente y siguió a Jesús. Él pudo haber huido ahora que tenía lo que quería de Jesús. Fue sanado y pudo haber huido. Sin embargo, se quedó cerca de Jesús y se convirtió en un discípulo del Maestro.

¿Cuál es nuestro deseo más profundo?
¿Necesitamos sanación en alguna área de nuestra vida?
¿Vamos a Jesús para todo, incluso cuando parece imposible?
¿Tenemos fe de que nada es imposible para Dios?
Después de que Jesús responde a nuestras oraciones, ¿lo seguimos más de cerca o volvemos a nuestra antigua forma de vida?

¡Tengan un día bendecido!
Padre Burke


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