Posted by: frburke23 | October 31, 2015

Thought for Saturday, 30th Week in Ordinary Time

\LUKE 14:1, 7-11

On a sabbath Jesus went to dine
at the home of one of the leading Pharisees,
and the people there were observing him carefully.

He told a parable to those who had been invited,
noticing how they were choosing the places of honor at the table.
“When you are invited by someone to a wedding banquet,
do not recline at table in the place of honor.
A more distinguished guest than you may have been invited by him,
and the host who invited both of you may approach you and say,
‘Give your place to this man,’
and then you would proceed with embarrassment
to take the lowest place.
Rather, when you are invited,
go and take the lowest place
so that when the host comes to you he may say,
‘My friend, move up to a higher position.’
Then you will enjoy the esteem of your companions at the table.
For everyone who exalts himself will be humbled,
but the one who humbles himself will be exalted.”
________________________________________
How often have we done things so that we get the honor and attention? Jesus teaches us an important parable today about humility.

In our fallen human nature we normally seek the highest place, don’t we? We like the attention. We love to get the accolades. If we are not grounded in our identity as beloved sons and daughters of God, we often try to get our identity through other people. We think that if we get the attention and honor of others we will feel better about ourselves.

The mother of James and John came to Jesus and asked if they could be seated on Jesus’ right and left when He takes His throne. Jesus told them, “You don’t know what you are asking. Can you drink from the cup from which I will drink?” In other words, if you really want a high place in the Kingdom, you are going to have to drink from the cup of suffering from which Jesus drank. Following Jesus is not about awards and accolades. Some people, like Mother Theresa, get noticed because of their sanctity. But being a disciple of Jesus is often about persecution and suffering.

Why did God have it this way? That is a good question to ponder. But if we think about it – ANYONE to enter the Kingdom of God in this way. Salvation doesn’t depend on our IQ, on how much money we have, on our job title or how much power we have. Salvation depends first of all on faith. That is primary and open to all. Then we are called to put our faith into action through our willingness to love, to serve, to seek the best for others before we seek our own interest. This is the opposite of what mainstream society teaches today.

So let us check our motivations today. Do I do certain things so that I get repaid? So that I get a big paycheck? So that I get awards and recognition? Or do I do things because I love the Lord and I want to serve Him and my fellow human being? Do I seek the lowest seat at the banquet? Am I willing to be humble when my desire is to take the highest seat? Am I willing to delay gratification now for the sake of the glory of heaven?

Have a blessed weekend!
Fr. Burke

Spanish translation:

LUCAS 14:1, 7-11
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:

“Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’.

Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”.
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¿Cuántas veces hemos hecho cosas para que podamos obtener el honor y la atención? Jesús hoy nos enseña una parábola importante acerca de la humildad.

En nuestra naturaleza humana normalmente buscamos el lugar más alto, ¿no es así? Nos gusta la atención. No encanta obtener los elogios. Si no estamos cimentados en nuestra identidad como hijos e hijas de Dios amados, a menudo tratamos de conseguir nuestra identidad a través de otras personas. Creemos que si obtenemos la atención y el honor de los demás vamos a sentirnos mejor con nosotros mismos.

La madre de Santiago y Juan se acercó a Jesús y le preguntó si podían sentarse a la derecha e izquierda de Jesús cuando Él tomara Su trono. Jesús les dijo: “No sabes lo que estás pidiendo. ¿Puedes beber de la copa de la que voy a beber?” En otras palabras, si realmente quieres un lugar alto en el Reino, vas a tener que beber de la copa del sufrimiento de la que Jesús bebió. Seguir a Jesús no se trata de premios y elogios. Algunas personas, como la Madre Teresa, llaman la atención debido a su santidad. Pero ser un discípulo de Jesús es a menudo acerca de persecución y sufrimiento.

¿Por qué Dios lo tiene de esta manera? Esa es una buena pregunta para reflexionar. Pero si pensamos en ello – cualquiera entra en el Reino de Dios de esta manera. La salvación no depende de nuestro coeficiente intelectual, de cuánto dinero tenemos, de nuestro título de trabajo o cuanto poder tenemos. La salvación depende en primer lugar en la fe. Eso es primordial y abierto para todos. Luego estamos llamados a poner nuestra fe en acción a través de nuestra disposición para amar, servir, buscar lo mejor para los demás antes de buscar nuestro propio interés. Esto es lo contrario de lo que la sociedad en general enseña hoy.

Así que vamos a ver nuestras motivaciones hoy. ¿Hago ciertas cosas para que sea reembolsado? ¿Para que obtenga un cheque de pago grande? ¿Para que obtenga premios y reconocimiento? ¿O hago las cosas porque amo al Señor y quiero servirle a Él y mi prójimo? ¿Busco el asiento más bajo en el banquete? ¿Estoy dispuesto a ser humilde cuando mi deseo sea tomar el asiento más alto? ¿Estoy dispuesto a retrasar la gratificación ahora por el bien de la gloria del cielo?

¡Tengan un fin de semana bendecido!
Padre Burke


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