Posted by: frburke23 | November 4, 2015

Thought for Wednesday, 31st Week in Ordinary Time

Romans 13:8-10

Brothers and sisters:
Owe nothing to anyone, except to love one another;
for the one who loves another has fulfilled the law.
The commandments, You shall not commit adultery;
you shall not kill;
you shall not steal;
you shall not covet,
and whatever other commandment there may be,
are summed up in this saying, namely,
You shall love your neighbor as yourself.
Love does no evil to the neighbor;
hence, love is the fulfillment of the law.

Luke 14:25-33

Great crowds were traveling with Jesus,
and he turned and addressed them,
“If anyone comes to me without hating his father and mother,
wife and children, brothers and sisters,
and even his own life,
he cannot be my disciple.
Whoever does not carry his own cross and come after me
cannot be my disciple.
Which of you wishing to construct a tower
does not first sit down and calculate the cost
to see if there is enough for its completion?
Otherwise, after laying the foundation
and finding himself unable to finish the work
the onlookers should laugh at him and say,
‘This one began to build but did not have the resources to finish.’
Or what king marching into battle would not first sit down
and decide whether with ten thousand troops
he can successfully oppose another king
advancing upon him with twenty thousand troops?
But if not, while he is still far away,
he will send a delegation to ask for peace terms.
In the same way,
everyone of you who does not renounce all his possessions
cannot be my disciple.”
_______________________________________
I don’t always use two readings for the day, but I wanted to look at these two together. The first reading from Romans talks about LOVE as being the fulfillment of the law. And if we study the 10 Commandments, we see that the first three talk about our love for God and the last seven talk about our love for neighbor. And when Jesus was asked about the greatest commandment, He responded by saying, “Love the Lord your God with your whole heart mind and soul, and love your neighbor as yourself.” So love is key.

Then as we read the Gospel, we see that Jesus says we must “hate” our father, mother, brothers, sisters, even our own life. How can we put “love” and “hate” together? Well, I certainly don’t believe that Jesus is calling to hate our family. That goes against everything else He taught. But I believe He is trying to say is He should be first in our lives. Jesus Christ must be our #1 priority in life, above our family, even above our own life. And when He is the center of our life, all of our other relationships will be put into right order. That is why marriages and friendships that are based in Jesus Christ last forever, because they are in right order. But if the relationship is based on selfish interest or simply on a physical attraction, the relationship will not last.

Then Jesus tells a couple of stories about people planning in advance for what is about to come. He basically is saying that it is silly to go about a task without looking ahead at the costs. The same is true for our life as disciples of Jesus Christ. There is a cost to discipleship. What are the costs? What do I have to change in my life? Will I lose some relationships if I follow Christ? Sometimes we have to carry a heavy cross. Sometimes we may lose friendships or even family relationships for our decision to follow Christ. Sometimes we have to deny ourselves of selfish pleasures to follow Christ.

But I don’t want to pain a bleak picture of discipleship, because the rewards are incredible – eternal life, peace and joy, holy and happy relationships, faith, hope and love… The list goes on and on. I used to think that following Jesus would be boring. The exact opposite is true. Placing Jesus Christ at the center of my life has been the most incredible joy of my life.

So let us take time today to reflect on these questions:
1) Am I a person that makes love a priority in my life?
2) Is Jesus Christ the center of my life and am I willing to pay the price of discipleship?
3) Are my relationships Christ-centered?

Have a blessed day!
Fr. Burke
https://frburke23.wordpress.com

Spanish translation:

Romanos 13:8-10
Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: “No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás” y todos los otros, se resumen en éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, el cumplimiento pleno de la ley consiste en amar.

Lucas 14:25-33
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:

“Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.

¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.

Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”.
______________________________________________
No siempre utilizo dos lecturas del día, pero quería ver estas dos juntas. La primera lectura de los Romanos habla de AMOR como el cumplimiento de la ley. Y si estudiamos los 10 mandamientos, vemos que los primeros tres hablan de nuestro amor a Dios y los últimos siete hablan de nuestro amor al prójimo. Y cuando a Jesús se le preguntó sobre el mandamiento más importante, Él respondió diciendo: “Amarás al Señor tu Dios con todo corazón, con toda tu alma y con toda tu mente, y Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Así que el amor es la clave.

Luego, mientras leemos el Evangelio, vemos que Jesús dice que debemos “odiar” a nuestro padre, madre, hermanos, hermanas, incluso nuestra propia vida. ¿Cómo podemos poner “amor” y “odio” juntos? Bueno, ciertamente no creo que Jesús nos esté llamando a odiar a nuestra familia. Eso va en contra de todo lo demás que Él enseñó. Pero creo que Él está tratando de decir es que Él debe estar en primer lugar en nuestras vidas. Jesucristo debe ser nuestra prioridad # 1 en la vida, por encima de nuestra familia, incluso por encima de nuestra propia vida. Y cuando Él es el centro de nuestra vida, todas nuestras otras relaciones se pondrán en el orden correcto. Es por eso que los matrimonios y amistades que se basan en Jesucristo duran para siempre, porque están en el orden correcto. Pero si la relación está basada en el interés egoísta o simplemente en una atracción física, la relación no va a durar.

Entonces Jesús dice un par de historias acerca de personas planificando con anticipo para lo que está por venir. Básicamente nos está diciendo que no tiene razonamiento seguir con una tarea sin mirar hacia los costos del futuro. Lo mismo es cierto de nuestra vida como discípulos de Jesucristo. El discipulado tiene un precio. ¿Cuáles son los costos? ¿Qué tengo que cambiar en mi vida? ¿Perderé algunas relaciones si sigo a Cristo? A veces tenemos que cargar una cruz pesada. A veces podemos perder amistades o incluso relaciones en nuestras familias por nuestra decisión de seguir a Cristo. A veces tenemos que negarnos a nosotros mismos de placeres egoístas para poder seguir a Cristo.

Pero no quiero pintar un mal aspecto de discipulado, porque las recompensas son increíbles: la vida eterna, paz y alegría, relaciones santas y felices, fe, esperanza y amor… La lista sigue y sigue. Antes pensaba que el seguir a Jesús seria aburrido. Es todo lo contrario. Poner a Jesucristo en el centro de mi vida ha sido la alegría más increíble de mi vida.

Así que tomemos tiempo el día de hoy para reflexionar sobre estas preguntas:
1) ¿Soy una persona que pone el amor como prioridad en mi vida?
2) ¿Es Jesucristo el centro de mi vida y estoy dispuesto a pagar el precio del discipulado?
3) ¿Están mis relaciones centradas en Cristo?

¡Tengan un día bendecido!
Padre Burke
https://frburke23.wordpress.com


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