Posted by: frburke23 | December 1, 2015

Thought for Tuesday, 1st Week of Advent

Luke 10:21-24

Jesus rejoiced in the Holy Spirit and said,
“I give you praise, Father, Lord of heaven and earth,
for although you have hidden these things
from the wise and the learned
you have revealed them to the childlike.
Yes, Father, such has been your gracious will.
All things have been handed over to me by my Father.
No one knows who the Son is except the Father,
and who the Father is except the Son
and anyone to whom the Son wishes to reveal him.”

Turning to the disciples in private he said,
“Blessed are the eyes that see what you see.
For I say to you,
many prophets and kings desired to see what you see,
but did not see it,
and to hear what you hear, but did not hear it.”
______________________________________
I’ve read this Gospel many times, but when I read it now in the context of the beginning of Advent, I read it differently. This is the season when we prepare our hearts for the coming of the Christ child.

Jesus, who is God, came to us as a little child in Bethlehem, hidden from learned eyes. They were expecting a powerful Messiah to come and deliver them with impressive military victories. And God came to us as a little child in a manger. This mystery was revealed to Mary, Joseph, some shepherds and a few wise men. But many were left in the dark. The Father revealed the Son to a few people.

And it was through the faith of these people who went to welcome the Christ child that the news began to spread. They encountered the living God who became a little child and their lives were never the same. Even Jesus’ closest disciples did not believe until they saw Him alive after the crucifixion. And it was through the faith of some disciples, ordinary people like me and you, that the faith spread throughout the world. Many people saw Jesus and did not understand.

Many people who met Jesus personally asked, “How can that be the Messiah?” Many people to this day still do not believe that Jesus is the Son of God.

What do your eyes see? Have you seen the Christ child? Has God opened your eyes to the mystery of the Incarnation? Have you had an encounter with the living God among us? If you have encountered Christ, thank God for He is gracious. If you have not, pray that your eyes and heart may be opened to the mystery and truth of the Incarnation.

The Father revealed His Son to a few chosen people who then were asked to witness to His divinity later. Is the Lord calling you to be His witness to the world? Does your faith in Jesus Christ shine forth into a darkened world?

Let us prepare our hearts to receive the Christ child. Let us ask the Lord to open our eyes to see Him all around us. Let us wait in joyful anticipation of Jesus’ return in glory.

Do I see things as human beings see them or as God sees them?
Am I becoming more childlike in humility and simplicity?
Or does my pride and ego get in the way of me seeing Jesus more clearly?

Heavenly Father, your ways are so far beyond my ways. I don’t understand your ways completely, but it intrigues me so much. Prepare my heart to go with Mary and Joseph to Bethlehem. Help me to return to my childlike ways, when innocence and wonder prevailed. Open my eyes to see you in ways that I have never seen you before.

May you have a blessed day!
Fr. Burke
https://frburke23.wordpress.com

Spanish translation:
LUCAS 10, 21-24
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
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He leído este Evangelio muchas veces, pero ahora que lo leí en el contexto del inicio de Adviento, lo leí diferente. Esta es la temporada en la que preparamos nuestros corazones para la venida del Niño Jesús.

Jesús, que es Dios, vino a nosotros como un niño en Belén, oculto de los ojos sabios. Ellos esperaban a un Mesías poderoso para venir y librarlos con impresionantes victorias militares. Y Dios vino a nosotros como niño en un pesebre. Este misterio fue revelado a María, José, unos pastores y algunos sabios. Pero muchos se quedaron en la oscuridad. El Padre reveló al Hijo a unas cuantas personas.

Y fue a través de la fe de estas personas que le fueron a dar la bienvenida al niño Jesús que la noticia comenzó a difundirse. Se encontraron con el Dios vivo, que se convirtió en un niño y sus vidas nunca fueron las mismas. Incluso los discípulos más cercanos de Jesús no creían hasta que lo vieron vivo después de la crucifixión. Y fue a través de la fe de algunos discípulos, gente común como tú y yo, que la fe se extendió por todo el mundo. Muchas personas vieron a Jesús y no entendían.

Muchas personas que conocieron a Jesús personalmente preguntaron, “¿Cómo puede ser el Mesías?” Muchas personas hasta este día todavía no creen que Jesús es el Hijo de Dios.

¿Qué ven tus ojos? ¿Has visto al niño Jesús? ¿Dios te ha abierto los ojos al misterio de la Encarnación? ¿Has tenido un encuentro con el Dios vivo en medio de nosotros? Si te has encontrado con Cristo, agradece a Dios porque Él es misericordioso. Y si no, reza para que tus ojos y tu corazón puedan abrirse al misterio y la verdad de la Encarnación.

El Padre reveló a Su Hijo a unos pocos elegidos que luego se les pidió dar testimonio de su divinidad más tarde. ¿Está el Señor llamándote a ser Su testigo en el mundo? ¿Tu fe en Jesucristo brilla en un mundo oscurecido?

Preparemos nuestros corazones para recibir al niño Jesús. Pidámosle al Señor que abra nuestros ojos para verlo a nuestro alrededor. Esperemos en gozosa anticipación del regreso de Jesús en la gloria.

¿Veo las cosas como los seres humanos las ven o como Dios las ve?
¿Me estoy volviendo más como niño en la humildad y la sencillez?
¿O mi orgullo y ego se interponen en el camino para ver a Jesús más claramente?

Padre Celestial, tus caminos son mucho más allá de mis caminos. No entiendo tus caminos completamente, pero me intriga mucho. Prepara mi corazón para ir con María y José a Belén. Ayúdame a regresar a mis maneras infantiles, cuando la inocencia y la maravilla prevalecieron. Abre mis ojos para verte de maneras que nunca te he visto antes.

¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke
https://frburke23.wordpress.com


Responses

  1. Father, thanks for your post.

  2. Dear Father Burke Masters, I do not know how, with all your responsibilities you find time to write this every day, but thank you so much for doing so.

    God bless!

    Maureen Toner


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