Posted by: frburke23 | December 2, 2015

Thought for Wednesday – 1st Week of Advent

Matthew 15:29-37

At that time:
Jesus walked by the Sea of Galilee,
went up on the mountain, and sat down there.
Great crowds came to him,
having with them the lame, the blind, the deformed, the mute,
and many others.
They placed them at his feet, and he cured them.
The crowds were amazed when they saw the mute speaking,
the deformed made whole,
the lame walking,
and the blind able to see,
and they glorified the God of Israel.

Jesus summoned his disciples and said,
“My heart is moved with pity for the crowd,
for they have been with me now for three days
and have nothing to eat.
I do not want to send them away hungry,
for fear they may collapse on the way.”
The disciples said to him,
“Where could we ever get enough bread in this deserted place
to satisfy such a crowd?”
Jesus said to them, “How many loaves do you have?”
“Seven,” they replied, “and a few fish.”
He ordered the crowd to sit down on the ground.
Then he took the seven loaves and the fish,
gave thanks, broke the loaves,
and gave them to the disciples, who in turn gave them to the crowds.
They all ate and were satisfied.
They picked up the fragments left over – seven baskets full.
===================================
How often do we forget about Jesus’ humanity? Yes He was also divine, shown by His healing of the blind, the lame and the sick. But He shows us His humanity in this Gospel today as well. His heart was moved with “pity” because the crowd had not eaten. He felt responsible for their well-being because they were following Him and listening to His preaching. As we head into the Year of Mercy next week, this will be a focus for us – to see the great mercy of Jesus for all.

Jesus’ feelings do not end with pity. Jesus goes into action by feeding them all. Again His divinity shines through as He multiplies seven loaves and a few fish to feed the crowd. Jesus is both human and divine; the combination that would save mankind.

This Gospel also shows us how lavishly Jesus loves us. He does not like to see us suffer. He wants to satiate our appetite for Him. He wants us to experience life to the full. He wants to give us life-giving water. He wants to feed our spirit with the Eucharist.

Where do you turn when you are suffering? To whom do you go to satisfy your deepest hunger? Do you seek the things of this world to fill you? Can you feel that infinite longing in your soul that only God can satisfy?

Fortunately we have a God who became one like us in order to save us, feed us, love us, be present to us in the Eucharist. And this love is not skimpy; it is abundant. It is lavish. It is overwhelming.

Let us take time today to reflect on how great God’s love is for us. Let us really try to enter into this Christmas mystery to understand the depth of God’s love. Jesus became one like us in order to save us from sin and death. Does that change the way we live? Does it change the way we respond to His extravagant love? Let Him gaze upon you in love today. His desire is to fill you with His love, mercy and grace.

Have a blessed day!
Fr. Burke
https://frburke23.wordpress.com

Spanish translation:

MATEO 15:29-37
En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y se sentó. Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque pueden desmayarse en el camino”. Los discípulos le preguntaron: “¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?” Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos contestaron: “Siete, y unos cuantos pescados”.

Después de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete panes y los pescados, y habiendo dado gracias a Dios, los partió y los fue entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y llenaron siete canastos con los pedazos que habían sobrado.
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¿Con que frecuencia nos olvidamos de la humanidad de Jesús? Sí Él también era divino, demostrado por Su sanación de los ciegos, los cojos y los enfermos. Pero Él también nos muestra Su humanidad en este Evangelio de hoy. Su corazón se “compadeció” porque la multitud no había comido. Se sintió responsable de su bienestar porque estaban siguiéndolo y escuchando Su predicación. A medida que nos dirigimos al Año de la Misericordia la próxima semana, este será un enfoque para nosotros – de ver la gran misericordia de Jesús por todos.

Los sentimientos de Jesús no terminan con lástima. Jesús entra en acción alimentándolos a todos. Una vez más Su divinidad brilla mientras Él multiplica siete panes y unos pocos peces para alimentar a la multitud. Jesús es a la vez humano y divino; la combinación que salvaría a la humanidad.

Este Evangelio también nos muestra cómo Jesús nos ama abundantemente. No le gusta vernos sufrir. Él quiere saciar nuestro apetito por Él. Él quiere que experimentemos la vida al máximo. Él quiere darnos agua que da vida. Él quiere alimentar nuestro espíritu con la Eucaristía.

¿A dónde acudes cuando estás sufriendo? ¿A quién vas para satisfacer tu hambre más profunda? ¿Buscas las cosas de este mundo para llenarte? ¿Puedes sentir ese anhelo infinito en tu alma que sólo Dios puede satisfacer?

Afortunadamente tenemos un Dios que se hizo uno como nosotros para salvarnos, alimentarnos, amarnos, estar presente para nosotros en la Eucaristía. Y este amor no es escaso; es abundante. Es esplendido. Es abrumador.

Tomemos tiempo hoy para reflexionar sobre qué tan grande es el amor de Dios por nosotros. Tratemos realmente de entrar en este misterio de la Navidad para entender la profundidad del amor de Dios. Jesús se hizo uno como nosotros para salvarnos del pecado y de la muerte. ¿Cambia la forma en que vivimos? ¿Cambia la manera en que respondemos a Su amor extravagante? Deja que te mire en amor hoy. Su deseo es llenarte con Su amor, misericordia y gracia.

¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke
https://frburke23.wordpress.com


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