Posted by: frburke23 | December 19, 2015

Thought for Saturday – 3rd Week of Advent

LUKE 1:5-25
In the days of Herod, King of Judea,
there was a priest named Zechariah
of the priestly division of Abijah;
his wife was from the daughters of Aaron,
and her name was Elizabeth.
Both were righteous in the eyes of God,
observing all the commandments
and ordinances of the Lord blamelessly.
But they had no child, because Elizabeth was barren
and both were advanced in years.

Once when he was serving as priest
in his division’s turn before God,
according to the practice of the priestly service,
he was chosen by lot
to enter the sanctuary of the Lord to burn incense.
Then, when the whole assembly of the people was praying outside
at the hour of the incense offering,
the angel of the Lord appeared to him,
standing at the right of the altar of incense.
Zechariah was troubled by what he saw, and fear came upon him.

But the angel said to him, “Do not be afraid, Zechariah,
because your prayer has been heard.
Your wife Elizabeth will bear you a son,
and you shall name him John.
And you will have joy and gladness,
and many will rejoice at his birth,
for he will be great in the sight of the Lord.
He will drink neither wine nor strong drink.
He will be filled with the Holy Spirit even from his mother’s womb,
and he will turn many of the children of Israel
to the Lord their God.
He will go before him in the spirit and power of Elijah
to turn the hearts of fathers toward children
and the disobedient to the understanding of the righteous,
to prepare a people fit for the Lord.”

Then Zechariah said to the angel,
“How shall I know this?
For I am an old man, and my wife is advanced in years.”
And the angel said to him in reply,
“I am Gabriel, who stand before God.
I was sent to speak to you and to announce to you this good news.
But now you will be speechless and unable to talk
until the day these things take place,
because you did not believe my words,
which will be fulfilled at their proper time.”
Meanwhile the people were waiting for Zechariah
and were amazed that he stayed so long in the sanctuary.
But when he came out, he was unable to speak to them,
and they realized that he had seen a vision in the sanctuary.
He was gesturing to them but remained mute.

Then, when his days of ministry were completed, he went home.

After this time his wife Elizabeth conceived,
and she went into seclusion for five months, saying,
“So has the Lord done for me at a time when he has seen fit
to take away my disgrace before others.”
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Today we hear the story of the miraculous conception of John the Baptist in the womb of his mother Elizabeth, who was old and barren. She and her husband Zechariah “were righteous in the eyes of God.” They followed God’s ways blamelessly and the Lord blessed them with a child.

Zechariah was a priest and he was chosen to enter the Holy of Holies to burn incense and to pray. While he was praying, the angel Gabriel appeared to Zechariah and told him that his barren wife Elizabeth would bear a son and he would bring them great joy. Zechariah of course was surprised, fearful and doubted how this could be. Even though he was a man of great faith he doubted that this was possible. Because he did not believe Gabriel’s message, Zechariah could not speak until the birth of his son.

There are so many wonderful lessons in this story:
1) God can do anything! Elizabeth had been barren and had been shamed because of this. She and Zechariah had been praying for a miracle and God made it happen. God has a wonderful plan for our lives. It may not unfold like we want it to, but He calls us to trust Him.
2) Elizabeth and Zechariah remained faithful to God despite not being able to have children. How often do we blame God or stop going to church when bad things happen to us? It is during these times of shame and pain that we need God the most. He desires only the best for us. And when we remain faithful, amazing things can happen!
3) Even holy people doubt. Zechariah was a pillar of faith, but even he doubted. This is part of human, fallen condition. It is ok to question God, but do not turn away from Him. Keep going to God with your questions and doubts and He will reveal Himself to you.

Spend these last days of Advent in prayer and waiting. Trust that God can do anything in your life. Go to Him with your prayers, petitions, questions, doubts, fears and longings. His desire is to fulfill our deepest desires. He may surprise us!

Have a blessed day!
Fr. Burke

Spanish translation:

LUCAS 1:5-25
Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una descendiente de Aarón, llamada Isabel. Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente, cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad.

Un día en que le correspondía a su grupo desempeñar ante Dios los oficios sacerdotales, le tocó a Zacarías, según la costumbre de los sacerdotes, entrar al santuario del Señor para ofrecer el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oración, a la hora de la incensación.

Se le apareció entonces un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y un gran temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: “No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien le pondrás el nombre de Juan. Tú te llenarás de alegría y regocijo, y otros muchos se alegrarán también de su nacimiento, pues él será grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre. Convertirá a muchos israelitas al Señor; irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y prepararle así al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo”.

Pero Zacarías replicó: “¿Cómo podré estar seguro de esto? Porque yo ya soy viejo y mi mujer también es de edad avanzada”. El ángel le contestó: “Yo soy Gabriel, el que asiste delante de Dios. He sido enviado para hablar contigo y darte esta buena noticia. Ahora tú quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo”.

Mientras tanto, el pueblo estaba aguardando a Zacarías y se extrañaba de que tardara tanto en el santuario. Al salir no pudo hablar y en esto conocieron que había tenido una visión en el santuario. Entonces trató de hacerse entender por señas y permaneció mudo.

Al terminar los días de su ministerio, volvió a su casa. Poco después concibió Isabel, su mujer, y durante cinco meses no se dejó ver, pues decía: “Esto es obra del Señor. Por fin se dignó quitar el oprobio que pesaba sobre mí”.
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Hoy escuchamos la historia de la milagrosa concepción de Juan el Bautista en el vientre de su madre Isabel, quien era vieja y estéril. Ella y su esposo Zacarías “eran justos a los ojos de Dios.” Siguieron los caminos de Dios con integridad y el Señor los bendijo con un hijo.

Zacarías era un sacerdote y fue elegido para entrar en el Lugar Santísimo para quemar incienso y orar. Mientras oraba, el ángel Gabriel se le apareció a Zacarías y le dijo que su esposa estéril Isabel daría a luz un hijo y él les traería una gran alegría. Zacarías, por supuesto, se sorprendió, temeroso y dudaba de cómo esto podría ser. A pesar de que él era un hombre de gran fe dudaba de que esto fuera posible. Porque él no creyó el mensaje de Gabriel, Zacarías no pudo hablar hasta el nacimiento de su hijo.

Hay muchas lecciones maravillosas en esta historia:

1) ¡Dios puede hacer cualquier cosa! Isabel había sido estéril y había sido avergonzada a causa de esto. Ella y Zacarías habían estado orando por un milagro y Dios lo hizo posible. Dios tiene un plan maravilloso para nuestras vidas. Puede que no se desarrolle como queremos, pero Él nos llama a confiar en Él.

2) Isabel y Zacarías permanecieron fieles a Dios a pesar de no poder tener hijos. ¿Con que frecuencia culpamos a Dios o dejamos de ir a la iglesia cuando cosas malas nos suceden? Es durante estos tiempos de vergüenza y dolor que necesitamos más a Dios. Él desea sólo lo mejor para nosotros. ¡Y cuando permanecemos fieles, cosas maravillosas pueden suceder!

3) Incluso las personas santas dudan. Zacarías era un pilar de fe, pero incluso él dudaba. Esto es parte de la condición humana caída. Está bien cuestionar a Dios, pero no te alejes de Él. Sigue yendo a Dios con tus preguntas y dudas y Él se revelará a ti.

Pasa estos últimos días de Adviento en oración y espera. Confía en que Dios puede hacer cualquier cosa en tu vida. Ve a Él con tus oraciones, peticiones, preguntas, dudas, miedos y anhelos. Su deseo es cumplir nuestros deseos más profundos. ¡Él puede sorprendernos!

¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke


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