Posted by: frburke23 | January 5, 2016

Thought for Wednesday after Epiphany – January 6, 2016

MARK 6:45-52
After the five thousand had eaten and were satisfied,
Jesus made his disciples get into the boat
and precede him to the other side toward Bethsaida,
while he dismissed the crowd.
And when he had taken leave of them,
he went off to the mountain to pray.
When it was evening,
the boat was far out on the sea and he was alone on shore.
Then he saw that they were tossed about while rowing,
for the wind was against them.
About the fourth watch of the night,
he came toward them walking on the sea.
He meant to pass by them.
But when they saw him walking on the sea,
they thought it was a ghost and cried out.
They had all seen him and were terrified.
But at once he spoke with them,
“Take courage, it is I, do not be afraid!”
He got into the boat with them and the wind died down.
They were completely astounded.
They had not understood the incident of the loaves.
On the contrary, their hearts were hardened.
=====================================
I just had a wonderful trip. I wish you and all your family a blessed and Happy New Year.

We continue this week of Epiphany reading about the many different ways that Jesus showed us that He is God. Yesterday we read about how He fed the five thousand with a few fish and loaves. After this amazing experience, Jesus went to pray in solitude. Yes, Jesus desired to connect with His Father in prayer. How much more do we need to connect with our heavenly Father to stay on the path the Father has called us to? This prayer is our life-line. It should be more important than the air we breathe or the food we eat.

After being refreshed in prayer, Jesus sees that the apostles are being tossed about on the sea by a strong storm. Interestingly, Jesus “meant to pass by them” walking on water! I find this fascinating. He casually was going to walk by them to the other side, like he was walking down the road. But of course the disciples saw Him and were frightened. They thought they saw a ghost.

Jesus tells them, “Take courage, it is I, do not be afraid.” These words are so comforting for me. We are surrounded by many strong storms in life. We think we are going to be swallowed up by the waves. And yet the Lord is always watching out for us and tells us the same thing, “Take courage, it is I, do not be afraid.” Jesus is always with us and can either calm the storm or hold us close as the storms roll by. We are never alone.

Even the disciples didn’t understand what happened when Jesus fed the five thousand. They were living with the Son of God and their “hearts were hardened.” We too often miss the presence of God right in our midst. Our hearts are hardened by sin and laziness in the spiritual life. The Lord wants to open our eyes and soften our hearts this Epiphany week to show us that He is God and He is with us.

Am I dedicating sufficient time in prayer each day to unite my will with the will of my heavenly Father?
Do the storms of life overwhelm me?
Do I trust that the Lord is always with me?

“Take courage, it is I, do not be afraid.”

Have a blessed day,
Fr. Burke

Here is the Spanish translation:

MARCOS 6:45-52
Después de que los cinco mil comieron y se saciaron,
Jesús hizo que sus discípulos se subieran a la barca
y lo adelantaran al otro lado hacia Betsaida,
mientras él despedía a la multitud.
Y cuando él se había despedido de ellos,
se fue a la montaña para orar.
Cuando llegó la noche,
el barco estaba lejos en el mar y él estaba solo la costa.
Entonces vio que estaban agitados mientras remaba,
porque el viento era al contrario de ellos.
Acerca de la cuarta vigilia de la noche,
él se acercó a ellos caminando sobre el mar.
Tenía la intención de pasar de largo.
Pero cuando lo vieron caminando sobre el mar,
ellos pensaron que era un fantasma y gritaron.
Todos lo habían visto y estaban aterrorizados.
Pero en seguida habló con ellos,
“¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!”
Él subió a la barca con ellos y el viento se calmó.
Estaban completamente asombrados.
No habían entendido el suceso de los panes.
Por el contrario, sus corazones estaban endurecidos.
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Tuve un viaje muy bonito. Que Dios les bendiga a Ud. y a toda su familia en este año nuevo.

Continuamos esta semana de la lectura de Epifanía acerca de las muchas diferentes maneras que Jesús nos mostró que Él es Dios. Ayer leímos acerca de cómo Él alimentó a los cinco mil con unos pocos peces y panes. Después de esta experiencia increíble, Jesús fue a orar en soledad. Sí, Jesús deseaba conectarse con Su Padre en oración. ¿Cuánto más necesitamos conectarnos con nuestro Padre celestial para mantenernos en el camino al que el Padre nos ha llamado? Esta oración es nuestra línea de vida. Debería ser más importante que el aire que respiramos o la comida que comemos.

Después de ser refrescado en la oración, Jesús ve que los apóstoles están siendo sacudidos en el mar por una fuerte tormenta. Curiosamente, ¡Jesús “tenía la intención de pasar por ahí” caminando sobre el agua! Esto me parece fascinante. Él casualmente iba a caminar por donde estaban ellos al otro lado, como si estuviera caminando por la carretera. Pero, por supuesto, los discípulos lo vieron y se asustaron. Ellos creyeron que habían visto un fantasma.

Jesús les dice, “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Estas palabras son tan confortantes para mí. Estamos rodeados de muchas tormentas fuertes en la vida. Creemos que vamos a ser tragados por las olas. Y sin embargo, el Señor siempre nos está mirando y nos dice lo mismo, “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Jesús siempre está con nosotros y puede o calmar la tormenta o mantenernos cerca mientras las tormentas pasan. Nunca estamos solos.

Incluso los discípulos no entendían lo que paso cuando Jesús alimentó a los cinco mil. Ellos estaban viviendo con el Hijo de Dios y sus “corazones estaban endurecidos.” Nosotros también nos perdemos la presencia de Dios justo en medio de nosotros. Nuestros corazones están endurecidos por el pecado y la pereza en la vida espiritual. El Señor quiere abrirnos los ojos y ablandar nuestros corazones esta semana Epifanía para mostrarnos que Él es Dios y Él está con nosotros.

¿Estoy dedicando suficiente tiempo cada día en oración para unir mi voluntad con la voluntad de mi Padre celestial?
¿Las tormentas de la vida me agobian?
¿Confío en que el Señor siempre está conmigo?

“Ánimo, soy yo, no tengan miedo”.

Tengan un día bendecido,
Fr. Burke


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