Posted by: frburke23 | February 25, 2016

Thought for Thursday, 2nd Week of Lent

Jeremiah 17:5-10
 
Thus says the LORD:
Cursed is the man who trusts in human beings,
who seeks his strength in flesh,
whose heart turns away from the LORD.
He is like a barren bush in the desert
that enjoys no change of season,
But stands in a lava waste,
a salt and empty earth.
Blessed is the man who trusts in the LORD,
whose hope is the LORD.
He is like a tree planted beside the waters
that stretches out its roots to the stream:
It fears not the heat when it comes,
its leaves stay green;
In the year of drought it shows no distress,
but still bears fruit.
More tortuous than all else is the human heart,
beyond remedy; who can understand it?
I, the LORD, alone probe the mind
and test the heart,
To reward everyone according to his ways,
according to the merit of his deeds.
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This is a simple message from Jeremiah today. He makes us answer the question: In whom do I put my trust? In human beings? Or in the Lord? Those who trust in human beings will dry up and wither away. However, the man who trusts in the Lord is like a tree planted besides running waters that never end.
Imagine being extremely thirsty as you’ve walked a few days in the desert. You’ve had nothing to drink. That is what happens to our spirit when we trust in ourselves or in other people for our well-being. Our spirit withers and fades. This happens when we do not nurture our relationship with the Lord through prayer and study of the Scriptures.
 
I see this in relationships sometimes. We depend on the other person for our complete happiness, and no human relationship can stand that kind of pressure. The only person that can fulfill our deepest desires is Jesus Christ.
However, if we return to the font of living water, Jesus Christ, He satiates our thirst and every need. It is in prayer and intimate conversation with the Lord that our hearts expand in order to love like Jesus loved. But without prayer and communication with God, our soul dries up and withers away.
It is one thing to SAY we trust in the Lord; it is another to DO it. What do our actions say? Do we spend our time worrying, fretting, and questioning God’s presence? Or are we able to turn things over to God and trust in His providence? Where do I spend my time and money? Jesus calls us to the Living Water.
May you be blessed today, planted beside the streams of live-giving water. Plant yourself beside the Lord and He will allow you to bear fruit that is abundant.
Peace,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
Jeremías 17:5-10.
 
Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.
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Este es un mensaje sencillo de Jeremías. El nos hace responder la pregunta: ¿En quien confió? ¿En los humanos? ¿O en el Señor? Aquellos que confían en los seres humanos se secarán y desaparecerán. Sin embargo, el hombre que confié en el Señor es como un árbol plantado aborde de las aguas que no se secaran.
Imagínate tener una sed tremenda después de ver caminado en el desierto unos cuantos días. No has tomado nada. Eso es lo que le pasa a nuestro espíritu cuando confiamos nuestro bien estar, en nosotros mismos o en otras personas. Nuestro espíritu se desminuye y desaparece. Esto pasa cuando no nutrimos nuestra relación con el Señor a través de la oración y leer las escrituras.
Yo abecé miro esto en ciertas relaciones. Dependemos en la otra persona para nuestra felicidad, y ninguna relación humana puede soportar este tipo de presión. La única persona que puede llenar nuestros deseos más profundos es el Jesucristo.
Pero, si regresamos al manantial del agua viva, Jesucristo, nos quita la sed y cualquier necesidad. Es en la oración y en la conversación intima con el Señor que nuestros corazones se engrandecen para poder amar tal como amo Jesús. Pero sin la oración y la comunicación con Dios, nuestra alma se secará.
Una cosa es DECIR confiamos en el Señor y otra cosa es HACERLO. ¿Que dicen nuestras acciones? ¿Pasamos nuestro tiempo preocupándonos y cuestionando la presencia de Dios? ¿O podemos entregarle las cosas a Dios y confiar en Su providencia? ¿Donde gasto mi tiempo y mi dinero? Jesús nos llama al agua viviente.
Deseo que seas bendecido el día de hoy, plantado al borde de las aguas vivientes. Plántate al lado del Señor y el permitirá que des fruta abundante.
La Paz,
Fr. Burke

Responses

  1. Thank you for your perseverance. Hope you are having a blessed Lent. God bless.


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