Posted by: frburke23 | March 3, 2016

Thought for Thursday, 3rd Week in Ordinary Time

Jeremiah 7:23-28
 
Thus says the LORD:
This is what I commanded my people:
Listen to my voice;
then I will be your God and you shall be my people.
Walk in all the ways that I command you,
so that you may prosper.
 
But they obeyed not, nor did they pay heed.
They walked in the hardness of their evil hearts
and turned their backs, not their faces, to me.
From the day that your fathers left the land of Egypt even to this day,
I have sent you untiringly all my servants the prophets.
Yet they have not obeyed me nor paid heed;
they have stiffened their necks and done worse than their fathers.
When you speak all these words to them,
they will not listen to you either;
when you call to them, they will not answer you.
Say to them:
This is the nation that does not listen
to the voice of the LORD, its God,
or take correction.
Faithfulness has disappeared;
the word itself is banished from their speech.
=========================
As I prayed with these words of Jeremiah, written long before the time of Jesus, I couldn’t help but think how pertinent these words are to our society today. We think we have advanced so much (and we have technologically), but as a people we have not progressed much at all in terms of listening to God.
In fact, I’m sure throughout history this message from God to Jeremiah would hold true. The message is simple from God – listen to my voice. If you listen to me and follow my ways, you will prosper. The message doesn’t get any simpler than that. However, putting it into practice is the difficult part. “This is the nation that does not listen to the voice of the Lord, its God, or take correction.”
The Israelites kept turning their back on God even though He had rescued them from slavery in Egypt and continued to send prophets to teach them the ways of God. However, they turned their backs on God, as we do today… We don’t have to look too far – nightly news, politics, newspaper, our workplaces, our schools – to see that we have turned our collective backs on the Lord.
Then where is the hope? If we continue to turn our backs on God, how can we survive? If faithfulness has disappeared, where can we turn? If we will not take correction, where do we find solace? JESUS CHRIST is the answer! Jesus is the one who died for you and for me. It is the grace of the Holy Spirit that transforms our hearts. It is the word of God that speaks to us as we read these Scriptures. God’s grace and love can change anyone, even the hardest criminal and the worst sinner. Even you and me…
Maybe we cannot change the world ourselves. However, the Lord wants to transform our hearts and then He calls us to share God’s love with the person right in front of us, one person at a time. Our country is predominantly Christian and yet the vocal minority is succeeding in removing God from every aspect of the public sector. And that is why things fall apart. We are made by God and for God. If we remove God from everything it should not be a surprise that problems will arise.
 
Have you allowed the Lord to transform your heart?
Do you share your faith with others?
How can I help bring Godly principles into the public sector?
God bless,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Jeremías 7: 23-28
Esto dice el Señor: “Ésta es la orden que di a mi pueblo: ‘Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostraré, para que les vaya bien’.
 
Pero ellos no escucharon ni prestaron oído. Caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, y en vez de darme la cara, me dieron la espalda, desde que sus padres salieron del país de Egipto hasta hoy.
 
Yo les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero ellos no los escucharon ni les prestaron oído. Endurecieron su cabeza y fueron peores que sus padres. Tú les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: ‘Éste es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección. Ya no existe fidelidad en Israel; ha desaparecido de su misma boca’”.
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Al orar con estas palabras de Jeremías, escritas mucho antes del tiempo de Jesús, no pude evitar pensar en que tan pertinentes son estas palabras para nuestra sociedad de hoy en día. Creemos que hemos avanzado tanto (y lo hemos hecho tecnológicamente), pero como un pueblo no hemos progresado mucho en lo absoluto en cuanto a escuchar a Dios.
 
De hecho, estoy seguro de que a lo largo de la historia este mensaje de Dios a Jeremías sería válido. El mensaje de Dios es simple – escucha mi voz. Si me escuchas y sigues mis caminos, prosperarás. El mensaje no puede ser más simple que eso. Sin embargo, ponerlo en práctica es la parte difícil. “Éste es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección.”.
 
Los israelitas le seguían dando la espalda a Dios, a pesar de que Él los había rescatado de la esclavitud en Egipto y continúo enviando profetas para enseñarles los caminos de Dios. Sin embargo, le dieron la espalda a Dios, como lo hacemos hoy… No tenemos que ir muy lejos – las noticias de la noche, política, prensa, nuestros lugares de trabajo, nuestras escuelas – para ver que le hemos dado nuestras espaldas al Señor.
 
Entonces, ¿dónde está la esperanza? Si continuamos dándole la espalda a Dios, ¿cómo podemos sobrevivir? Si la fidelidad ha desaparecido, ¿a dónde podemos acudir? Si no vamos a tomar corrección, ¿dónde encontramos consuelo?¡JESUCRISTO es la respuesta! Jesús es el que murió por ti y por mí. Es la gracia del Espíritu Santo que transforma nuestros corazones. Es la palabra de Dios que nos habla mientras leemos estas Escrituras. La gracia y el amor de Dios pueden cambiar a cualquiera, incluso al criminal más duro y al peor pecador. Incluso a ti y a mí…
 
Tal vez no podemos cambiar el mundo nosotros mismos. Sin embargo, el Señor quiere transformar nuestros corazones y luego Él nos llama a compartir el amor de Dios con la persona justo en frente de nosotros, una persona a la vez. Nuestro país es predominantemente Cristiano y sin embargo la minoría está teniendo éxito eliminando a Dios de cada aspecto del sector público. Y es por eso que las cosas se desmoronan. Estamos hechos por Dios y para Dios. Si quitamos a Dios de todo no debería ser una sorpresa que surjan problemas.
 
¿Le has permitido al Señor que transforme tu corazón?
¿Compartes tu fe con los demás?
¿Cómo puedo ayudar a traer principios de Dios en el sector público?
 
Dios te bendiga,
Padre Burke

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