Posted by: frburke23 | March 11, 2016

Thought for Friday, 4th Week of Len

WISDOM 2:1A, 12-22
The wicked said among themselves,
thinking not aright:
“Let us beset the just one, because he is obnoxious to us;
he sets himself against our doings,
Reproaches us for transgressions of the law
and charges us with violations of our training.
He professes to have knowledge of God
and styles himself a child of the LORD.
To us he is the censure of our thoughts;
merely to see him is a hardship for us,
Because his life is not like that of others,
and different are his ways.
He judges us debased;
he holds aloof from our paths as from things impure.
He calls blest the destiny of the just
and boasts that God is his Father.
Let us see whether his words be true;
let us find out what will happen to him.
For if the just one be the son of God, he will defend him
and deliver him from the hand of his foes.
With revilement and torture let us put him to the test
that we may have proof of his gentleness
and try his patience.
Let us condemn him to a shameful death;
for according to his own words, God will take care of him.”
These were their thoughts, but they erred;
for their wickedness blinded them,
and they knew not the hidden counsels of God;
neither did they count on a recompense of holiness
nor discern the innocent souls’ reward.
=============================
The book of Wisdom was written about 50 years before Christ. And yet these same words were spoken about Jesus. “He professes to have knowledge of God…. He boasts that God is his Father” These same words will flow from the mouths of the religious leaders who were angry with Jesus. They did not like the way He challenged their religious traditions and claimed to be one with God.
 
Although they were schooled in the law, the religious leaders were not open to seeing the Messiah right before their very eyes. So with “revilement and torture” they put Jesus to the test. This reading from Wisdom echoes the words of those who mocked Jesus on the cross, “For if the just one be the son of God, he will defend him and deliver him from the hand of his foes.” So they “condemned him to a shameful death.”
 
We know that their “wickedness blinded them.” They were not able to recognize Jesus nor did they believe that the just, holy and innocent people would receive their reward in the end. They were so focused on the law and the strict observance of the law.
 
It is easy for us to point our fingers at the scribes and Pharisees as bad people. How could they not recognize Jesus right in front of them? And yet, we too can be blind and not see Jesus alive and active right in front of us. I am a firm believer that the Lord is constantly trying to speak to us through the Scriptures, the Sacraments, other people, nature, life situations, signs, wonders and many other ways. And yet, “Do you have eyes and not see, ears and not hear?” (Mark 8:18)
 
What is it that blinds us from seeing God? What makes us deaf to the voice of God?
 
1) Sin – what are the sins in my life that are obstacles to receiving God’s grace? Go through the capital sins – greed, anger, lust, pride, envy, gluttony and sloth. Which of these dominates my time, energy and thoughts?
 
2) A hardened heart – do I have unresolved wounds that have closed me off to God? Have I sought healing so my heart is one of flesh and not of stone?
 
3) Lack of prayer – am I lazy in my spiritual life? Do I invest time in this most important relationship?
 
Jesus promised to be with us until the end of time. How am I responding to His infinite love?
 
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Sabiduría 2: 1, 12-22
 
Los malvados dijeron entre sí, discurriendo equivocadamente:
“Tendamos una trampa al justo,
porque nos molesta y se opone a lo que hacemos;
nos echa en cara nuestras violaciones a la ley,
nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Presume de que conoce a Dios
y se proclama a sí mismo hijo del Señor.
 
Ha llegado a convertirse en un vivo reproche
de nuestro modo de pensar
y su sola presencia es insufrible,
porque lleva una vida distinta de los demás
y su conducta es extraña.
Nos considera como monedas falsas
y se aparta de nuestro modo de vivir como de las inmundicias.
Tiene por dichosa la suerte final de los justos
y se gloría de tener por padre a Dios.
 
Veamos si es cierto lo que dice,
vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios,
él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura
para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a muerte ignominiosa,
porque dice que hay quien mire por él”.
 
Así discurren los malvados, pero se engañan;
su malicia los ciega.
No conocen los ocultos designios de Dios,
no esperan el premio de la virtud,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.
==============================
El libro de la Sabiduría fue escrito aproximadamente 50 años antes de Cristo. Y, sin embargo, estas mismas palabras fueron dichas acerca de Jesús. “Presume de que conoce a Dios …. se gloría de tener por padre a Dios” Estas mismas palabras fluirán de la boca de los líderes religiosos que estaban enojados con Jesús. No les gustaba la forma en que desafió a sus tradiciones religiosas y afirmó ser uno con Dios.
 
A pesar de que fueron instruidos en la ley, los líderes religiosos no estaban abiertos a ver al Mesías delante de sus propios ojos. Así que con “humillación y tortura” sometieron a Jesús a prueba. Esta lectura de la Sabiduría resuena las palabras de aquellos que se burlaban de Jesús en la cruz: “Si el justo es hijo de Dios, él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.” De modo que “lo condenaron a muerte ignominiosa”.
 
Sabemos que su “malicia los ciega.” No pudieron reconocer a Jesús ni tampoco creían que las personas justas, santas e inocentes recibirían su recompensa al final. Ellos estaban tan enfocados en la ley y en la estricta observancia de la ley.
 
Es fácil para nosotros señalar a los escribas y fariseos como gente mala. ¿Cómo no pudieron reconocer a Jesús justo en frente de ellos? Y, sin embargo, nosotros también podemos cegarnos y no ver a Jesús vivo y activo justo en frente de nosotros. Soy un firme creyente de que el Señor constantemente está tratando de hablarnos a través de las Escrituras, los Sacramentos, otras personas, la naturaleza, situaciones de la vida, señales, maravillas y muchas otras maneras. Y, sin embargo, “¿Tienen ojos y no ven, oídos y no escuchan?” (Marcos 8:18)
 
¿Qué es lo que nos ciega de ver a Dios? ¿Qué nos hace sordos a la voz de Dios?
 
1) Pecado – ¿cuáles son los pecados en mi vida que son obstáculos para recibir la gracia de Dios? ve los pecados capitales – la codicia, la ira, la lujuria, el orgullo, la envidia, la gula y la pereza. ¿Cuál de estos domina mi tiempo, energía y pensamientos?
 
2) Un corazón endurecido – tengo heridas sin resolver que me han cerrado a Dios? ¿He buscado la sanación para que mi corazón sea uno de carne y no de piedra?
 
3) La falta de oración – ¿soy perezoso en mi vida espiritual? ¿Invierto tiempo en esta relación más importante?
 
Jesús prometió estar con nosotros hasta el fin del tiempo. ¿Cómo estoy respondiendo a Su amor infinito?
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke

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