Posted by: frburke23 | April 30, 2016

Thought for 6th Sunday of Easter

ACTS OF THE APOSTLES 15:1-2, 22-29
Some who had come down from Judea were instructing the brothers,
“Unless you are circumcised according to the Mosaic practice,
you cannot be saved.”
Because there arose no little dissension and debate
by Paul and Barnabas with them,
it was decided that Paul, Barnabas, and some of the others
should go up to Jerusalem to the apostles and elders
about this question.
 
The apostles and elders, in agreement with the whole church,
decided to choose representatives
and to send them to Antioch with Paul and Barnabas.
The ones chosen were Judas, who was called Barsabbas,
and Silas, leaders among the brothers.
This is the letter delivered by them:
 
“The apostles and the elders, your brothers,
to the brothers in Antioch, Syria, and Cilicia
of Gentile origin: greetings.
Since we have heard that some of our number
who went out without any mandate from us
have upset you with their teachings
and disturbed your peace of mind,
we have with one accord decided to choose representatives
and to send them to you along with our beloved Barnabas and Paul,
who have dedicated their lives to the name of our Lord Jesus Christ.
So we are sending Judas and Silas
who will also convey this same message by word of mouth:
‘It is the decision of the Holy Spirit and of us
not to place on you any burden beyond these necessities,
namely, to abstain from meat sacrificed to idols,
from blood, from meats of strangled animals,
and from unlawful marriage.
If you keep free of these,
you will be doing what is right. Farewell.’”
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In this first reading from the Acts of the Apostles this Sunday we see how the early Church functioned. Paul and Barnabas had returned to the apostles in Jerusalem because some of the converts to Christianity were asking that the new Christians be circumcised. So the leaders, the “Apostles and presbyters, in agreement with the whole Church”, sent Judas and Silas along with Paul and Barnabas to Antioch to deliver the message of the Church.
 
They wanted the people of Antioch to know that this message was not just coming from a few people, but that it was coming from the leaders of the Church, the Apostles, who were constantly praying for the guidance of the Holy Spirit. This is one of the first accounts of the Holy Spirit guiding the Church in Scripture. They reassured the people that those had been telling them that they had to be circumcised were teaching “without any mandate from us.” In other words, the teaching authority must come from the Church.
 
We hear in Jesus the Gospel this Sunday say, “The Advocate, the Holy Spirit, whom the Father will send in my name will teach you everything and remind you of all that I told you.” In other words, Jesus had to return to the Father so that the Holy Spirit would come and guide the Church until the end of time. This same Holy Spirit continues to guide the Church in its teaching authority today.
 
And what did they decide regarding this debate? They were exhorted not to eat certain meats and blood and they were to guard the sacredness of marriage. Of course, along with this teaching came all the teachings of Jesus, namely to love God and to love neighbor. The people “were delighted with the exhortation.” The teaching had authority because it came from the Holy Spirit through the Church. Circumcision was not required of them for salvation, but they were to guard what they ate and to protect marriage.
 
How do I receive the authoritative teaching of the Church?
Am I “delighted” to be obedient to the inspired teaching of the Church?
How often do I deny Church teaching to do my own thing?
 
It is not easy to be obedient in our culture. So many things are fighting directly against the teaching of the Church. And yet I have found such beauty in the Church’s teaching. We believe that the Holy Spirit continues to guide us on our pilgrim way. And obedience (which means “to listen”) actually leads to freedom when we listen to the Holy Spirit guiding the Church.
 
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Here is the Spanish translation:
 
HECHOS DE LOS APOSTOLES 15:1-2, 22-29
En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros.
 
Los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:
 
“Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les trasmitirán, de viva voz, lo siguiente: ‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.
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En esta primera lectura de los Hechos de los Apóstoles este domingo vemos cómo la Iglesia primitiva funcionaba. Pablo y Bernabé habían regresado a los apóstoles en Jerusalén porque algunos de los convertidos al cristianismo estaban pidiendo que los nuevos cristianos fueran circuncidados. Así que los líderes, los “apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana”, enviaron a Judas y Silas, junto con Pablo y Bernabé a Antioquía para entregar el mensaje de la Iglesia.
 
Ellos querían que el pueblo de Antioquía supiera que este mensaje no solo venia de unas pocas personas, sino que venía de los líderes de la Iglesia, los Apóstoles, quienes estaban constantemente orando por la guía del Espíritu Santo. Esta es una de las primeras cuentas del Espíritu Santo guiando a la Iglesia en la Escritura. Ellos le aseguraron a la gente que los que habían estado diciendo tenían que ser circuncidados estaban enseñando “sin mandato nuestro.” En otras palabras, la autoridad docente tiene que venir de la Iglesia.
 
Escuchamos a Jesús en el Evangelio este Domingo: “Pero el paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho.” En otras palabras, Jesús tuvo que volver al Padre para que el Espíritu Santo viniera y guiara a la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Este mismo Espíritu Santo continúa guiando a la Iglesia en su autoridad docente hoy.
 
¿Y qué decidieron respecto a este debate? Se les exhorto a no comer ciertas carnes y sangre y a guardar la santidad del matrimonio. Por supuesto, junto con esta enseñanza vinieron todas las enseñanzas de Jesús, es decir, amar a Dios y amar al prójimo. La gente “se deleitó con la exhortación.” La enseñanza tenía autoridad porque venía del Espíritu Santo a través de la Iglesia. La circuncisión no se les requería para la salvación, pero debían guardar lo que comían y proteger el matrimonio.
 
¿Cómo recibo la enseñanza autoritaria de la Iglesia?
¿Estoy “deleitado” de ser obediente a la enseñanza inspirada de la Iglesia?
¿Cuán a menudo niego la enseñanza de la Iglesia para hacer lo mío?
 
No es fácil ser obediente en nuestra cultura. Muchas cosas están luchando directamente contra la enseñanza de la Iglesia. Y sin embargo he encontrado tanta belleza en la enseñanza de la Iglesia. Creemos que el Espíritu Santo continúa guiándonos en nuestra peregrinación. Y la obediencia (que significa “escuchar”) en realidad lleva a la libertad cuando escuchamos al Espíritu Santo que guía a la Iglesia.
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke

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