Posted by: frburke23 | May 5, 2016

Thought for Friday, 6th Week of Easter

JOHN 16:20-23
Jesus said to his disciples:
“Amen, amen, I say to you, you will weep and mourn,
while the world rejoices;
you will grieve, but your grief will become joy.
When a woman is in labor, she is in anguish because her hour has arrived;
but when she has given birth to a child,
she no longer remembers the pain because of her joy
that a child has been born into the world.
So you also are now in anguish.
But I will see you again, and your hearts will rejoice,
and no one will take your joy away from you.
On that day you will not question me about anything.
Amen, amen, I say to you,
whatever you ask the Father in my name he will give you.”
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I love the image Jesus uses of the woman in labor. I have heard from many women that labor and child birth is one of the most painful things a human being can experience. However, once they see their child they forget about the pain quickly as they rejoice in this gift from God.
 
“So you also are now in anguish.” As we journey on this earth, we are going through many trials and pains. We are like women in labor. We may ask ourselves, “Why does life have to be so difficult at times?” But Jesus is trying to keep our eyes focused on Him. “But I will see you again, and your hearts will rejoice, and no one will take your joy away from you.” Allow these words of Jesus to soak into your hearts today. “No one will take your joy away from you.”
 
What does this require of us? Faith. Jesus asks us to remain faithful to Him through the good times and the bad times, through the trials and the tribulations, through the joys and the sorrows of life. Life is not easy, but we have faith in the Lord throughout the entire journey. Do I remain steadfast in faith even in the midst of pain and trials?
 
What else does He ask of us? Hope. Jesus asks us to never lose hope. Just like a woman in labor keeps her eyes focused on the goal of giving birth to a child, we are asked to keep our eyes focused on our birth into eternal life. A pregnant woman watches very carefully what she eats and breathes in order to care for the child in her womb. She denies herself some pleasures of life to protect the gift of life. In the same way, we are called to watch carefully what enters our soul through our senses. We are called to deny ourselves some pleasures of life that are not good for our eternal soul. Am I willing to deny myself certain things that are not good for my soul?
 
And finally? Love. Jesus summarized the commandments into two. “You shall love the Lord your God with your whole mind, heart and soul. You shall love your neighbor as yourself.” After giving birth a mother loves her child to the point of giving her life for the baby. How much do I love? How far am I willing to go to love God and my neighbor?
 
St. Paul writes to the Corinthians (1 Corinthians 13:12-13) – “At present we see indistinctly, as in a mirror, but then face to face. At present I know partially; then I shall know fully, as I am fully known. So faith, hope, love remain, these three; but the greatest of these is love.”
 
May we be people of these three great virtues – faith, hope and love.
 
God bless,
Fr. Burke
 
Here is the Spanish translation…
 
JUAN 16:20-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría.
 
Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así también ahora ustedes están tristes, pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría. Aquel día no me preguntarán nada”.
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Me encanta la imagen que Jesús usa de la mujer que va a dar a luz. He escuchado de muchas mujeres que el trabajo de parto y dar a luz es una de las cosas más dolorosas que un ser humano puede experimentar. Sin embargo, una vez que ven sus hijos se olvidan del dolor rápidamente mientras se alegran en este regalo de Dios.
 
“Así también ahora ustedes están tristes.” Mientras caminamos en esta tierra, vamos por muchas pruebas y dolores. Somos como las mujeres en trabajo de parto. Podemos preguntarnos: “¿Por qué la vida tiene que ser tan difícil a veces?” Pero Jesús está tratando de mantener nuestros ojos fijos en Él. “pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría.” Permitan que estas palabras de Jesús penetren en sus corazones hoy. Nadie podrá quitarles su alegría.
 
¿Qué requiere esto de nosotros? Fe. Jesús nos pide que permanezcamos fieles a Él a través de los tiempos buenos y los tiempos malos, a través de las pruebas y las tribulaciones, a través de las alegrías y las tristezas de la vida. La vida no es fácil, pero tenemos fe en el Señor durante todo el viaje. ¿Permanezco firme en la fe incluso en medio del dolor y las pruebas?
 
¿Qué más pide Él de nosotros? Esperanza. Jesús nos pide que nunca perdamos la esperanza. Al igual que una mujer en trabajo de parto mantiene sus ojos enfocados en el objetivo de dar a luz a un niño, se nos pide que mantengamos nuestros ojos enfocados en nuestro nacimiento a la vida eterna. Una mujer embarazada mira muy cuidadosamente lo que come y respira con el fin de cuidar al niño en su vientre. Ella se niega algunos placeres de la vida para proteger el regalo de la vida. De la misma manera, estamos llamados a observar cuidadosamente lo que entra en nuestra alma a través de nuestros sentidos. Estamos llamados a negarnos algunos placeres de la vida que no son buenos para nuestra alma eterna. ¿Estoy dispuesto a negarme ciertas cosas que no son buenas para mi alma?
 
¿Y, por último? Amor. Jesús resumió los mandamientos en dos. “Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente, corazón y alma. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Después de dar a luz una madre ama a su hijo hasta el punto de dar su vida por el bebé. ¿Cuánto amo? ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a ir para amar a Dios y a mi prójimo?
 
San Pablo escribe a los Corintios (1 Corintios 13:12-13) – “En la actualidad vemos confusamente, como en un espejo, pero entonces cara a cara. En la actualidad sé parcialmente, pero entonces conoceré plenamente. Como soy plenamente conocido. Así que la fe, la esperanza y el amor permanecen, estas tres: pero el mayor de ellos es el amor”.
 
Que seamos personas de estas tres grandes virtudes – fe, esperanza y amor
 
¡Dios los bendiga!
Padre Burke

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