Posted by: frburke23 | May 26, 2016

Thought for Thursday, 8th Week of Ordinary Time

Mark 10:46-52
As Jesus was leaving Jericho with his disciples and a sizable crowd,
Bartimaeus, a blind man, the son of Timaeus,
sat by the roadside begging.
On hearing that it was Jesus of Nazareth,
he began to cry out and say,
“Jesus, son of David, have pity on me.”
And many rebuked him, telling him to be silent.
But he kept calling out all the more, “Son of David, have pity on me.”
Jesus stopped and said, “Call him.”
So they called the blind man, saying to him,
“Take courage; get up, Jesus is calling you.”
He threw aside his cloak, sprang up, and came to Jesus.
Jesus said to him in reply, “What do you want me to do for you?”
The blind man replied to him, “Master, I want to see.”
Jesus told him, ‘Go your way; your faith has saved you.”
Immediately he received his sight
and followed him on the way.
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Imagine how large the crowd was following Jesus. They saw His miracles, heard His teaching, and felt His compassion. Word was spreading everywhere about Jesus. They came from everywhere to see Him, hear Him and be near Him.
 
When I was playing baseball in front of large crowds of over 10,000 people I seldom heard individual voices. They all blended together. How could Jesus notice this one blind man calling out to Him? He was just one among many, right? Wrong.
 
Jesus heard that lone voice among the crowd and clatter, “Jesus, Son of David, have pity on me.” Sometimes we feel that the Lord doesn’t notice us. We are just one little person among the billions in the world. Why would Jesus pay attention to me?
 
But when we cry out to Jesus in faith, like Bartimaeus, He always hears us. No matter how small we may feel, we are beloved sons and daughters of God the Father. We are important to God. Jesus looks upon us with eyes of love. He asks us, “What do you want me to do for you?”
 
This reminds me of a story that relates to St. John Vianney, the Cure of Ars. A woman’s husband committed suicide by jumping off a bridge. She was distraught, not only because her husband was dead, but she didn’t know if he believed in Jesus. So her friends encouraged her to go visit Fr. John Vianney, who had special gifts and was known to have an intimate relationship with Jesus. When she arrived in Ars at 1:00am there was a long line in the church waiting to go to confession to Fr. John Vianney. She didn’t know what to do in her despair, so she knelt down to pray to God.
 
At that moment, Fr. John Vianney walked out of the confessional, past the long line of people waiting for him, and he went directly to the woman. He lifted her up and said to her, “Don’t worry, your husband was converted as he jumped off the bridge.” God answered her prayers amidst the large crowd of people there. God spoke through that humble saintly priest that night. God continues to speak to us today in so many ways.
 
What do you need from Jesus today?
Do you realize how much God loves you personally?
Do you believe that Jesus can do anything?
 
Don’t be afraid to cry out to Him. Express your joy, sorrow, despair, etc. Whatever is in your heart – share it with Jesus today. He is listening for your voice. He is seeking you among the crowd. “What do you need my little child? I want to give you all that I have…” Ask Him… Seek Him… Knock on His door…
 
God bless,
Fr. Burke
 
Here is the Spanish translation…
 
Marcos 10:46-52
Cuando Jesús salía de Jericó con sus discípulos y una multitud considerable,
Bartimeo, un hombre ciego, hijo de Timeo,
se sentó por el camino mendigando.
Al enterarse de que era Jesús de Nazaret,
comenzó a gritar y a decir,
“Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.”
Y muchos lo reprendían diciéndole que se quedara en silencio.
Sin embargo, siguió diciendo en voz alta, “Hijo de David, ten compasión de mí.”
Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”.
Así que llamaron al ciego, diciéndole:
“¡Ánimo, levántate, Jesús te está llamando.”
Echó a un lado su manto, se levantó y vino a Jesús.
Jesús le respondió: “¿Qué quieres que haga por ti?”
El ciego le respondió: “Señor, yo quiero ver.”
Jesús le dijo: “Ve, sigue tu camino, tu fe te ha salvado”.
Inmediatamente el recobró la vista
y lo siguió por el camino.
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Imagínate qué tan grande era la multitud que seguía a Jesús. Ellos vieron sus milagros, escucharon sus enseñanzas, y sintieron su compasión. Venían de todas partes para estar cerca de él.
 
¿Cómo puede darse cuenta Jesús de este hombre ciego pidiéndole a Él? El solo era uno entre muchos, ¿cierto? Falso.
Jesús escuchó esa voz solitaria entre la multitud y el ruido: “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí.” A veces sentimos que el Señor no nos nota. Sólo somos una pequeña persona entre los billones en el mundo. ¿Por qué Jesús me prestaría atención a mí?
Pero cuando clamamos a Jesús como Bartimeo, Él siempre nos escucha. No importa que tan pequeños nos sintamos, somos hijos e hijas amados de Dios Padre. Jesús nos mira con ojos de amor. Él nos pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”
 
Esto me recuerda a una historia que se relaciona con St. John Vianney, el Cura de Ars. El marido de una mujer se suicidó saltando de un puente. Ella estaba angustiada, no sólo porque su marido había muerto, pero no sabía si él creía en Jesús. Así que sus amistades la animaron a ir a visitar al Padre John Vianney, quien tenía dones especiales y se sabe que tenía una relación íntima con Jesús. Cuando ella llegó a Ars a la 1:00am había una larga fila en la iglesia en la espera de ir a confesarse con el Padre John Vianney. Ella no sabía qué hacer en su desesperación, por lo que ella se arrodilló para orar a Dios.
 
En ese momento, el Padre John Vianney salió el confesionario, pasando la larga fila de gente esperando por él, y se fue directamente a la mujer. Él la levantó y le dijo: “No te preocupes, tu marido se convirtió al saltar desde el puente.” Dios respondió a sus oraciones en medio de la gran multitud de gente que estaba allí. Y estoy seguro de que Dios respondió a las oraciones de toda la gente que esperaba en esa línea al confesionario.
 
¿Qué necesitas de Jesús hoy?
¿Te das cuenta de lo mucho que Dios te ama personalmente?
 
No tengas miedo de clamarlo. Expresa tu alegría, tristeza, desesperación, etc. Lo que está en tu corazón – compártelo hoy con Jesús. Él está escuchando por tu voz. Él te está buscando entre la multitud. “¿Qué necesitas mi pequeño hijo? Quiero darte todo lo que tengo…” Pídele… Búscalo hoy…
 
Dios los bendiga,
Padre Burke

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