Posted by: frburke23 | June 7, 2016

Thought for Tuesday, 10th Week in Ordinary Time

MATTHEW 5:13-16
Jesus said to his disciples:
“You are the salt of the earth.
But if salt loses its taste, with what can it be seasoned?
It is no longer good for anything
but to be thrown out and trampled underfoot.
You are the light of the world.
A city set on a mountain cannot be hidden.
Nor do they light a lamp and then put it under a bushel basket;
it is set on a lampstand,
where it gives light to all in the house.
Just so, your light must shine before others,
that they may see your good deeds
and glorify your heavenly Father.”
====================
As I meditate on these words of Jesus to His disciples, I am thinking about how we all need to be disciples and apostles. Disciples are followers; apostles are ones who are sent. We are all called to be both.

How do we become better students of Jesus? I first need to be filled before I am sent into the world. So how do we become better disciples?

1) We need to sit at the feet of Jesus and learn from the Master in prayer. Do I spend time in daily prayer? Do I sit before Jesus in the Blessed Sacrament on a regular basis?

2) We need to immerse ourselves into Sacred Scriptures, especially the four gospels, so that we come to know better the person of Jesus Christ. I recommend spending time with your family going over the readings for Sunday Mass during the week.

3) We need to read good books – the lives of the saints, spiritual works by the spiritual masters, catechism teachings, etc…

The more we know about Jesus, but more importantly the more we know Jesus personally, the more we fall in love with Him. This helps us become salt and light for the world. If we haven’t fallen in love with Jesus, His light will not shine through us. However, once we become salt and light, He sends us forth as apostles to share the Good News we have received.

How do we become better apostles (this comes from the same root word of “postal”, one who is sent)?

1) We go where he sends us. We listen to Him in prayer and follow His call. There is great freedom when we are obedient to the will of God.

2) We speak the truth in love. Sometimes it is hard to speak to the truth because we fear they will not like what we have to say. However, sometimes the most loving action is to speak the truth – but always in love. Love means to will the good of the other person. The ultimate good of the other person is heaven. Sometimes our challenging words lead to a person’s salvation. If we remain silent at a critical time in someone’s life, we may miss the opportunity to direct them toward the Lord and salvation.

3) Hang around other good Christians. Jesus sent them forth two by two. We can’t do this alone, but we need to walk with others who are trying to grow in holiness. They help keep us accountable and encourage us on the way.

Go forth apostles of Jesus, but spend time as His faithful disciples as well. We can’t give what we don’t have. Try today to keep this healthy balance of receiving from the Lord in prayer and study (disciples), and then sharing the love of God in action (apostles).

Peace,
Fr. Burke
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Spanish translation:

Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.
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Mientras medito sobre estas palabras que Jesús dirige a sus discípulos, estoy pensando como todos nosotros tenemos que ser discípulos y apóstoles. Los discípulos son seguidores; apóstoles son los que son enviados. Todos somos llamados a ser ambos a la vez.

¿Cómo podemos convertirnos en mejores estudiantes (discípulos) de Jesús? Primero tenemos que ser llenados por Jesús antes de ser enviados al mundo. Entonces, ¿Cómo convertirnos en mejores discípulos?

1) Necesitamos sentarnos a los pies de Jesús y aprender de nuestro Maestro en la oración. ¿Paso tiempo en oración todos los días? ¿Me siento delante de Jesús ante el Santísimo Sacramento de manera regular o frecuentemente?

2) Tenemos que sumergirnos en las Sagradas Escrituras, especialmente en los cuatro evangelios, para llegar a conocer mejor la persona de Jesucristo. Recomiendo pasar tiempo con su familia repasando las lecturas de la misa del domingo durante la semana.

3) Necesitamos leer buenos libros – las vidas de los santos, libros espirituales escritos por maestros espirituales, las enseñanzas del catecismo, etc…

Cuanto más sabemos acerca de Jesús, más deberíamos saber que es más importante conocerlo personalmente, y más nos enamoraríamos de Él. Esto nos ayudaría a convertirnos en sal y luz para el mundo. Si todavía no nos hemos enamorado de Jesús, su luz aún no brilla a través de nosotros. Una vez que lleguemos a ser sal y luz, Él nos envía como apóstoles para compartir la buena nueva que hemos recibido en nuestros corazones.

¿Cómo podemos ser mejores apóstoles (esto viene de la misma raíz de la palabra “postal”, uno que es enviado)?

1) Yendo a donde Él nos envíe. Lo escuchamos en la oración y lo seguimos a su llamado. Hay una gran libertad cuando somos obedientes a la voluntad de Dios.

2) Diciendo la verdad con amor. A veces es difícil hablar con la verdad a otros porque tenemos miedo de que no les vaya a gustar lo que tenemos que decirles. Sin embargo, a veces la acción más amorosa es decir la verdad – pero siempre con amor/misericordia. Amor significa desear el bien de la otra persona. El bien último de la otra persona es el cielo. A veces nuestras palabras desafiantes y retadoras dichas con amor conducen a la salvación de la persona. Si permanecemos en silencio en un momento crítico en la vida de alguien, es posible que se pierda la oportunidad de dirigirlo hacia el Señor y a la salvación.

3) Conviviendo con otros buenos cristianos. Jesús los envió de dos en dos. No podemos hacer esto solos, tenemos que caminar con otros que están tratando de crecer en santidad como nosotros. Ellos nos ayudan a mantenernos animados y nos alientan en el camino.

Saldremos como apóstoles de Jesús, pero primero necesitamos pasar tiempo como sus fieles discípulos también. No podemos dar lo que no tenemos. Hoy tratemos de mantener este sano equilibrio de recibirlo todo del Señor en la oración y el en estudio (ser discípulos), y luego poder compartir el amor de Dios en cada una de nuestras acciones (ser apóstoles)

Paz,
Padre Burke


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