Posted by: frburke23 | June 24, 2016

Thought for Saturday, 12th Week in Ordinary Time

MATTHEW 8:5-17
When Jesus entered Capernaum,
a centurion approached him and appealed to him, saying,
“Lord, my servant is lying at home paralyzed, suffering dreadfully.”
He said to him, “I will come and cure him.”
The centurion said in reply,
“Lord, I am not worthy to have you enter under my roof;
only say the word and my servant will be healed.
For I too am a man subject to authority,
with soldiers subject to me.
And I say to one, ‘Go,’ and he goes;
and to another, ‘Come here,’ and he comes;
and to my slave, ‘Do this,’ and he does it.”
When Jesus heard this, he was amazed and said to those following him,
“Amen, I say to you, in no one in Israel have I found such faith.
I say to you, many will come from the east and the west,
and will recline with Abraham, Isaac, and Jacob
at the banquet in the Kingdom of heaven,
but the children of the Kingdom
will be driven out into the outer darkness,
where there will be wailing and grinding of teeth.”
And Jesus said to the centurion,
“You may go; as you have believed, let it be done for you.”
And at that very hour his servant was healed.
 
Jesus entered the house of Peter,
and saw his mother-in-law lying in bed with a fever.
He touched her hand, the fever left her,
and she rose and waited on him.
 
When it was evening, they brought him many
who were possessed by demons,
and he drove out the spirits by a word and cured all the sick,
to fulfill what had been said by Isaiah the prophet:
 
He took away our infirmities and bore our diseases.
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Today we read that Jesus healed the centurion’s servant, Peter’s mother-in-law and many others possessed by demons. Jesus does not like sin, suffering and death. He despises it. And yet, God allows certain things to happen in order to bring about a greater good. He always has our eternal good in mind. We don’t always understand His will, especially when we are in the middle of suffering, but He calls us to have faith in Him.
 
The centurion showed great faith in Jesus. His servant was sick and he called upon Jesus to heal him. Jesus wanted to go in person, but the servant quickly responded, “Lord, I am not worthy to have you enter under my roof, only say the word and my servant will be healed.” We are quoting this line every time we go to Mass and before receiving the Lord in the Holy Eucharist. This centurion had a lot of power. Many people reported to him and followed his commands. And yet he knew that Jesus had all the power and authority in the world. Jesus honored his faith and healed the centurion’s servant.
 
Sometimes we believe the lie that we are not God’s beloved son or daughter when we are suffering. We may feel that we deserve the suffering for some past sin. Or we believe that God has abandoned us. The truth is that we are always God’s beloved children and He never abandons us. If we keep our eyes fixed on Him and maintain faith, some greater good will come about. It may not happen according to our way or our timing, but our ways are not God’s ways.
 
What lies do I believe about myself when I am suffering?
Do I maintain my faith in Jesus in the middle of my pain and suffering?
Do I believe that God can bring good out of any circumstance?
 
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MATEO 8:5-17
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”. Él le contestó: “Voy a curarlo”.
 
Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.
 
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación”.
 
Jesús le dijo al oficial romano: “Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído”. Y en aquel momento se curó el criado.
 
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.
 
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
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Hoy leemos que Jesús sanó al criado del centurión, a la suegra de Pedro y a muchos otros poseídos por demonios. A Jesús no le gusta el pecado, el sufrimiento y la muerte. Él lo desprecia. Y, sin embargo, Dios permite que sucedan ciertas cosas con el fin de lograr un bien mayor. Siempre tiene en mente nuestro bien eterno. No siempre entendemos Su voluntad, especialmente cuando estamos en medio del sufrimiento, pero Él nos llama a tener fe en Él.
 
El centurión mostró una gran fe en Jesús. Su criado estaba enfermo y llamó a Jesús para que lo cure. Jesús quería ir en persona, pero el siervo respondió rápidamente, “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano.”Citamos esta línea cada vez que vamos a misa y antes de recibir al Señor en la Santa Eucaristía. Este centurión tenía mucho poder. Muchas personas se reportaban con él y seguían sus órdenes. Y sin embargo, él sabía que Jesús tenía todo el poder y autoridad del mundo. Jesús honró su fe y sanó al criado del centurión.
 
A veces creemos la mentira de que no somos hijo o hija amado de Dios cuando estamos sufriendo. Podemos sentir que merecemos el sufrimiento por algún pecado pasado. O creemos que Dios nos ha abandonado. La verdad es que siempre somos hijos amados de Dios y Él nunca nos abandona. Si mantenemos nuestros ojos fijos en Él y mantenemos la fe, algún bien mayor acontecerá. Puede que no suceda de acuerdo a nuestra forma o nuestro tiempo, pero nuestros caminos no son los caminos de Dios.
 
¿Qué mentiras creo acerca de mí mismo cuando estoy sufriendo?
¿Mantengo mi fe en Jesús en medio de mi dolor y sufrimiento?
¿Creo que Dios puede sacar algo bueno de cualquier circunstancia?
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke

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