Posted by: frburke23 | August 3, 2016

Thought for Wednesday, 18th Week in Ordinary Time

Matthew 15: 21-28
 
At that time Jesus withdrew to the region of Tyre and Sidon.
And behold, a Canaanite woman of that district came and called out,
 
“Have pity on me, Lord, Son of David!
My daughter is tormented by a demon.”
But he did not say a word in answer to her.
His disciples came and asked him,
“Send her away, for she keeps calling out after us.”
He said in reply,
“I was sent only to the lost sheep of the house of Israel.”
But the woman came and did him homage, saying, “Lord, help me.”
He said in reply,
“It is not right to take the food of the children
and throw it to the dogs.”
She said, “Please, Lord, for even the dogs eat the scraps
that fall from the table of their masters.”
Then Jesus said to her in reply,
“O woman, great is your faith!
Let it be done for you as you wish.”
And her daughter was healed from that hour.
_________________________________
Please keep all of our seminarians in prayer for the Diocese of Joliet as we are on retreat this week with Fr. Joseph Carola, SJ as our retreat master. He is challenging us to not overwork, but find time for prayer and leisure in the Lord. This is something that I needed to hear and our seminarians are responding to it as well.
 
Also, eleven of our seminarians will declare Candidacy at a special Mass on Wednesday, August 3 at 7pm at Visitation Parish in Elmhurst. All are invited to attend this Mass celebrated by Bishop Siegel. These eleven seminarians will declare publicly that they are seriously moving forward in their formation to become Catholic priests. Please pray for these men and all of our semianrians.
 
The Canaanites were pagans and not part of the chosen people Israel. In fact, there was great disregard for the Canaanites among the Israelites. Yet this Canaanite woman had heard about Jesus and came to him in faith, asking for a miracle for her daughter, who was possessed.
The disciples try to protect Jesus from the woman. There were so many people that wanted time with Jesus. They probably had to act like body guards at times. Even Jesus almost dismisses her by saying that He has only come for the “house of Israel”. This sounds odd to our ears because we know that Jesus came to save everyone.
And yet the woman persists in faith. She completely humbles herself before Jesus and says she is willing to accept the scraps off of the table of the Master. She shows great humility and persistence and faith. And it is because of her faith that Jesus is moved to heal her daughter.
We know that Jesus came for save everyone. When asked who is part of His family, Jesus says, “The one who does the will of my heavenly Father is my brother, my sister and my mother.” (Matthew 12:46-50) In other words, it is not our family of origin, our ethnic group, nor the color of our skin that makes us a part of Jesus’ family. It is about faith and doing the will of God the Father. This Canaanite woman became a part of Jesus’ family this day because of her faith and desire to do the will of God.
Every one of us becomes an adopted son or daughter of God in our baptism. But that is not the end. We are called to put our faith into action by listening to the Word of God and acting upon it throughout our lives. This calls for daily prayer and surrender.
 
Do I seek the will of God daily in prayer?
Am I willing to follow the Lord wherever He calls me?
May we follow the example of this Canaanite woman by humbling ourselves before the Lord, being persistent in prayer and placing our complete trust and faith in Jesus. Our reward will be great in heaven – and the Lord may perform some miracles in our lives here on earth.
God bless,
Fr. Burke
 
 
Spanish translation:
 
Mateo 15: 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
 
Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.
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Por favor, mantengan a todos nuestros seminaristas en la oración para la Diócesis de Joliet ya que estamos en retiro esta semana con el padre Joseph Carola, SJ como nuestro maestro de retito. Él nos desafía a no trabajar demasiado, sino a encontrar tiempo para la oración y el ocio en el Señor. Esto es algo que yo necesitaba escuchar y nuestros seminaristas también están respondiendo.
 
También, once de nuestros seminaristas declararán la Candidatura en una Misa especial el miércoles, 3 de agosto a las 7 pm en la parroquia (Visitation Parish) en Elmhurst. Todos están invitados a asistir a esta Misa celebrada por el Obispo Siegel. Estos once seminaristas declararán públicamente que están seriamente siguiendo adelante en su formación para convertirse en sacerdotes católicos. Por favor oren por estos hombres y todos nuestros seminaristas.
 
Los cananeos eran paganos y no parte del pueblo elegido de Israel. De hecho, había un gran desconocimiento de los cananeos entre los israelitas. Sin embargo, esta mujer cananea había oído hablar de Jesús y vino a él con fe, pidiendo un milagro para su hija, que estaba poseída.
 
Los discípulos tratan de proteger a Jesús de la mujer. Había tanta gente que quería tiempo con Jesús. Probablemente tenían que actuar como guardaespaldas a veces. Incluso Jesús casi la despide diciendo que Él sólo había venido por la “casa de Israel”. Esto suena extraño a nuestros oídos, porque sabemos que Jesús vino a salvar a todos.
 
Y sin embargo, la mujer persiste en la fe. Ella se humilla completamente ante Jesús y dice que está dispuesta a aceptar las sobras de la mesa del Maestro. Ella muestra gran humildad y perseverancia y fe. Y es a causa de su fe que Jesús se conmovió para sanar a su hija.
 
Sabemos que Jesús vino para salvar a todos. Cuando se le preguntó quién es parte de Su familia, Jesús dice: “Todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.” (Mateo 12: 46-50) En otras palabras, no es nuestra familia de origen, nuestro grupo étnico, ni el color de nuestra piel que nos hace una parte de la familia de Jesús. Es acerca de la fe y hacer la voluntad de Dios Padre. Esta mujer cananea se convirtió en una parte de la familia de Jesús este día a causa de su fe y el deseo de hacer la voluntad de Dios.
 
Cada uno de nosotros se convierte en un hijo o hija adoptivo de Dios en nuestro bautismo. Pero ese no es el final. Estamos llamados a poner nuestra fe en acción escuchando la Palabra de Dios y actuando sobre ella en nuestras vidas. Esto requiere de oración diaria y entrega.
 
¿Busco la voluntad de Dios diariamente en la oración?
¿Estoy dispuesto a seguir al Señor dondequiera que Él me llame?
 
Que podamos seguir el ejemplo de esta mujer cananea de humillarnos ante el Señor, ser persistentes en la oración y poniendo toda nuestra confianza y fe en Jesús. Nuestra recompensa será grande en el cielo – y el Señor puede realizar algunos milagros en nuestras vidas aquí en la tierra.
 
Dios los bendiga,
Padre Burke

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