Posted by: frburke23 | August 4, 2016

Thought for August 4 – St. John Vianney

MATTHEW 16:13-23
Jesus went into the region of Caesarea Philippi
and he asked his disciples,
“Who do people say that the Son of Man is?”
They replied, “Some say John the Baptist, others Elijah,
still others Jeremiah or one of the prophets.”
He said to them, “But who do you say that I am?”
Simon Peter said in reply,
“You are the Christ, the Son of the living God.”
Jesus said to him in reply, “Blessed are you, Simon son of Jonah.
For flesh and blood has not revealed this to you, but my heavenly Father.
And so I say to you, you are Peter,
and upon this rock I will build my Church,
and the gates of the netherworld shall not prevail against it.
I will give you the keys to the Kingdom of heaven.
Whatever you bind on earth shall be bound in heaven;
and whatever you loose on earth shall be loosed in heaven.”
Then he strictly ordered his disciples
to tell no one that he was the Christ.
 
From that time on, Jesus began to show his disciples
that he must go to Jerusalem and suffer greatly
from the elders, the chief priests, and the scribes,
and be killed and on the third day be raised.
Then Peter took Jesus aside and began to rebuke him,
“God forbid, Lord! No such thing shall ever happen to you.”
He turned and said to Peter,
“Get behind me, Satan! You are an obstacle to me.
You are thinking not as God does, but as human beings do.”
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Today is the feast of St. John Mary Vianney, the patron saint of diocesan priests. This humble man had a difficult time becoming a priest because he had a difficult time with academics, especially with Latin. No seminary wanted to give him the chance, but the pastor of his home parish believed in John Vianney. He took young John Vianney under his wing and mentored him. The pastor then went to the bishop and pleaded that he give John a chance. Trusting this parish priest, the bishop gave John the opportunity to enter seminary.
 
When given the chance, he made the most of it, especially growing in holiness on a daily basis. They weren’t sure when they ordained him that he would be effective, so they put him in a country parish in Ars, France so that he couldn’t do too much damage to the people.
 
He started simply by providing the Sacraments, teaching the faith and spending a lot of time in prayer. He opened a simple orphanage and taught the children the catechism himself. His model became the model for such orphanages all over France. Little by little the people of Ars started listening to this young priest. At one point, everyone would stop working and go to church at midday to hear Fr. Vianney teach the catechism from the pulpit.
 
People started coming to him from near and far to go to confession and for spiritual direction. Toward the end of his life, Fr. Vianney would spend 16-18 hours a day in the confessional because of the great demand. He was given the gift of supernatural knowledge – knowing the past and future events. He labored with love, gentleness and joy, even while practicing strict mortification of his body. He often would eat one potato a day and sleep on a hard wooden floor.
 
St. John Vianney was so united to Jesus in prayer that he was given superhuman abilities – incredible knowledge and the power to heal. Jesus promised His disciples, “Amen, amen, I say to you, whoever believes in me will do the things that I do, and will do ones than these, because I am going to the Father.” (John 14:12) That is what happened in the life of this holy man – John Vianney. On his own, he could not do much at all – he was quite ordinary. But by surrendering his life to Jesus, amazing things happened in and through him.
 
How is God asking you to surrender your life to Jesus?
Do you believe that the Lord wants to work through you to teach and to heal?
The Lord wants to give you every good gift. Stay close to Him in prayer.
 
We are on our seminarian retreat – a wonderful time to celebrate our patron saint, St. John Vianney. Please keep us in prayer and be assured of our prayers for you.
 
God bless,
Fr. Burke
 
The Spanish translation:
Mateo 16, 13-23
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
 
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
 
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
 
A partir de entonces, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
 
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”
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Hoy es la fiesta de San Juan María Vianney, el santo patrono de los sacerdotes diocesanos. Este humilde hombre tenía dificultades para ser sacerdote porque tenía dificultades con los académicos, especialmente con Latín. Ningún seminario quería darle la oportunidad, pero el pastor de su parroquia natal creía en Juan María Vianney. Tomó al joven John Vianney bajo su ala y fue su mentor. El pastor luego se dirigió al obispo y le imploró que le diera a Juan una oportunidad. Confiando en este párroco, el obispo le dio a Juan la oportunidad de entrar en el seminario.
 
Cuando se le dio la oportunidad, él hizo lo mejor, especialmente crecer en santidad diariamente. Ellos no estaban seguros cuando lo ordenaron que iba a ser eficaz, así que lo pusieron en una parroquia rural en Ars, Francia para que no hiciera demasiado daño a la gente.
 
Comenzó simplemente proporcionando los Sacramentos, enseñando la fe y pasando mucho tiempo en oración. Abrió un orfanato sencillo y él mismo les enseño a los niños el catecismo. Su modelo se convirtió en el modelo para este tipo de orfanatos en toda Francia. Poco a poco el pueblo de Ars comenzó a escuchar a este joven sacerdote. En un momento dado, todos dejaban de trabajar e iban a la iglesia al mediodía para escuchar al P. Vianney enseñar el catecismo desde el púlpito.
 
Las personas comenzaban a venir a él de cerca y de lejos para ir a la confesión y para dirección espiritual. Hacia el final de su vida, el Padre Vianney pasaría de 16-18 horas al día en el confesionario, debido a la gran demanda. Se le dio el don de conocimiento sobrenatural – conociendo los hechos pasados y futuros. Trabajó con amor, dulzura y alegría, incluso mientras practicaba estricta mortificación de su cuerpo. A menudo él comía una papa al día y dormía en un piso duro de madera.
 
San Juan María Vianney estaba tan unido a Jesús en la oración que se le dio habilidades sobrehumanas –un increíble conocimiento y el poder de sanar. Jesús prometió a sus discípulos: “En verdad, en verdad les digo que todo el que cree en mí, hará las cosas que hago y hará aún mayores, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:12) Eso fue lo que ocurrió en la vida de este hombre santo – Juan Vianney. Por su cuenta, él no podía hacer mucho – él era bastante normal. Pero por entregar su vida a Jesús, cosas asombrosas sucedieron en y a través de él.
 
¿Cómo Dios te pide que entregues tu vida a Jesús?
¿Crees que el Señor quiere trabajar a través de ti para enseñar y sanar?
El Señor quiere darte toda buena dádiva. Mantente cerca de Él en la oración.
 
Estamos en nuestro retiro seminarista – un tiempo maravilloso para celebrar a nuestro santo patrono, San Juan María Vianney. Por favor mantéenos en oración y ten la seguridad de nuestras oraciones por ti.
 
Dios los bendiga,
Padre Burke

Responses

  1. God bless you! And thanks I’ve been blessed through this email!!!

  2. Thank all of our priests for their services. May every one of them become a saint like John.

  3. Hi Fr. Burke,

    It was great seeing you yesterday. I hope you enjoy and use the ladder rosary I made for you. I am attaching the history, in case you are not familiar with it.

    God Bless You!

    Lorene Bryan

    2016-08-04 7:59 GMT-05:00 Fr. Burke Masters :

    > frburke23 posted: ” MATTHEW 16:13-23 Jesus went into the region of > Caesarea Philippi and he asked his disciples, “Who do people say that the > Son of Man is?” They replied, “Some say John the Baptist, others Elijah, > still others Jeremiah or one of the prophets.” H” >

    • Lorene, I love the rosary. In fact, I went to Mexico right after I saw you to give a retreat to seminarians there. They saw my rosary and they all wanted one. How much are the rosaries? I’d love to buy about 20 of them and give them to those seminarians in Mexico. They would be thrilled!

      God bless,
      Fr. Burke


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