Posted by: frburke23 | August 16, 2016

Thought for Wednesday, 20th Week of Ordinary Time

MATTHEW 20:1-16
Jesus told his disciples this parable:
“The Kingdom of heaven is like a landowner
who went out at dawn to hire laborers for his vineyard.
After agreeing with them for the usual daily wage,
he sent them into his vineyard.
Going out about nine o’clock,
he saw others standing idle in the marketplace,
and he said to them, ‘You too go into my vineyard,
and I will give you what is just.’
So they went off.
And he went out again around noon,
and around three o’clock, and did likewise.
Going out about five o’clock,
he found others standing around, and said to them,
‘Why do you stand here idle all day?’
They answered, ‘Because no one has hired us.’
He said to them, ‘You too go into my vineyard.’
When it was evening the owner of the vineyard said to his foreman,
‘Summon the laborers and give them their pay,
beginning with the last and ending with the first.’
When those who had started about five o’clock came,
each received the usual daily wage.
So when the first came, they thought that they would receive more,
but each of them also got the usual wage.
And on receiving it they grumbled against the landowner, saying,
‘These last ones worked only one hour,
and you have made them equal to us,
who bore the day’s burden and the heat.’
He said to one of them in reply,
‘My friend, I am not cheating you.
Did you not agree with me for the usual daily wage?
Take what is yours and go.
What if I wish to give this last one the same as you?
Or am I not free to do as I wish with my own money?
Are you envious because I am generous?’
Thus, the last will be first, and the first will be last.”
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There is something about this Gospel reading that bothers us because it is not fair. Imagine being one of the people that were hired in the early morning. You work all day long, sweating and laboring in the heat. Throughout the day, more workers are joining you. Finally a group comes out to work for about an hour before the end of the day. You are completely exhausted by the end of the day and you cannot wait to receive your paycheck.
 
As they begin to hand out the money for the day you see the last workers to arrive receive a full-day’s wage. You are certain that the owner will pay you much more since you were out there all day long. You have spent yourself and worked hard. You deserve more. Yet, the landowner gives you the same wage that he gave to those who just worked a short amount of time. This is not just! This is not fair, you scream!
 
Yet, God’s ways are not our ways. If He never hired any people after you, you would have been happy with a full-day’s wage. And yet, somehow you feel cheated. You feel just like the older son in the parable of the Prodigal Son. The older son never left his father’s side. He was faithful the whole time. And yet, when his younger brother returns home after a selfish journey, after having squandered all of his inheritance, his father throws a party for him? That is not fair. That is not just. And yet, the Father tells the older son, “My son, you are here with me always; everything I have is yours. But now we must celebrate and rejoice, because your brother was dead and has come to life again; he was lost and has been found.” (Luke 11:31-32)
 
“Everything I have is yours.” This is what the Father tells me and you. He loves us and showers down His blessings upon us. He wants us to live with Him forever in heaven. He wants to shower us with grace and abundant joy here on earth. What more do we want?
 
The selfish or competitive part of us wants to receive more than anyone else. We want to be compensated for our faithfulness. We want to receive more than someone who just converts on their death bed. And yet, the Father tells us, “Everything I have is yours.”
 
What do I expect from the Lord?
Am I jealous or competitive when it comes to matters of faith?
 
Take some time today to reflect on the Father’s love for you.
Let these words soak deep into your heart.
Our job is to receive this love and then go out and invite others into this loving relationship with the Father as well.
We cannot outdo God in generosity.
 
God bless,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MATEO 20:1-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
 
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. El les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
 
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
 
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
 
Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’
 
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.
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Hay algo en esta lectura del Evangelio que nos molesta porque no es justo. Imagina ser una de las personas que fue contratada temprano por la mañana. Trabajas todo el día, sudando y trabajando en el calor. A lo largo del día, más trabajadores se unen a ti. Por último, un grupo sale a trabajar alrededor de una hora antes del final del día. Estás completamente agotado al final del día y no puedes esperar para recibir tu cheque de pago.
 
A medida que comienzan a repartir el dinero del día ves que los últimos trabajadores que llegaron reciben el pago de un día completo. Estás seguro de que el dueño te pagará mucho más ya que estuviste ahí todo el día. Te has agotado y trabajado duro. Mereces más. Sin embargo, el propietario te da el mismo pago que le dio a los que sólo trabajaron poco tiempo. ¡Esto no es justo! ¡Gritas!
 
Sin embargo, los caminos de Dios no son nuestros caminos. Si Él nunca hubiera contratado a nadie después de ti, habrías sido feliz con el pago de un día completo. Y sin embargo, de alguna manera te sientes engañado. Te sientes igual que el hijo mayor en la parábola del hijo pródigo. El hijo mayor nunca se apartó de su padre. Él fue fiel todo el tiempo. Y sin embargo, cuando su hermano menor vuelve a casa después de un viaje egoísta, después de haber despilfarrado toda su herencia, ¿su padre hace una fiesta para él? Esto no es justo. Y sin embargo, el Padre le dice al hijo mayor: “Hijo mío, tú siempre estás conmigo; todo lo mío es tuyo. Pero ahora debemos hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.” (Lucas 11: 31-32)
 
“Todo lo mío es tuyo.” Esto es lo que el Padre me dice a mí y a ti. Él nos ama y derrama Sus bendiciones sobre nosotros. Él quiere que vivamos con Él para siempre en el cielo. Él quiere colmarnos de gracia y alegría abundante aquí en la tierra. ¿Qué más queremos?
 
La parte egoísta o competitiva de nosotros quiere recibir más que nadie. Queremos ser compensados por nuestra fidelidad. Queremos recibir más que alguien que sólo se convierte en su lecho de muerte. Y sin embargo, el Padre nos dice: “Todo lo mío es tuyo.”
 
¿Qué espero del Señor?
¿Soy celoso o competitivo cuando se trata de asuntos de fe?
 
Toma tiempo hoy para reflexionar sobre el amor del Padre por ti.
Deja que estas palabras empapen profundamente en tu corazón.
Nuestro trabajo es recibir este amor y luego salir e invitar a otros a esta relación amorosa con el Padre también.
No podemos superar a Dios en generosidad.
 
Dios los bendiga,
Padre Burke

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