Posted by: frburke23 | August 20, 2016

Thought for 21st Sunday in Ordinary Time (August 21)

Luke 13:22-30
 
Jesus passed through towns and villages,
teaching as he went and making his way to Jerusalem.
Someone asked him,
“Lord, will only a few people be saved?”
He answered them,
“Strive to enter through the narrow gate,
for many, I tell you, will attempt to enter
but will not be strong enough.
After the master of the house has arisen and locked the door,
then will you stand outside knocking and saying,
‘Lord, open the door for us.’
He will say to you in reply,
‘I do not know where you are from.
And you will say,
‘We ate and drank in your company and you taught in our streets.’
Then he will say to you,
‘I do not know where you are from.
Depart from me, all you evildoers!’
And there will be wailing and grinding of teeth
when you see Abraham, Isaac, and Jacob
and all the prophets in the kingdom of God
and you yourselves cast out.
And people will come from the east and the west
and from the north and the south
and will recline at table in the kingdom of God.
For behold, some are last who will be first,
and some are first who will be last.”
_____________________________________________
This would be my worst nightmare – to find myself standing outside a locked door to the heavenly banquet feast with no way in. What would that feel like? For all eternity I would be left outside, unable to experience the eternal joy of being in the presence of Jesus.
 
Jesus is asked a direct question, “Lord, will only a few people be saved?” He wanted to know how many. Give me a number. Give me a percentage. This was probably a question that preoccupied the minds and hearts of many people at one time in our culture. We used to think that few people would be saved. The pendulum has swung the other way now in which people think that everyone will be saved. It has caused most people in our culture to be very lax in their spiritual practices.
 
I think the truth is somewhere in the middle. God is love and desires that all be saved. And yet, Jesus’ answer is clear and challenging to the man, “Strive to enter through the narrow gate, for many, I tell you, will attempt to enter but will not be strong enough.” This is not easy!
 
Jesus is a great coach and motivator. He calls us to be holy and perfect like our heavenly Father. He wants us to do great things in this life and he knows how to motivate us. When I was playing college baseball, our coach challenged us to work hard and be the best we could be. We knew that only a very small percentage of players would ever make the major leagues, but we wanted to be one of those select few. Of course, I never made it, but the process taught me how to strive for holiness in the spiritual life. If I want to be holy, it will take discipline and effort in this relationship with Jesus.
 
Why is it so difficult to enter the narrow gate and get to heaven? It requires us to totally conform our lives to Jesus, who was Love incarnate. Our yes to Jesus is a yes to Love. Our yes to Jesus is also a yes to total self-surrender on the cross. Our yes to Jesus is to die to oneself. This is not an easy path. And yet, it is an incredibly rewarding path!
 
In this Gospel, Jesus tells them, “I do not know where you are from. Depart from me all you evildoers!” Wow, these are harsh words. But Jesus will not recognize us if we do not look like Him in the sense that our lives have not been conformed to His. What does the wide road look like that leads to nowhere? We can try to sneak in the back door, trying to fool God. We can wander through life without any attention on our spiritual life. We can focus completely on the material things in life. We can place our hope in wealth, honor, power and pleasure.
 
I find this Gospel very challenging and inspiring at the same time. It makes me desire holiness all the more. I do not want to be left outside looking in on the heavenly banquet. I want to experience the joy of heaven in the presence of Christ forever. And that begins today by surrendering my will, my desires and my plans to His holy will. And when I do that, I get a taste of heaven right now as well.
 
Am I striving for holiness daily?
Do I even worry about entering heaven one day?
Does this Gospel inspire me to enter through the narrow gate?
 
Have a blessed weekend!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Lucas 13, 22-30
 
En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”
 
Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’ Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’.
 
Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera.
 
Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”.
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Esta podría ser mi peor pesadilla – encontrarme de pie afuera de la puerta que está cerrada para la fiesta del banquete celestial y no habría forma de que de yo pueda entrar. ¿Qué sentiría? Por toda la eternidad me quedaría afuera, incapaz de experimentar la alegría eterna de estar en la presencia de Jesús.
Alguien le hace una pregunta directa a Jesús: “Señor, ¿Es verdad que son pocos los que se salvan?” Quería saber cuántos. Dame un número. Dame un porcentaje. Esto era probablemente una pregunta que preocupaba a las mentes y los corazones de muchas personas al mismo tiempo que hoy en nuestra cultura. Antes se pensaba que pocas personas se salvarían. El péndulo ha oscilado hacia el otro lado, ahora la gente piensa que todo el mundo será salvado. Esto ha causado que la mayoría de la gente en nuestra cultura sea muy laxa en sus prácticas espirituales.
Creo que la verdad está en medio. Dios es amor y quiere que todos se salven. Y, sin embargo, la respuesta de Jesús es clara y desafiante para el hombre, “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, porque muchos, os digo, tratarán de entrar y no podrán.” ¡Esto no es fácil!
Jesús es un gran entrenador y motivador. Él nos llama a ser santos y perfectos como nuestro Padre celestial. Él quiere hacer grandes cosas en nuestra vida y Él sabe cómo motivarnos. Cuando estaba jugando béisbol en la universidad, nuestro entrenador nos desafió a trabajar duro y ser lo mejor que podíamos ser y dar. Sabíamos que un porcentaje muy pequeño de los jugadores podrían entrar en las Grandes Ligas, pero queríamos ser uno de los pocos elegidos. Por supuesto, nunca lo logré, pero el proceso me enseñó a buscar la santidad en la vida espiritual. Si quiero ser santo, tendré que tener disciplina y esfuerzo en esta relación con Jesucristo.
 
¿Por qué es tan difícil de entrar por la puerta estrecha y llegar al cielo? Esto implica que ajustemos totalmentenuestras vidas a Jesús, quien es Amor encarnado. Nuestro sí a Jesús es un sí al Amor. Nuestro sí a Jesús es también un sí a la entrega total en la cruz. Nuestro sí a Jesús es morir a uno mismo. Esto no es un camino fácil. Y, sin embargo, ¡Es un camino muy gratificante!
En este Evangelio, Jesús les dice: “No sé quiénes son ustedes. Apártense de mí todos ustedes los que hacen el mal.”¡Guau!, estas son palabras duras. Pero Jesús no nos reconocerá sino nos parecemos a Él, en el sentido de que nuestras vidas no han sido conformadas a Él. ¿Cómo se ve el camino amplio que conduce a ningún lugar? Podemos tratar de tomar atajos, tratando de engañar a Dios. Podemos andar por la vida sin ningún tipo de atención en nuestra vida espiritual. Podemos concentrarnos completamente en las cosas materiales de la vida. Podemos poner nuestra esperanza en las riquezas, el honor, el poder y el placer.
 
Encuentro este Evangelio muy retador e inspirador al mismo tiempo. Esto hace suba mi deseo a la santidad. Yo no quiero estar a fuera del banquete celestial. Yo quiero gozar la alegría de estar en la presencia de Cristo por la eternidad. Y esto comienza con la entrega de mi voluntad, mis deseos y mis planes a su santa voluntad. Y cuando lo hago, consigo un pedacito de cielo en este mismo momento.
¿Me estoy esforzando por alcanzar la santidad cada día?
¿Siquiera me preocupo por entrar al cielo algún día?
¿Este Evangelio me inspira a entrar por la puerta angosta?
¡Tengan un bendecido fin de semana!
Fr. Burke

Responses

  1. Thank you Father for your daily encouragement so we can try to enter that narrow GATE. God bless you too.

  2. Fr Burke, Absolutely loved your insight on today’s gospel!! Just printed it for my husband and 2 daughters to read. Thank you and keep it coming!!

    On Sat, Aug 20, 2016 at 2:28 PM, Fr. Burke Masters wrote:

    > frburke23 posted: ” Luke 13:22-30 Jesus passed through towns and > villages, teaching as he went and making his way to Jerusalem. Someone > asked him, “Lord, will only a few people be saved?” He answered them, > “Strive to enter through the narrow gate, for ma” >


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