Posted by: frburke23 | August 26, 2016

Thought for Saturday, August 27 – St. Monica

MATTHEW 25:14-30
Jesus told his disciples this parable:
“A man going on a journey
called in his servants and entrusted his possessions to them.
To one he gave five talents; to another, two; to a third, one–
to each according to his ability.
Then he went away.
Immediately the one who received five talents went and traded with them,
and made another five.
Likewise, the one who received two made another two.
But the man who received one went off and dug a hole in the ground
and buried his master’s money.
After a long time
the master of those servants came back and settled accounts with them.
The one who had received five talents
came forward bringing the additional five.
He said, ‘Master, you gave me five talents.
See, I have made five more.’
His master said to him, ‘Well done, my good and faithful servant.
Since you were faithful in small matters,
I will give you great responsibilities.
Come, share your master’s joy.’
Then the one who had received two talents also came forward and said,
‘Master, you gave me two talents.
See, I have made two more.’
His master said to him, ‘Well done, my good and faithful servant.
Since you were faithful in small matters,
I will give you great responsibilities.
Come, share your master’s joy.’
Then the one who had received the one talent came forward and said,
‘Master, I knew you were a demanding person,
harvesting where you did not plant
and gathering where you did not scatter;
so out of fear I went off and buried your talent in the ground.
Here it is back.’
His master said to him in reply, ‘You wicked, lazy servant!
So you knew that I harvest where I did not plant
and gather where I did not scatter?
Should you not then have put my money in the bank
so that I could have got it back with interest on my return?
Now then! Take the talent from him and give it to the one with ten.
For to everyone who has,
more will be given and he will grow rich;
but from the one who has not,
even what he has will be taken away.
And throw this useless servant into the darkness outside,
where there will be wailing and grinding of teeth.’”
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Today the Church remembers St. Monica, the incredibly faithful mother of St. Augustine. Her parents gave her in marriage to Patricius, who was a pagan. Her mother-in-law lived with them and made life difficult for Monica. This could be a modern-day story. Monica could have despaired and blamed God for her difficult circumstances, but she never did. In fact, her prayerfulness and charity eventually led to the conversion of her husband and mother-in-law to be baptized Christians.
 
Augustine was her oldest child who lived a very immoral life. At one time, Monica actually kicked him out of the house because of his rebellious ways. But she had a vision that told her that Augustine would one day return to the faith, so from that moment on she prayed and fasted for the conversion of her oldest son and she stayed close to him. She had to wait many years, but she remained faithful and dedicated to prayer.
One day, Augustine found himself walking into a church and Bishop Ambrose (the future St. Ambrose) happened to be preaching that day. Augustine’s heart was moved by the preacher’s words and it completely changed his life. St. Ambrose became Monica’s spiritual director as well. She had been widowed years earlier and became a leader of the devout women in Milan at that time.
 
Augustine left his immoral life and eventually became a bishop. Once her son found Christ and embraced the Church, Monica felt that her purpose on earth was complete. She died content that the Lord had heard her prayers and brought her wayward son back to the Church.
For that reason, St. Monica is the patroness of parents whose children have fallen away from God.
 
I come across many stories like this where parents’ hearts are torn over the immoral lives of their children. Do not lose heart. The Lord is close to you. Pray and fast for them and ask for St. Monica to intercede for them as well.
 
In the Gospel today, we read that when we use the gifts and talents God has given us for the good of others, He will bless us with more gifts and talents to continue giving them away. We become like the servants who doubled their talents.
 
And the opposite is true also. When we bury our gifts or use them only for our own benefit, God takes them away and gives them to someone who will use them for the greater good of others. St. Augustine was very selfish for part of his life. But when he began to use his talents for the glory of God, great things happened.
 
What are your gifts and talents?
Are you generous with them or do you hold on to them tightly?
Do you pray and fast for others that they may turn to the Lord?
 
St. Monica, pray for us!
Fr. Burke Masters
 
Here is the Spanish translation:
 
MATEO 25:14-30
 
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
“Un hombre partiendo a un viaje
llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; a un tercero, uno
a cada cual según su habilidad.
Luego se fue.
Inmediatamente el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos,
e hizo otros cinco.
Del mismo modo, el que recibió dos hizo otros dos.
Pero el hombre que recibió uno fue y cavó un hoyo en la tierra
y enterró el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo
el señor de aquellos siervos regresó y arregló cuentas con ellos.
El que había recibido cinco talentos,
se adelantó trayendo los otros cinco.
Él dijo: “Señor, me diste cinco talentos.
Mira, yo he hecho cinco más.’
Su señor le dijo: ‘Bien, buen siervo y fiel.
Ya que has sido fiel en lo poco,
Yo te daré grandes responsabilidades.
Ven, comparte la alegría de tu señor.’
Luego el que había recibido dos talentos también se adelantó y dijo:
“Señor, me diste dos talentos.
Mira, yo he hecho dos más.’
Su señor le dijo: ‘Bien, buen siervo y fiel.
Ya que has sido fiel en lo poco,
Yo te daré grandes responsabilidades.
Ven, comparte la alegría de tu señor.’
Luego el que había recibido un talento, se adelantó y dijo:
“Señor, yo sabía que eras una persona exigente,
que cosechas donde no sembraste
y recoges donde no esparciste;
por miedo me fui y escondí tu talento en la tierra.
Aquí está de nuevo.’
Su señor le dijo en respuesta, ‘¡Siervo malo y perezoso!
Sabías que cosecho donde no sembré
y que recojo donde no esparcí.
¿No deberías haber puesto mi dinero en el banco
para que lo hubiera recibido de vuelta con intereses a mi regreso?
¡Ahora bien! Quítale el talento, y dalo al que tiene diez.
Porque al que tiene,
más se le dará y le sobrará;
pero el que no tiene,
aun lo que tiene le será quitado.
Y echen a este siervo inútil a las tinieblas de afuera,
allí será el llanto y el rechinar de dientes.”
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Hoy la Iglesia recuerda a Santa Mónica, la increíblemente madre fiel de San Agustín. Sus padres la dieron en matrimonio a Patricio, quien era un pagano. Su suegra vivía con ellos e hizo la vida difícil para Mónica. Esta podría ser una historia de hoy en día. Mónica pudo haberse desesperado y culpado a Dios por sus circunstancias difíciles, pero ella nunca lo hizo. De hecho, su espíritu de oración y de caridad eventualmente llevó a la conversión de su esposo y su suegra para ser bautizados Cristianos.
 
Agustín era su hijo mayor, que vivía una vida muy inmoral. En un momento, Mónica incluso lo echó de la casa a causa de sus rebeldías. Pero ella tuvo una visión que le dijo que Agustín algún día regresaría a la fe, así que desde ese momento ella oró y ayunó por la conversión de su hijo mayor y ella se quedó cerca de él. Ella tenía que esperar muchos años para la conversión de su hijo, pero se mantuvo fiel y dedicada a la oración.
 
Un día, Agustín se encontró entrando en una iglesia y sucedió que el obispo Ambrosio (el futuro San Ambrosio) estaba predicando ese día. El corazón de Agustín fue movido por las palabras del predicador y cambió su vida completamente. San Ambrosio se convirtió también en director espiritual de Mónica. Ella había enviudado años atrás y se convirtió en una líder de las mujeres devotas en Milán en ese tiempo.
 
Agustín dejó su vida inmoral y eventualmente se convirtió en obispo. Una vez que su hijo encontró a Cristo y abrazo la Iglesia, Mónica sintió que su propósito en la tierra estaba completo. Ella murió satisfecha de que el Señor había escuchado sus oraciones y trajo a su hijo díscolo de nuevo a la Iglesia. Por esa razón, Santa Mónica es la patrona de los padres cuyos hijos se han alejado de Dios.
 
Me encuentro con muchas historias como esta donde los corazones de los padres están desgarrados por las vidas inmorales de sus hijos. No se desanimen. El Señor está cerca de ustedes. Oren y ayunen por ellos y pidan a Santa Mónica que interceda por ellos también.
 
Cuando usamos los dones y talentos que Dios nos ha dado para el bien de los demás, Él nos bendecirá con más dones y talentos para continuar dándolos. Llegamos a ser como los siervos que duplicaron sus talentos.
 
Y lo contrario también es cierto. Cuando enterramos nuestros dones o los usamos sólo para nuestro propio beneficio, Dios nos los quita y se los da a alguien que los usara para el bien de los demás.
San Agustin fue muy egoísta por parte de su vida. Pero cuando empezó a ofrecer sus talentos para la gloria de Dios, cosas muy grandes sucedieron.
 
¿Cuáles son tus dones y talentos?
¿Eres generoso con ellos o te aferras a ellos fuertemente?
¿Oras y ayunas por otras personas para que se conviertan al Señor?
 
Santa Mónica, ruega por nosotros.
Fr. Burke Masters

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