Posted by: frburke23 | August 31, 2016

Thought for Thursday, 22nd Week in Ordinary Time

LUKE 5:1-11
 
While the crowd was pressing in on Jesus and listening to the word of God,
he was standing by the Lake of Gennesaret.
He saw two boats there alongside the lake;
the fishermen had disembarked and were washing their nets.
Getting into one of the boats, the one belonging to Simon,
he asked him to put out a short distance from the shore.
Then he sat down and taught the crowds from the boat.
After he had finished speaking, he said to Simon,
“Put out into deep water and lower your nets for a catch.”
Simon said in reply,
“Master, we have worked hard all night and have caught nothing,
but at your command I will lower the nets.”
When they had done this, they caught a great number of fish
and their nets were tearing.
They signaled to their partners in the other boat
to come to help them.
They came and filled both boats
so that the boats were in danger of sinking.
When Simon Peter saw this, he fell at the knees of Jesus and said,
“Depart from me, Lord, for I am a sinful man.”
For astonishment at the catch of fish they had made seized him
and all those with him,
and likewise James and John, the sons of Zebedee,
who were partners of Simon.
Jesus said to Simon, “Do not be afraid;
from now on you will be catching men.”
When they brought their boats to the shore,
they left everything and followed him.
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Jesus knows how to teach His disciples using language familiar to them. Several of the disciples were fishermen by trade. They knew how to fish and were very experienced. They had been fishing all day and caught nothing, but Jesus told them, “Put out into deep water and lower your nets for a catch”.
 
You can imagine their indignation. They could have said, “We are the professionals in the fishing department. We are tired and we are going to bed.” Peter’s initial reaction was along this line, “Master we have worked hard all night and have caught nothing.” However, Peter then changed his tone when he said, “but at your command I will lower the nets”. And of course, they caught more fish than they could have imagined when they followed Jesus’ instructions.
 
When Peter realized how little he trusted in the Lord he says, “Depart from me, Lord, for I am a sinful man.” In humility, he became truly open to the Lord’s will. And Jesus told him, “Do not be afraid; from now on you will be catching men.” This is the point the Lord wants each of us to come to in our spiritual lives. We finally realize that without Jesus we can do nothing. We become open to cooperating with His holy will.
 
What are the spiritual lessons for us in this story?
 
1) Without Jesus life can be very challenging. Our efforts often are fruitless like the fisherman in this story.
 
2) With Jesus all things are possible.
 
3) It is so important to seek the Lord’s will in all things, especially in regard to vocation and major decisions. The Lord invites us to a place of complete dependence on Him. When we humble ourselves before Him and ask for guidance, it is then that the Lord will use us in His service.
 
4) When we do align our will with the will of Jesus, God’s grace is abundant and overflowing. Miracles can truly happen when we listen to Jesus and follow His will, even when it seems crazy.
 
Our mission is the same as that of the apostles – to seek God’s will, to follow His will, and to bring others to Christ. How well are you doing in your mission? Do you seek your own will? Are you seeking God’s will through prayer and meditation? Have you humbled yourself before God and asked for his help and guidance? Have you experienced the abundance of His grace?
 
God bless,
Fr. Burke
 
Here is the Spanish translation:
 
LUCAS 5:1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
 
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
 
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
 
Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.
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Jesús sabe cómo enseñar a Sus discípulos utilizando un lenguaje familiar para ellos. Varios de los discípulos eran pescadores de oficio. Sabían cómo pescar y estaban muy experimentados. Habían estado pescando todo el día y no pescaron nada, pero Jesús les dijo: “Lleven la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”.
 
Puedes imaginar su indignación. Pudieron haber dicho: “Somos los profesionales en el departamento de pesca. Estamos cansados y nos vamos a la cama.” La reacción inicial de Pedro estaba por esta línea, “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada.” Sin embargo, luego Pedro cambió su tono cuando dijo, “Pero, confiando en tu palabra echaré las redes”. Y por supuesto, atraparon más peces de lo que podrían haber imaginado cuando siguieron las instrucciones de Jesús.
 
Cuando Pedro se dio cuenta de lo poco que confiaba en el Señor dice: “Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador.” En humildad, se abrió verdaderamente a la voluntad del Señor. Y Jesús le dijo: “No temas; Desde ahora serás pescador de hombres.” Este es el punto al que el Señor quiere que cada uno de nosotros llegue en nuestra vida espiritual. Finalmente nos damos cuenta de que no podemos hacer nada sin Jesús. Nos abrimos en cooperar con Su santa voluntad.
 
¿Cuáles son las lecciones espirituales para nosotros en esta historia?
 
1) Sin Jesús, la vida puede ser muy desafiante. A menudo nuestros esfuerzos son infructuosos como el pescador en esta historia.
 
2) Con Jesús todo es posible.
 
3) Es muy importante buscar la voluntad del Señor en todas las cosas, especialmente en la vocación y las decisiones importantes. El Señor nos invita a un lugar de completa dependencia en Él. Cuando somos humildes ante Él y le pedimos orientación, es entonces que el Señor nos utilizará para Su servicio.
 
4) Cuando alineamos nuestra voluntad con la voluntad de Jesús, la gracia de Dios es abundante y rebosante. Verdaderamente pueden suceder milagros cuando escuchamos a Jesús y seguimos Su voluntad, incluso cuando parece una locura.
 
Nuestra misión es la misma que la de los apóstoles – de buscar la voluntad de Dios, de seguir Su voluntad, y de traer a otros a Cristo. ¿Qué tan bien estás haciendo en tu misión? ¿Buscas tu propia voluntad? ¿Estás buscando la voluntad de Dios a través de la oración y la meditación? ¿Has sido humilde ante Dios y le has pidió Su ayuda y orientación? ¿Has experimentado la abundancia de Su gracia?
 
Dios los bendiga,
Padre Burke

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