Posted by: frburke23 | September 15, 2016

Thought for September 15 – Our Lady of Sorrows

JOHN 19:25-27
Standing by the cross of Jesus were his mother
and his mother’s sister, Mary the wife of Clopas,
and Mary Magdalene.
When Jesus saw his mother and the disciple there whom he loved
he said to his mother, “Woman, behold, your son.”
Then he said to the disciple,
“Behold, your mother.”
And from that hour the disciple took her into his home.
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Today the Church remembers Our Lady of Sorrows. Imagine what Mary went through the day of Jesus’ passion and crucifixion. Not only is it heart-wrenching for a parent to lose a child, but Mary had to watch her son be brutally tortured and killed. I can’t imagine the sorrow in her heart that day.
 
Was Mary reflecting on the day she and Joseph presented Jesus in the temple when Simeon said that a sword would pierce her heart? Was she reflecting on all of the beautiful moments with her Son throughout His life? Was she reflecting on Jesus’ words about His own death and resurrection?
 
During her moment of deepest pain as she looked upon her son on the cross, Jesus reached out to her with some consolation. Mary would have lost all of her standing in society by losing her Son, since her husband was already deceased. So Jesus, in His own agony, gives John to Mary and Mary to John. In her time of agony, Jesus was there for her, despite His own pain.
 
“And from that hour the disciple took her into his home.” We can only imagine the conversations between John and Mary after Jesus was crucified. Mary probably shared with him the moment the angel Gabriel appeared to her to announce the conception of Jesus in her womb. They probably talked about His childhood and all the things He did and said while growing up. Surely they comforted one another by reviewing His prediction of His own resurrection from the dead.
 
In the same way Jesus gave Mary to John, Jesus wants us to take Mary into our home and heart. She will lead us to a deeper understanding of her Son. She will give us comfort in our sorrows and Jesus gave her comfort in her sorrows.
 
Do you trust that the Lord is with you in your deepest pain?
Can you relate with our Blessed Mother during her time of deep sorrow?
Have you invited Mary into your home and heart so that she can give you a deeper understanding of her Son?
 
Have a blessed day…
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
JUAN 19:25-27
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.
 
Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
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Hoy la Iglesia recuerda a la Virgen de los Dolores. Imagina por lo que María pasó el día de la pasión y la crucifixión de Jesús. No sólo es desgarrador para un padre perder a un hijo, pero María tuvo que ver a su hijo ser brutalmente matado y torturado. No me puedo imaginar el dolor en su corazón ese día.
 
¿Estaba María reflexionando sobre el día en que ella y José presentaron a Jesús en el templo cuando Simeón dijo que una espada atravesaría su corazón? ¿Estaba reflexionando sobre todos los bellos momentos con su Hijo a lo largo de Su vida? ¿Estaba reflexionando sobre las palabras de Jesús acerca de Su propia muerte y resurrección?
 
Durante su momento de dolor más profundo mientras miraba a su hijo en la cruz, Jesús se acercó a ella con un poco de consuelo. María habría perdido toda su posición en la sociedad con la pérdida de su hijo, ya que su esposo había fallecido. Así que Jesús, en Su propia agonía, da Juan a María y María a Juan. En su momento de agonía, Jesús estaba allí para ella, a pesar de Su propio dolor.
 
“Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.” Sólo nos podemos imaginar las conversaciones entre Juan y María después de que Jesús fue crucificado. María probablemente compartió con él el momento en que el ángel Gabriel se le apareció para anunciarle la concepción de Jesús en su vientre. Probablemente hablaron de Su infancia y todas las cosas que hizo y dijo durante Su crecimiento. Seguramente se consolaron mutuamente examinando Su predicción de Su propia resurrección de entre los muertos.
 
De la misma manera que Jesús dio María a Juan, Jesús quiere que recibamos a María en nuestro hogar y corazón. Ella nos conducirá a un entendimiento más profundo de su Hijo. Ella nos dará consuelo en nuestras penas y Jesús le dio consuelo en sus penas.
 
¿Confías en que el Señor está contigo en tu dolor más profundo?
¿Puedes relacionarte con nuestra Santa Madre durante su tiempo de profundo dolor?
¿Has invitado a María a tu hogar y corazón para que ella pueda darte un entendimiento más profundo de su Hijo?
 
Que tengas un día bendecido…
Padre Burke

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