Posted by: frburke23 | September 16, 2016

Thought for Friday, 24th Week in Ordinary Time

LUKE 8:1-3
Jesus journeyed from one town and village to another,
preaching and proclaiming the good news of the Kingdom of God.
Accompanying him were the Twelve
and some women who had been cured of evil spirits and infirmities,
Mary, called Magdalene, from whom seven demons had gone out,
Joanna, the wife of Herod’s steward Chuza,
Susanna, and many others
who provided for them out of their resources.
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In the Gospel today we read how Mary Magdalene, Joanna, Susanna and other women accompanied Jesus and the Twelve in the early Church. We need each other and the complementary gifts of men and women to bring about the incredible gifts of the Church.
 
The Church is most fully alive when we see all vocations lived out fully and joyfully. We need holy marriages in which couples pray together, teach their children the faith, and help one another get to heaven. The family is the domestic church and should be the first place where children learn about Jesus Christ.
 
We need holy and joyful priests, brothers and sisters to live chaste lives to point others to heaven. We need chaste celibate men and women to point people toward heaven through the way we live. Holy marriages inspire me in my commitment to chaste celibacy. And married couples have told me that holy priests and religious inspire them in their marital commitment.
 
We need holy and joyful deacons who live in the world but are not of the world. Many of them are married (their primary vocation), but not all. They often meet people that otherwise would never enter a church. They are called to be servants of the community.
 
And we need dedicated, faithful and holy single people. Some people are called to live a single life in the world, but it is not a license to live a wild, party life. Those who are called to the single life have a unique call to bring Christ into the world in their particular environments.
 
Each one of us has a vocation to marriage, priesthood, religious life or the single life. Each vocation is a call to love in a particular way. We are each called to live out our God-given vocation in a holy way. If each person followed God’s call in this way it would be a different world in which we live. There would be more joy and peace in the world.
 
So how do I find my vocation? First of all, ask God, “What do you want me to do with my life?” Instead of asking our children, “What do you want to do with your life?”, ask them “What does God want you to do with your life?” And these questions often help us find the special gifts and talents that God has given us to find our vocation:
 
What do I love to do? What are my passions?
What are my natural gifts and talents?
Where is there a need in the world for my gifts, talents and passion?
 
Let us pray every day to either discover our vocation or to live it out fully, faithfully, fruitfully and freely. God has a great plan for your life. He wants you to live a life fully of peace and joy. That comes from discovering His holy will and following it.
 
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
LUCAS 8:1-3
En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
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En el Evangelio de hoy leemos como María Magdalena, Juana, Susana y otras mujeres acompañaron a Jesús y los Doce en la Iglesia primitiva. Nos necesitamos unos a otros y los dones complementarios de hombres y mujeres para llevar a cabo los increíbles dones de la Iglesia.
 
La Iglesia está más plenamente viva cuando vemos que todas las vocaciones viven plenamente y alegremente. Necesitamos matrimonios santos en el cual las parejas oran juntos, enseñan a sus hijos la fe, y se ayudan mutuamente a llegar al cielo. La familia es la iglesia doméstica y debe ser el primer lugar donde los niños aprendan acerca de Jesucristo.
 
Necesitamos sacerdotes santos y alegres, hermanos y hermanas para vivir una vida casta para dirigir a otros al cielo. Necesitamos hombres y mujeres célibes castas para dirigir a la gente hacia el cielo a través de la forma en que vivimos. Los matrimonios santos me inspiran en mi compromiso de celibato casto. Y parejas casadas me han dicho que los sacerdotes y religiosos santos los inspiran en su compromiso marital.
 
Necesitamos diáconos santos y alegres que viven en el mundo, pero no son del mundo. Muchos de ellos están casados (su vocación primaria), pero no todos. A menudo conocen gente que de otra manera nunca entrarían en una iglesia. Están llamados a ser siervos de la comunidad.
 
Y necesitamos personas solteras santas, dedicadas, fieles. Algunas personas son llamadas a vivir una vida soltera en el mundo, pero no es una licencia para vivir una vida salvaje de fiesta. Aquellos que son llamados a vivir una vida soltera tienen un llamado único para llevar a Cristo al mundo en sus entornos particulares.
 
Cada uno de nosotros tiene una vocación para el matrimonio, el sacerdocio, la vida religiosa o la vida soltera. Cada vocación es un llamado para amar de una manera particular. Cada uno de nosotros está llamado a vivir nuestra vocación dada por Dios de una manera santa. Si cada persona siguiera el llamado de Dios de esta manera sería un mundo diferente en el que vivimos. Habría más alegría y paz en el mundo.
 
Entonces, ¿cómo encuentro mi vocación? Primero que nada, pregúntale a Dios, “¿Qué quieres que haga con mi vida?” En lugar de preguntarle a nuestros hijos, “¿Qué quieres hacer con tu vida?”, pregúntales “¿Qué quiere Dios que hagas con tu vida?” y estas preguntas a menudo nos ayudan a encontrar los dones y talentos especiales que Dios nos ha dado para encontrar nuestra vocación:
 
¿Qué me encanta hacer? ¿Cuáles son mis pasiones?
¿Cuáles son mis dones y talentos naturales?
¿Dónde hay una necesidad en el mundo de mis dones, talentos y pasión?
 
Oremos todos los días ya sea para descubrir nuestra vocación o para vivirla plenamente, fielmente, fructíferamente y libremente. Dios tiene un gran plan para tu vida. Él quiere que vivas una vida plenamente de paz y alegría. Eso proviene descubriendo Su santa voluntad y siguiéndola.
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke

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