Posted by: frburke23 | October 10, 2016

Thought for Tuesday, 28th Week of Ordinary Time

Luke 11:37-41
 
After Jesus had spoken,
a Pharisee invited him to dine at his home.
He entered and reclined at table to eat.
The Pharisee was amazed to see
that he did not observe the prescribed washing before the meal.
The Lord said to him, “Oh you Pharisees!
Although you cleanse the outside of the cup and the dish,
inside you are filled with plunder and evil.
You fools!
Did not the maker of the outside also make the inside?
But as to what is within, give alms,
and behold, everything will be clean for you.”
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I love to read in the Scriptures about times when the Lord read the minds of the people He encountered. The Pharisee is amazed that Jesus does not wash His hands before the meal. This simple thought prompted Jesus to direct a strong teaching to the Pharisees. Jesus calls them “fools” for the strict observance of external laws (hand-washing) while neglecting the interior life.
I don’t think that Jesus is saying that we should throw out all of the laws and external practices. In fact, rituals had been a part of the Jewish tradition for many years. As Catholics, we have rituals that lead us into the mysteries of God. But if we are more concerned about the exterior while neglecting the interior, we have a problem.
I remember I used to do this. I used to do all of the “right things”. I studied hard and received good grades. I did well on the baseball field. I had some great friends. To some people I appeared to have it all. However, inside I was empty. I felt like I was living a lie.
 
My heart was aching for something more – I was missing that intimate relationship with Jesus Christ. When I allowed Jesus into my heart and began to converse with Him on a regular basis through prayer and reading Scripture, my life began to change. The Sacraments took on a new meaning for me as personal encounters with Jesus. My prayer became an opportunity to be with my Best Friend.
 
We often put on a wonderful exterior while we are truly hurting inside. Or we make everyone think that we are living a holy life, when actually there is a grave sin that continually haunts us. We “say our prayers” and yet our hearts are far from God. Our public persona does not match our private one. The Lord is calling us today to turn to Him and be real. May we take off our masks and allow the Lord into the deepest recesses of our hearts to heal us and make us whole.
At the end of this Scripture passage Jesus recommends that we give alms to be cleansed of what we hold within. What is giving alms? It is focusing our talents and energies on helping others. We take the focus off of ourselves and become others-focused. It is a movement from being selfish to generous. Sin can be defined as “I want what I want right now”. God created us to be generous and to pour out ourselves for others.
So let us take time today to think about these two things:
1) Do I go about my daily life doing the right things so that I appear good and holy? What am I doing to develop the interior life? Do I have an intimate friendship with Jesus Christ? He wants our hearts, not just our external practices. Spend time in quiet prayer today talking and listening to God.
2) Am I a person that serves others? Am I selfish? Do I think about only what I need? Take time today to do something for another person. Don’t ask for anything in return. True love seeks the best for others. This life is not about us.
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Lucas 11:37-41
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.
 
Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.
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Me encanta leer en las Escrituras sobre los momentos cuando el Señor leyó la mente de las personas que se encontraba. El fariseo se sorprende de que Jesús no se lava Sus manos antes de la comida. Este simple pensamiento impulsó a Jesús a dirigir una fuerte enseñanza de los fariseos. Jesús los llama “insensatos” por la estricta observancia de las leyes externas (lavado de manos), mientras que descuidan la vida interior.
 
No creo que Jesús está diciendo que debamos tirar todas las leyes y prácticas externas. De hecho, los rituales habían sido parte de la tradición judía durante muchos años. Como católicos, tenemos rituales que nos llevan a los misterios de Dios. Pero si estamos más preocupados por el exterior, descuidando el interior, tenemos un problema.
 
Recuerdo que yo solía hacerlo. Solía hacer todas las “cosas correctas”. Estudié mucho y recibí buenas calificaciones. Hice bien en el campo de béisbol. Tenía algunos grandes amigos. Para algunas personas parecía que lo tenía todo. Sin embargo, por dentro estaba vacío. Sentía como si estuviera viviendo una mentira.
 
Mi corazón me dolía por algo más – estaba perdiendo esa relación íntima con Jesucristo. Cuando permití que Jesús entrara en mi corazón y comencé a conversar con Él regularmente a través de la oración y leyendo la Escritura, mi vida comenzó a cambiar. Los Sacramentos tomaron un nuevo significado para mí como encuentros personales con Jesús. Mi oración se convirtió en una oportunidad para estar con mi Mejor Amigo.
 
A menudo nos ponemos un exterior maravilloso mientras estamos realmente sufriendo en el interior. O hacemos que todos piensen que estamos viviendo una vida santa, cuando en realidad hay un grave pecado que nos persigue continuamente. “Decimos nuestras oraciones” y sin embargo, nuestros corazones están lejos de Dios. Nuestra imagen pública no coincide con la privada. El Señor nos llama hoy a dirigirnos a Él y ser reales. Que podamos quitarnos las máscaras y permitamos que el Señor entre en lo más profundo de nuestros corazones, para sanarnos y hacernos íntegros.
 
Al final de este pasaje de la Escritura Jesús recomienda que demos dádiva paras ser purificados de lo que guardamos dentro. ¿Qué es dar dádiva? Es enfocar nuestros talentos y energías en ayudar a los demás. Quitamos el enfoque de nosotros mismos y nos volvemos enfocados de los demás. Es un movimiento de ser egoísta a generoso. El pecado puede definirse como “Quiero lo que quiero ahora”. Dios nos creó para ser generosos y para derramarnos por los demás.
 
Así que tomemos tiempo hoy para pensar en estas dos cosas:
1) Ando por mi vida diaria haciendo las cosas correctas para parecer bueno/a y santo/a? ¿Qué estoy haciendo para desarrollar la vida interior? ¿Tengo una amistad íntima con Jesucristo? Él quiere nuestros corazones, no sólo nuestras prácticas externas. Pasa tiempo hoy en oración silenciosa hablándole y escuchando a Dios.
 
2) ¿Soy una persona que sirve a los demás? ¿Soy egoísta? ¿Pienso sólo en lo que necesito? Toma tiempo hoy para hacer algo por otra persona. No pidas nada a cambio. El verdadero amor busca lo mejor para los demás. Esta vida no es sobre nosotros.
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke

Responses

  1. This was a special message today. You are totally right. Thank you for the task to be performed today.


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