Posted by: frburke23 | November 2, 2016

Thought for November 2 – Feast of All Souls

John 6:37-40

Jesus said to the crowds:
“Everything that the Father gives me will come to me,
and I will not reject anyone who comes to me,
because I came down from heaven not to do my own will
but the will of the one who sent me.
And this is the will of the one who sent me,
that I should not lose anything of what he gave me,
but that I should raise it on the last day.
For this is the will of my Father,
that everyone who sees the Son and believes in him
may have eternal life,
and I shall raise him on the last day.”
__________________________________
Yesterday we celebrated All Saints Day – all of the men and women who are with God in heaven. Today we celebrate All Souls Day – we remember all who have died and gone before us in faith. In St. Mary’s in West Chicago, where I was for 4 years, we would have people bring pictures of their loved ones who have died and place them before the altar during the month of November. It is a beautiful remembrance of our connection with those who have died.

In Catholic theology we believe that at baptism we are justified and we become sons and daughters of God. Our entire life is to be spent in a process of sanctification – growing in holiness so that we can live with God for all eternity. Saints are just sinners who fall down and get back up and keep going. No one that walks the earth today is perfect. Therefore Jesus gave the Church the Sacraments of Reconciliation and Eucharist to help us in this sanctification process on a daily basis.

When we sin, we turn to the Lord for His mercy and the priest, by the grace given to Him by Christ at his ordination, grants us absolution and forgiveness in the name of Jesus Christ. And we have the opportunity to receive the Body and Blood of Christ in order to grow in communion with our Lord.

Salvation occurs when we die. We believe that salvation is not a one-time acceptance of Jesus Christ, but a daily commitment to Christ every day. St. Paul says, “I have run the race and kept the faith…” Life is a marathon and we are called to run this race with faith in Christ and to put our faith into practice with charity.

As we read in this Gospel today, Jesus wants to save all of us. If we have faith in Him and stand by Him, He will raise us on the last day.

So let us remember all of our loved ones who have gone before us in faith. We trust in God’s mercy that they are with Jesus for all eternity. And let us pray for ourselves, that we too may spend eternity in the presence of Christ forever. That is the goal of all us. May we recommit our lives today to following the Lord with our whole heart, mind and soul.

Have a blessed day!
Fr. Burke
https://frburke23.wordpress.com

Spanish translation:

Juan 6:37- 40

Todo lo que me da el Padre viene a mí,
y al que venga a mí yo no lo rechazaré,
porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la del que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio,
sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él,
tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día».
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Ayer celebramos el día de Todos Los Santos – todos los hombres y mujeres que están con Dios en el cielo. Hoy celebramos el día de Todas Las Almas – recordamos a todos los que han muerto y precedido en la fe. En Santa María en West Chicago, donde estuve por 4 años, Le pedíamos a la gente que trajeran retratos de sus seres queridos que han muerto y los colocaran ante el altar durante el mes de noviembre. Es un hermoso recuerdo de nuestra conexión con aquellos que han muerto.

En la teología católica creemos que en el bautismo somos justificados y nos convertimos en hijos e hijas de Dios. Debemos pasar nuestra vida entera en un proceso de santificación: creciendo en la santidad, para que podamos vivir con Dios por toda la eternidad. Los Santos son simplemente pecadores que se caen y se levantan y siguen adelante. Nadie que camina la tierra hoy en día es perfecto. Por lo tanto, Jesús le dio a la Iglesia los Sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía para ayudarnos en este proceso de santificación en la vida diaria.

Cuando pecamos, vamos hacia El Señor por su misericordia y al sacerdote, por la gracia dada a él por Cristo en su ordenación, nos concede la absolución y el perdón en nombre de Jesucristo. Y tenemos la oportunidad de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo para poder crecer en comunión con nuestro Señor.

La salvación ocurre cuando morimos. Creemos que la salvación no es una sola aceptación de Jesucristo, sino un compromiso diario a Cristo. San Pablo dice, “He corrido la carrera y mantenido mi fe…” La vida es un maratón y somos llamados a correr esta carrera con fe en Cristo y poner nuestra fe en práctica con la caridad.

Conforme leemos hoy en este evangelio, Jesús quiere salvarnos a todos. Si tenemos fe en Él y permanécenos en Él, Él nos resucitará en el último día.

Por lo tanto, recordemos todos nuestros seres queridos que nos han precedido en la fe. Confiamos en la misericordia de Dios que estén con Jesús por toda la eternidad. Y Oremos por nosotros mismos, que nosotros también podamos pasar la eternidad en la presencia de Cristo por siempre. Esta es la meta de todos. Que podamos, hoy de nuevo, comprometer nuestras vidas a seguir al Señor con todo nuestro corazón, mente y alma.

¡Dios mediante!

Padre Burke


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