Posted by: frburke23 | November 14, 2016

Thought for Tuesday, 33rd Week in Ordinary Time

Luke 19:1-10
 
At that time Jesus came to Jericho and intended to pass through the town.
Now a man there named Zacchaeus,
who was a chief tax collector and also a wealthy man,
was seeking to see who Jesus was;
but he could not see him because of the crowd,
for he was short in stature.
So he ran ahead and climbed a sycamore tree in order to see Jesus,
who was about to pass that way.
When he reached the place, Jesus looked up and said,
“Zacchaeus, come down quickly,
for today I must stay at your house.”
And he came down quickly and received him with joy.
When they saw this, they began to grumble, saying,
“He has gone to stay at the house of a sinner.”
But Zacchaeus stood there and said to the Lord,
“Behold, half of my possessions, Lord, I shall give to the poor,
and if I have extorted anything from anyone
I shall repay it four times over.”
And Jesus said to him,
“Today salvation has come to this house
because this man too is a descendant of Abraham.
For the Son of Man has come to seek
and to save what was lost.”
_____________________________
Jericho represents the city of sin in the Scriptures. Jerusalem represents heaven and is set on a hill. You have to travel down the hill to get to Jericho, symbolically representing falling from grace into sin. Not only is Jericho the place of sin, but Zacchaeus is the chief tax collector in the town. In other words, he represents the greatest sinner in the town of sin.
 
It is important to notice that Zacchaeus, despite living a sinful life, wanted to see Jesus. Something in his heart told him that Jesus was what his heart was seeking. This reminds me of the words of St. Augustine who said, “We were made for you, O Lord, and our hearts are restless until they rest in you.” Every human heart is made by God and made for God. When we experience restlessness or loneliness it means that our hearts are seeking God.
 
Zacchaeus was short. He probably felt small and insignificant in the eyes of God. We sometimes feel small and wonder if God cares about us. We are only one person of over seven billion people in the world. There were obstacles in the way of Zacchaeus. There was a large crowd and he had to climb a tree to see Jesus. We have many obstacles in our way to see Jesus as well. These obstacles, the enemies of the soul, include the world, the devil and the flesh.
 
What are the obstacles in my life that prevent me from seeing Jesus clearly?
Do I do all that I can to see Jesus?
Do I feel loved by God?
 
Jesus did not wait for Zacchaeus to become perfect in order for Jesus to want to enter his house. Jesus met Zacchaeus where he was and loved him. Through this encounter with Christ, Zacchaeus was forever changed and he vowed to pay back four times over any money he ever extorted.
 
I used to think that I had to be perfect in order for Jesus to love me. I had to get my “house in order” before He would enter. This is not true. Jesus is constantly walking through Jericho, our city of sin, in order to look for an open door. Zacchaeus opened the door by climbing the tree and Jesus entered.
 
Despite my sinfulness, do I trust that the Lord wants to abide in my heart?
Have I opened the door of my heart to Jesus and allowed Him to completely transform my life?
Once I have encountered Christ, have I made amends for my sins against God and others?
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Lucas 19:1-10
En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”
 
Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.
 
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.
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Jericó representa la ciudad del pecado en las Escrituras. Jerusalén representa el cielo y está situada en una colina. Tienes que viajar por la colina para llegar a Jericó, representando simbólicamente caer de la gracia al pecado. No sólo es Jericó el lugar del pecado, sino que Zaqueo es el principal recaudador de impuestos en la ciudad. En otras palabras, él representa el pecador más grande en la ciudad del pecado.
 
Es importante notar que Zaqueo, a pesar de vivir una vida de pecado, quería ver a Jesús. Algo en su corazón le dijo que Jesús era lo que su corazón estaba buscando. Esto me recuerda a las palabras de San Agustín que dijo: “Nos has hecho para ti, oh Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti”. Todo corazón humano es hecho por Dios y hecho para Dios. Cuando experimentamos inquietud o soledad significa que nuestros corazones están buscando a Dios.
 
Zaqueo era de baja estatura. Probablemente él se sintió pequeño e insignificante ante los ojos de Dios. A veces nos sentimos pequeños y nos preguntamos si Dios se preocupa por nosotros. Somos una sola persona de más de siete billones de personas en el mundo. Y había obstáculos en el camino de Zaqueo. Había una gran multitud y tuvo que subir a un árbol para ver a Jesús. Hay muchos obstáculos en nuestro camino para ver a Jesús también. Estos obstáculos, los enemigos del alma, incluyen el mundo, el diablo y la carne.
 
¿Cuáles son los obstáculos en mi vida que me impiden ver a Jesús claramente?
¿Hago todo lo que puedo para ver a Jesús?
¿Me siento amado/a por Dios?
 
Jesús no esperó a que Zaqueo se hiciera perfecto para que Jesús quisiera entrar en su casa. Jesús se encontró con Zaqueo donde estaba y lo amó. A través de este encuentro con Cristo, Zaqueo fue cambiado para siempre y juró devolver cuatro veces más cualquier dinero que haya extorsionado.
 
Yo solía pensar que tenía que ser perfecto para que Jesús me amara. Tenía que poner mi “casa en orden” antes de que Él entrara. Esto no es verdad. Jesús está constantemente caminando por Jericó, nuestra ciudad del pecado, para buscar una puerta abierta. Zaqueo abrió la puerta al subir al árbol y Jesús entró.
 
A pesar de mi pecado, ¿confío en que el Señor quiere permanecer en mi corazón?
¿Le he abierto la puerta de mi corazón a Jesús y le he permitido que transforme mi vida completamente?
Una vez que he encontrado a Cristo, ¿he hecho enmiendas por mis pecados contra Dios y los demás?
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke

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