Posted by: frburke23 | December 3, 2016

Thought for the 2nd Sunday of Advent

Thought for the 2nd Sunday of Advent
 
MATTHEW 3:1-12
John the Baptist appeared, preaching in the desert of Judea
and saying, “Repent, for the kingdom of heaven is at hand!”
It was of him that the prophet Isaiah had spoken when he said:
A voice of one crying out in the desert,
Prepare the way of the Lord,
make straight his paths.
John wore clothing made of camel’s hair
and had a leather belt around his waist.
His food was locusts and wild honey.
At that time Jerusalem, all Judea,
and the whole region around the Jordan
were going out to him
and were being baptized by him in the Jordan River
as they acknowledged their sins.
 
When he saw many of the Pharisees and Sadducees
coming to his baptism, he said to them, “You brood of vipers!
Who warned you to flee from the coming wrath?
Produce good fruit as evidence of your repentance.
And do not presume to say to yourselves,
‘We have Abraham as our father.’
For I tell you,
God can raise up children to Abraham from these stones.
Even now the ax lies at the root of the trees.
Therefore every tree that does not bear good fruit
will be cut down and thrown into the fire.
I am baptizing you with water, for repentance,
but the one who is coming after me is mightier than I.
I am not worthy to carry his sandals.
He will baptize you with the Holy Spirit and fire.
His winnowing fan is in his hand.
He will clear his threshing floor
and gather his wheat into his barn,
but the chaff he will burn with unquenchable fire.”
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Advent means “coming” and is a time to prepare our hearts for the coming of Jesus. The readings from the beginning of Advent through December 16 usually reflect upon the second coming of Jesus. Starting December 17th, the Church focuses her attention on Christmas, the first coming of Jesus. And every time we celebrate Mass, we witness another coming of Jesus in the Eucharist.
 
On this 2nd Sunday of Advent we take a look at John the Baptist. John is trying to prepare everyone for Christ’s second coming by telling them and us, “Repent, for the kingdom of heaven is at hand!” In other words, Jesus is the very presence of God among us, and if your heart is full of sin and ungodly things you will not have room for God. Your hearts need to be prepared by confessing your sins. Therefore, John was baptizing people from “the whole region around the Jordan…as they acknowledged their sins.”
 
Then John focuses on the fruit that we bear. Some Pharisees and Sadducees who were outwardly righteous, but inwardly full of darkness, approached John for baptizing. His words are harsh, “You brood of vipers! Who warned you to flee from the coming wrath? Produce good fruit as evidence of your repentance.” In other words, John wanted to make sure that they were there for the right reasons. Did they present themselves for baptism because it was another nice, righteous pious act? Or were they truly repenting from their sins? Either way, we will know by the fruit that they bear.
 
“Even now the ax lies at the root of the trees. Therefore every tree that does not bear good fruit will be cut down and thrown into the fire.” Pray with that image for a while this weekend. What kind of fruit is your tree bearing? Usually if our tree continuously bears bad fruit and major sins, it means that we have some wounds that have not been healed at our roots. We have believed lies about ourselves, others and God because of these wounds. These lies then are manifested by sin and bad fruit.
 
We might be confessing the same sins repeatedly throughout our lives and they never go away. Does this happen to you? Do you find yourself saying with St. Paul, “What I do, I do not understand. For I do not do what I want, but I do what I hate?” (Romans 7:15) It might be that we haven’t gone to the root of the problem. Ask God, “What is the cause of my sin? Where have I been wounded? What are the lies that I have come to believe about myself, others and God? Where do I need healing?” In time, God will reveal to you where you need to be healed. And once His grace pours into our root system that is healthy and whole, our tree will begin to produce good fruit and never run dry.
 
Jesus wants us to have a life of abundant grace, peace and joy. He wants us to live in His grace, to drink from the live-giving stream of His love on a constant basis. When this happens our trees forever will produce good fruit. However, when we try to do things on our own without the help of God, we can do nothing and our trees dry up. The ax lies at the foot of the tree. Let’s leave the ax there as we soak up the grace of God and allow Him to heal us, bring us new life and sustain us with His love and mercy.
 
Have a blessed weekend!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MATEO 3:1-12
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
 
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
 
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.
 
Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
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Adviento significa “venir” y es un tiempo para preparar nuestros corazones para la venida de Jesús. Desde el comienzo del Adviento hasta el 16 de diciembre, las lecturas generalmente se reflejan sobre la segunda venida de Jesús. A partir del 17 de diciembre, la Iglesia enfoca su atención en la Navidad, la primera venida de Jesús. Y cada vez que celebramos Misa, presenciamos otra venida de Jesús en la Eucaristía.
 
En este segundo domingo de Adviento echamos un vistazo a Juan el Bautista. Juan está tratando de preparar a todos para la segunda venida de Cristo, diciéndoles a ellos y a nosotros: “¡Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos!”. En otras palabras, Jesús es la misma presencia de Dios entre nosotros, y si sus corazones están llenos de pecado y cosas impías no tendrán espacio para Dios. Sus corazones necesitan estar preparados confesando sus pecados. Por lo tanto, Juan estaba bautizando a la gente de “toda la región cercana al Jordán … confesaban sus pecados”.
 
Luego Juan se enfoca en el fruto que damos. Algunos fariseos y saduceos que eran justos exteriormente, pero interiormente estaban llenos de tinieblas, se acercaron a Juan para el bautismo. Sus palabras son duras, “¡Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión”. En otras palabras, Juan quería asegurarse de que estaban allí por las razones correctas. ¿Se presentaron al bautismo porque era otro acto piadoso bueno y justo? ¿O verdaderamente se estaban arrepintiendo de sus pecados? De cualquier manera, sabremos por el fruto que den.
 
“Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.” Oren por un tiempo con esa imagen este fin de semana. ¿Qué clase de fruto está dando tu árbol? Por lo general, si nuestro árbol continuamente da malos frutos y pecados mayores, significa que tenemos algunas heridas que no han sido sanadas en nuestras raíces. Hemos creído mentiras alrededor de estas heridas sobre nosotros mismos, otros y Dios. Estas mentiras entonces se manifiestan por el pecado y mal fruto.
 
Podemos estar confesando los mismos pecados repetidamente a lo largo de nuestras vidas y nunca se van. ¿Te ocurre esto? ¿Te encuentras diciendo con San Pablo: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago”? (Romanos 7:15) Puede ser que no hemos ido a la raíz del problema. Pregúntale a Dios: “¿Cuál es la causa de mi pecado? ¿Dónde me han herido? ¿Cuáles son las mentiras que he llegado a creer sobre mí, los demás y Dios? ¿Dónde necesito sanar?” Con el tiempo, Dios te revelará donde necesitas ser sanado. Y una vez que Su gracia se derrama en nuestro sistema de raíces que es sano y entero, nuestro árbol comenzará a producir buenos frutos y nunca se secará.
 
Jesús quiere que tengamos una vida de abundante gracia, paz y alegría. Él quiere que vivamos en Su gracia, que bebamos de la corriente vivificante de Su amor constantemente. Cuando esto sucede, nuestros árboles siempre producirán buenos frutos. Sin embargo, cuando tratamos de hacer las cosas por nuestra cuenta sin la ayuda de Dios, no podemos hacer nada y nuestros árboles se secan. El hacha se encuentra al pie del árbol. Dejemos el hacha ahí mientras absorbemos la gracia de Dios y permitimos que Él nos sane, nos traiga nueva vida y nos sostenga con Su amor y misericordia.
 
¡Que tengas un fin de semana bendecido!
Padre Burke
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