Posted by: frburke23 | January 12, 2017

Thought for Friday, 1st Week of Ordinary Time (January 13, 2017)

Thought for Friday, 1st Week of Ordinary Time (January 13, 2017)
 
MARK 2:1-12
When Jesus returned to Capernaum after some days,
it became known that he was at home.
Many gathered together so that there was no longer room for them,
not even around the door,
and he preached the word to them.
They came bringing to him a paralytic carried by four men.
Unable to get near Jesus because of the crowd,
they opened up the roof above him.
After they had broken through,
they let down the mat on which the paralytic was lying.
When Jesus saw their faith, he said to him,
“Child, your sins are forgiven.”
Now some of the scribes were sitting there asking themselves,
“Why does this man speak that way? He is blaspheming.
Who but God alone can forgive sins?”
Jesus immediately knew in his mind what
they were thinking to themselves,
so he said, “Why are you thinking such things in your hearts?
Which is easier, to say to the paralytic,
‘Your sins are forgiven,’
or to say, ‘Rise, pick up your mat and walk’?
But that you may know
that the Son of Man has authority to forgive sins on earth”
–he said to the paralytic,
“I say to you, rise, pick up your mat, and go home.”
He rose, picked up his mat at once,
and went away in the sight of everyone.
They were all astounded
and glorified God, saying, “We have never seen anything like this.”
=====================
If your friend was starving to death from hunger and you had a sandwich, what would you do with it? Would you give him/her a portion of the sandwich or the whole thing? I think all of us would give our friend everything we had so that they could live.
 
We probably know very few people who are physically starving. However, think about how many of our friends are starving spiritually. How many people do we know that are far from God and they are searching? We have the answer. We know the One for whom they are looking. Jesus is the answer to their hunger. And yet to what length am I willing to go to feed my starving friends?
 
This week we have been reading how Jesus was curing many people and He became like a rock star. Everyone wanted a piece of Him. It must have been like a mob scene as they brought the sick, lame, paralyzed, blind, etc. Wherever Jesus went a crowd followed Him. Imagine the scene with a group of men lowering their friend through the roof to be in Jesus’ presence.
 
They were determined to get this man to the Source of all love, all healing, of all creation itself. They knew where to go – to Jesus. And of course, Jesus healed the man and all were astounded. Jesus is the Word of God and the Creator of the universe. He can do anything and all things. Do I entrust everything to Him?
 
What am I willing to risk to bring my friends to Jesus?
Do I go to Jesus myself whenever I need healing?
Am I convinced that Jesus is the answer to everything?
 
Dear Jesus, you are my Creator. You know me better than I know myself. There are times when I need healing – physically, spiritually and emotionally – and I turn to other people or things for the cure. Help me to trust in you completely for all my needs. And if I have a friend or neighbor in need, give me the courage to bring them to you through my words and actions.
 
Peace,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MARCOS 2:1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
 
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”
 
Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados – le dijo al paralítico –: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.
 
El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”
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Si tu amigo/a se estuviera muriendo de hambre y tuvieras un sándwich, ¿qué harías? ¿Le darías una porción del sándwich o todo? Creo que todos nosotros le daríamos a nuestro amigo/a todo lo que teníamos para que pudieran vivir.
 
Probablemente conocemos a muy pocas personas que físicamente se están muriendo de hambre. Sin embargo, piensa en cuántos de nuestros amigos se están muriendo de hambre espiritualmente. ¿Cuántas personas conocemos que están lejos de Dios y están buscando? Tenemos la respuesta. Conocemos a Aquel por quien están buscando. Jesús es la respuesta a su hambre. Y, sin embargo, ¿hasta qué punto estoy dispuesto a ir para alimentar a mis amigos hambrientos?
 
Esta semana hemos estado leyendo de cómo Jesús estaba curando a muchas personas y Él se convirtió como una estrella de rock. Todos querían un pedazo de Él. Debió haber sido como una escena de multitud, ya que trajeron a los enfermos, cojos, paralizados, ciegos, etc. Dondequiera que Jesús iba una multitud lo seguía. Imagina la escena con un grupo de hombres bajando a su amigo por el techo para estar en la presencia de Jesús.
 
Ellos estaban determinados a llevar a este hombre a la Fuente de todo amor, toda sanación, de toda la creación misma. Ellos sabían adónde ir – a Jesús. Y, por supuesto, Jesús sanó al hombre y todos quedaron atónitos. Jesús es el Verbo de Dios y el Creador del universo. Él puede hacer cualquier cosa y todas las cosas. ¿Le confío todo a Él?
 
¿Qué estoy dispuesto a arriesgar para traer a mis amigos a Jesús?
¿Voy yo mismo a Jesús cuando necesito sanación?
¿Estoy convencido de que Jesús es la respuesta a todo?
 
Querido Jesús, tú eres mi Creador. Tú me conoces mejor que yo mismo. Hay momentos en que necesito sanación – físicamente, espiritualmente y emocionalmente – y me dirijo a otras personas o cosas para la cura. Ayúdame a confiar en ti completamente para todas mis necesidades. Y si tengo un amigo o vecino en necesitad, dame la valentía para traerlos a ti a través de mis palabras y acciones.
 
Paz,
Padre Burke
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