Posted by: frburke23 | January 16, 2017

Thought for Tuesday, 2nd Week in Ordinary Time (January 17, 2017 – St. Anthony)

Thought for Tuesday, 2nd Week in Ordinary Time (January 17, 2017 – St. Anthony)
 
HEBREWS 6:10-20
Brothers and sisters:
God is not unjust so as to overlook your work
and the love you have demonstrated for his name
by having served and continuing to serve the holy ones.
We earnestly desire each of you to demonstrate the same eagerness
for the fulfillment of hope until the end,
so that you may not become sluggish, but imitators of those who,
through faith and patience, are inheriting the promises.
 
When God made the promise to Abraham,
since he had no one greater by whom to swear, he swore by himself,
and said, I will indeed bless you and multiply you.
And so, after patient waiting, Abraham obtained the promise.
Now, men swear by someone greater than themselves;
for them an oath serves as a guarantee
and puts an end to all argument.
So when God wanted to give the heirs of his promise
an even clearer demonstration of the immutability of his purpose,
he intervened with an oath,
so that by two immutable things,
in which it was impossible for God to lie,
we who have taken refuge might be strongly encouraged
to hold fast to the hope that lies before us.
This we have as an anchor of the soul,
sure and firm, which reaches into the interior behind the veil,
where Jesus has entered on our behalf as forerunner,
becoming high priest forever
according to the order of Melchizedek.
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“God is not unjust so as to overlook your work and the love you have demonstrated for his name by having served and continuing to serve the holy ones.” The author of Hebrews is trying to encourage us to continue loving and serving one another.
 
God wants us to persevere in “faith and patience” especially when times get tough. God promised Abraham, “I will bless you and multiply you.” Because God trusted the promise of God, he waited patiently and faithfully. Of course, God fulfilled His promise as He always does.
 
Promises and vows are so important in this life also. When I was ordained, I made a vow of celibacy, obedience to my bishop and to pray for the Church and the people of God. God called me to this vocation and I trust His promise to bless me and multiply the works that I do as a priest. When times get difficult, these vows and promises carry me through. Priesthood is not easy and I am a sinner, but I have never considered giving up the priesthood.
 
That is why marriage vows are so important as well. Some people say, “Why do I need to get married in a Church? I don’t need to get married. It is just a piece of paper.” Without promises and vows it is easier to walk away. However, when promises and vows have been made, especially in the presence of God, they carry us through the difficult times. No vocation is easy, but with the help of God, all things are possible.
 
Of course, the promises of human beings are different than the promises of God. We make mistakes as human beings. We falter, we betray and we sin. God never does. So no matter how many times people have let us down or betrayed us, God never will.
 
Ultimately, the hope in this reading from Hebrews is that God will always be with us. We expect our prayers to be answered yesterday. We expect no suffering in life. We want things to be easy. Jesus told us that to follow Him we have to pick up our cross daily. He told us it would not be easy and we would have to suffer. Jesus promised to never abandon us.
 
Think about the most difficult times in your life. In prayer, invite Jesus into those moments. Even if you felt alone, I believe that Jesus was with you the whole time. The evil one wants us to blame God and turn our backs on the Only One who can help us through the turbulent times.
 
Do I believe the promises of God?
Am I willing to wait patiently and faithfully?
Have I blamed God for the suffering in my life?
 
Lord, I thank you and praise you for your promises. Although I do not always understand what is happening in my life, I trust in you. Help me to keep my eyes focused on you when I am suffering or afraid. Help me to lean on you when I want to give up. Help me to wait on you when I am running out of energy. You are my God and you always keep your promises.
 
God bless,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
HEBREOS 6:10-20
 
Hermanos: Dios no es injusto para olvidar los trabajos de ustedes y el amor que le han mostrado al servir a sus hermanos en la fe, como lo siguen haciendo hasta hoy. Deseamos, sin embargo, que todos y cada uno de ustedes mantenga hasta el fin el mismo fervor y diligencia, para alcanzar la plenitud de su esperanza. Así, lejos de volverse negligentes, serán ustedes imitadores de aquellos que, por la fe y la paciencia, heredan lo prometido por Dios.
 
En efecto, cuando Dios hizo la promesa a Abraham, como no había nada superior por lo cual jurar, juró por sí mismo, diciendo: Te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia innumerable. Por este motivo, Abraham perseveró en la paciencia y alcanzó lo prometido por Dios. Cuando los hombres juran, lo hacen por alguien superior a ellos, y el juramento pone fin a toda discusión. También Dios, cuando quiso mostrar con plenitud a los herederos de la promesa lo irrevocable de su decisión, se comprometió con un juramento.
 
Así pues, mediante estos dos actos irrevocables, promesa y juramento, en los cuales Dios no puede mentir, tenemos un consuelo poderoso los que buscamos un refugio en la esperanza de lo prometido. Esta esperanza nos mantiene firmes y seguros, porque está anclada en el interior del santuario, ahí donde Jesús entró, precediéndonos, constituido sumo sacerdote, como Melquisedec.
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“Dios no es injusto para olvidar los trabajos de ustedes y el amor que le han mostrado al servir a sus hermanos en la fe, como lo siguen haciendo hasta hoy”. El autor de Hebreos está tratando de animarnos a continuar amándonos y sirviéndonos unos a otros.
 
Dios quiere que perseveremos en “fe y paciencia” especialmente cuando el tiempo se pone difícil. Dios le prometió a Abraham: “Te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia innumerable.” Porque Dios confió en la promesa de Dios, esperó pacientemente y fielmente. Por supuesto, Dios cumplió Su promesa como siempre lo hace.
 
Las promesas y los votos son tan importantes en esta vida también. Cuando fui ordenado, hice un voto de celibato, obediencia a mi obispo y oración por la Iglesia y el pueblo de Dios. Dios me llamó a esta vocación y yo confío en Su promesa de bendecirme y multiplicar las obras que hago como sacerdote. Cuando los tiempos se ponen difíciles, estos votos y promesas me llevan a través de ellos. El sacerdocio no es fácil y soy un pecador, pero nunca he considerado renunciar al sacerdocio.
 
Es por eso que los votos matrimoniales también son tan importantes. Algunas personas dicen: “¿Por qué tengo que casarme en una Iglesia? No necesito casarme. Es sólo un pedazo de papel.” Sin promesas y votos es más fácil alejarse. Sin embargo, cuando se han hecho promesas y votos, especialmente en la presencia de Dios, nos llevan a través de los tiempos difíciles. Ninguna vocación es fácil, pero con la ayuda de Dios, todas las cosas son posibles.
 
Por supuesto, las promesas de los seres humanos son diferentes de las promesas de Dios. Cometemos errores como seres humanos. Vacilamos, traicionamos y pecamos. Dios nunca lo hace. Así que no importa cuántas veces la gente nos haya defraudado o traicionado, Dios nunca lo hará.
 
Al final, la esperanza en esta lectura de Hebreos es que Dios siempre estará con nosotros. Esperamos que nuestras oraciones sean contestadas ayer. No esperamos sufrimiento en la vida. Queremos que las cosas sean fáciles. Jesús nos dijo que para seguirlo tenemos que levantar nuestra cruz diariamente. Nos dijo que no sería fácil y que tendríamos que sufrir. Pero Él nunca nos abandonará.
 
Piensa en los momentos más difíciles de tu vida. En la oración, invita a Jesús a esos momentos. Incluso si te sentiste solo, creo que Jesús estuvo contigo todo el tiempo. El maligno quiere que culpemos a Dios y le demos la espalda al Único que puede ayudarnos a través de los tiempos turbulentos.
 
¿Creo las promesas de Dios?
¿Estoy dispuesto a esperar pacientemente y fielmente?
¿He culpado a Dios por el sufrimiento en mi vida?
 
Señor, te agradezco y te alabo por tus promesas. Aunque no siempre entiendo lo que está sucediendo en mi vida, confío en ti. Ayúdame a mantener los ojos enfocados en ti cuando estoy sufriendo o asustado. Ayúdame a apoyarme en ti cuando quiero rendirme. Ayúdame a esperarte cuando me esté quedando sin energía. Tú eres mi Dios y siempre cumples tus promesas.
 
Dios te bendiga,
Padre Burke
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