Posted by: frburke23 | February 14, 2017

Thought for Wednesday, 6th Week in Ordinary Time (February 15, 2017)

Thought for Wednesday, 6th Week in Ordinary Time (February 15, 2017)
 
Mark 8:22-26
 
When Jesus and his disciples arrived at Bethsaida,
people brought to him a blind man and begged Jesus to touch him.
He took the blind man by the hand and led him outside the village.
Putting spittle on his eyes he laid his hands on the man and asked,
“Do you see anything?”
Looking up the man replied, “I see people looking like trees and walking.”
Then he laid hands on the man’s eyes a second time and he saw clearly;
his sight was restored and he could see everything distinctly.
Then he sent him home and said, “Do not even go into the village.”
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Imagine what it would be like to be blind… Not being able to see your best friend, a sunset, the ocean, the stars, the trees, the birds, a rainbow, a baseball game (I had to throw that in there). Our sight is something that we often take for granted.
My father suffers from macular degeneration, as did his deceased mother. My father is 77 years old and has been legally blind for over ten years. He cannot drive nor recognize people that he has known for many years. He depends on hearing the voice in order to recognize someone.
Our sight is such a gift from God. I can imagine the joy my father would feel if he were suddenly returned to full sight. He would not be able to contain his joy. That is what this man in the Gospel experienced by the healing hand of Jesus. Jesus tells him, “Do not even go into the village.” Jesus knew that if everyone found out about this healing He would be mobbed. There is no way that the blind man could hold in his excitement. We don’t know from the story what the blind man did, but we can only imagine how he ran to tell anyone who would listen about the powerful touch of Jesus.
 
My father began chemotherapy yesterday. We had the opportunity to pray with him, anoint him and bring him Holy Communion on Sunday. It was a powerful experience of prayer and God’s grace. Our prayer is that God completely heals him. We have to believe that God can do anything. Ultimately, we entrust everything to the will of God.
How has this same powerful hand of Christ touched your life? What miracles has He performed in and for you? Maybe He has opened your spiritual eyes to His presence… Maybe you have experienced a physical healing… Maybe His love and mercy have been so profound in your life that you want to share the Good News with everyone you know…
That is how I feel today. As I reflect on my life of 50 years so far, I can recall so many personal encounters with Jesus. He has changed my life completely and it will never be the same. And I can’t hold in the joy that I feel in my heart to serve Him as a priest. I will shout to all the world the saving power of Christ. In fact, I want nothing more than to bring people to Jesus Christ and have them experience what I have experienced. Money, power, pleasure and honor mean nothing to me. Jesus is my all in all. And yet I know I am weak and I count on His mercy and grace to sustain me.
What does Jesus mean to you?
Have you experienced healing in any form in your life?
Have you shared with others what He has done for you?
Are you afraid to talk about Jesus?
 
Share the Good News, for God has done wondrous deeds! The Lord wants to open our eyes to His incredible goodness!
God bless,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Marcos 8, 22-26
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” El ciego, empezando a ver, le dijo: “Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan”.
 
Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: “Vete a tu casa, y si pasas por el pueblo, no se lo digas a nadie”.
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Imagina lo que sería estar ciego… No poder ver a tu mejor amigo, una puesta de sol, el océano, las estrellas, los árboles, los pájaros, el arco iris, un juego de béisbol (tuve que poner eso aquí ). Nuestra vista es algo que a menudo damos por hecho.
Mi padre sufre de degeneración macular, al igual que su madre que ya falleció. Mi padre tiene 77 años y ha sido declarado legalmente ciego por más de diez años. No puede conducir ni reconocer a las personas que conoce desde hace muchos años. Depende de oír la voz para reconocer a alguien.
 
Nuestra vista es un regalo de Dios. Puedo imaginar la alegría que sentiría mi padre si de repente volviera a ver completamente. No sería capaz de contener su alegría. Eso es lo que este hombre en el Evangelio de hoy experimentó por la mano sanadora de Jesús. Jesús le dice: “Ni siquiera vayas al pueblo”. Jesús sabía que si todo el mundo se enterara de esta curación, toda la gente lo buscaría y sería acosado por la multitud. No hay manera de que el ciego pudiera contener su emoción. No sabemos por la historia lo que hizo el ciego, pero sólo podemos imaginar cómo corrió para decirle a cualquier persona que quisiera escucharlo sobre el poderoso contacto con Jesús.
Mi padre empezó la quimioterapia ayer. Tuvimos la oportunidad de orar con él, ungirlo y traerle la Santa Comunión el domingo. Fue una experiencia poderosa de la oración y la gracia de Dios. Nuestra oración es que Dios lo cure completamente. Tenemos que creer que Dios puede hacer cualquier cosa. Pero sobre todo en última instancia, lo encomendamos todo a que se haga la voluntad de Dios.
 
¿Cómo ha tocado su vida esta misma mano poderosa de Cristo? ¿Qué milagros ha realizado en usted y para los suyos? Tal vez Él ya ha abierto sus ojos espiritualmente a Su presencia… Tal vez usted ha experimentado una curación física… Tal vez Su amor y misericordia han sido tan profundos en su vida que desea compartir la Buena Noticia con todos los que conoce…
Así es como me siento hoy. Mientras reflexiono sobre mi vida de 50 años hasta ahora, puedo recordar tantos encuentros personales con Jesús. Él ha cambiado completamente mi vida y nunca será la misma. Y no puedo retener el gozo que siento en mi corazón por servirle como sacerdote. Gritaré a todo el mundo el poder salvador de Cristo. De hecho, no quiero nada más que atraer a la gente a Jesucristo y hacer que ellos experimenten lo que yo he experimentado. El dinero, el poder, el placer y el honor no significan nada para mí. Jesús es mi todo en todo. Y sin embargo sé que soy débil y cuento con su misericordia y su gracia para sostenerme.
¿Qué significa Jesús para usted?
¿Ha experimentado alguna vez la sanación en cualquier forma en su vida?
¿Ha compartido con otros lo que Él ha hecho por usted?
¿Tiene miedo de hablar de Jesús con los demás?
¡Comparte las Buenas Nuevas, porque Dios ha hecho maravillas! ¡El Señor quiere abrir nuestros ojos a Su increíble bondad!
Dios los bendiga,
Fr. Burke
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Responses

  1. How did your dad do with the chemo treatment? Sent from XFINITY Connect Mobile App


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