Posted by: frburke23 | February 17, 2017

Thought for Saturday, 6th Week of Ordinary Time (February 18, 2017)

Thought for Saturday, 6th Week of Ordinary Time (February 18, 2017)
 
MARK 9:2-13
Jesus took Peter, James, and John
and led them up a high mountain apart by themselves.
And he was transfigured before them,
and his clothes became dazzling white,
such as no fuller on earth could bleach them.
Then Elijah appeared to them along with Moses,
and they were conversing with Jesus.
Then Peter said to Jesus in reply,
“Rabbi, it is good that we are here!
Let us make three tents:
one for you, one for Moses, and one for Elijah.”
He hardly knew what to say, they were so terrified.
Then a cloud came, casting a shadow over them;
then from the cloud came a voice,
“This is my beloved Son. Listen to him.”
Suddenly, looking around, the disciples no longer saw anyone
but Jesus alone with them.
 
As they were coming down from the mountain,
he charged them not to relate what they had seen to anyone,
except when the Son of Man had risen from the dead.
So they kept the matter to themselves,
questioning what rising from the dead meant.
Then they asked him,
“Why do the scribes say that Elijah must come first?”
He told them, “Elijah will indeed come first and restore all things,
yet how is it written regarding the Son of Man
that he must suffer greatly and be treated with contempt?
But I tell you that Elijah has come
and they did to him whatever they pleased,
as it is written of him.”
======================
Today the Church reads the story of the Transfiguration of our Lord. Why did Jesus take Peter, James and John up Mount Tabor and show Himself in glory with Moses and Elijah? Think about what was going to happen – the passion, crucifixion and death of Jesus. Jesus wanted to give His disciples a glimpse of His glory so that they would not panic during His passion. He wanted them to see that there was new life after death.
 
We too may have mountaintop experiences with our Lord. It might be the birth of your child. It might be a retreat experience. It might be through nature, like the presence of a cardinal. It might be receiving your First Holy Communion or Reconciliation or some other sacrament. I believe that the Lord reveals Himself to us in glory many times during our lives. He is trying to show us that He is with us always, as He promised before ascending into heaven. He is trying to show us His love always. And Jesus wants us to hold onto hope when times are difficult.
 
We also all have desert experiences when we feel like God is nowhere to be found. St. Ignatius of Loyola says that we should remember these mountaintop experiences, for they will carry us through the desert periods of life. He says the powerful experiences of God are like never-ending fonts of grace that we can return to time and time again.
 
For example, the first time I received Communion (by accident) I had a mountaintop experience. I felt the presence of Jesus Christ in my heart at that moment so powerfully. I can honestly say that I don’t have that same mountaintop experience every time I receive Communion or celebrate the Holy Mass, but I know deep in my heart that the Lord is present. I’ve also had prayer experiences in which I have felt the powerful presence of God. I recall these experiences when I am going through a difficult time in my life. Jesus assures me that He is with me.
 
The Transfiguration was not just meant for Peter, James and John, but for you and me as well. Jesus wants to give us hope in the middle of our trials and tribulations.
 
Mother Theresa went through many years of spiritual dryness. However, she drew upon experiences in her life when she felt God’s presence very strongly. These experiences helped her get through the desert.
 
Let us take time today to reflect on our mountaintop experiences. Write them down with as much detail as you can remember. These will be important when your prayer is dry. If you cannot think of any God moments, ask the Lord to reveal Himself to you. Ask the Lord to open the eyes of your heart to see Him in every moment. Share your close moment with God daily with a good friend or spouse. This will help you see God active in your daily life.
 
What have been my most powerful mountaintop experiences?
Do I look for God in every person and experience throughout the day?
Do I remember these God moments when I am in a spiritual desert?
 
Peace,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MARCOS 9:2-13
En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
 
Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad, no sabía lo que decía, porque estaban asustados.
 
Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.
 
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de ‘resucitar de entre los muertos’.
 
Le preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?” Él les contestó: “Si fuera cierto que Elías tiene que venir primero y tiene que poner todo en orden, entonces ¿cómo es que está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Por lo demás, yo les aseguro que Elías ha venido ya y lo trataron a su antojo, como estaba escrito de él”.
==================
Hoy la Iglesia lee la historia de la Transfiguración de nuestro Señor. ¿Por qué Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan al Monte Tabor y se mostró en gloria con Moisés y Elías? Piensa en lo que iba a suceder – la pasión, la crucifixión y la muerte de Jesús. Jesús quería darle a Sus discípulos una visión de Su gloria para que ellos no entraran en pánico durante Su pasión. Él quería que vieran que había vida nueva después de la muerte.
 
Nosotros también podemos tener experiencias en la cumbre con nuestro Señor. Puede ser el nacimiento de tu hijo. Puede ser una experiencia de retiro. Puede ser a través de la naturaleza, como la presencia de un cardenal. Puede ser al recibir tu Primera Comunión o Reconciliación o algún otro sacramento. Creo que el Señor se revela a nosotros en gloria muchas veces durante nuestras vidas. Él está tratando de mostrarnos que siempre está con nosotros, como lo prometió antes de ascender al cielo. Él está tratando de mostrarnos Su amor siempre. Y Jesús quiere que nos aferremos la esperanza cuando los tiempos son difíciles.
 
También todos tenemos experiencias desérticas cuando sentimos que Dios no está en ninguna parte. San Ignacio de Loyola dice que debemos recordar estas experiencias de cumbre, porque nos llevarán a través de los períodos de vida desérticos. Él dice que las poderosas experiencias de Dios son como fuentes de gracia interminables a las que podemos volver una y otra vez.
 
Por ejemplo, la primera vez que recibí la Comunión (por accidente) tuve una experiencia de cumbre. Sentí la presencia de Jesucristo en mi corazón tan poderosamente en ese momento. Honestamente puedo decir que no tengo esa misma experiencia de cumbre cada vez que recibo la Comunión o celebro la Santa Misa, pero sé profundamente en mi corazón que el Señor está presente. También he tenido experiencias de oración en las que he sentido la poderosa presencia de Dios. Recuerdo estas experiencias cuando estoy pasando por un momento difícil en mi vida. Jesús me asegura que Él está conmigo.
 
La Transfiguración no fue sólo para Pedro, Santiago y Juan, sino también para ti y para mí. Jesús quiere darnos esperanza en medio de nuestras pruebas y tribulaciones.
 
La Madre Teresa pasó por muchos años de sequedad espiritual. Sin embargo, se basó en las experiencias en su vida cuando sintió la presencia de Dios fuertemente. Estas experiencias la ayudaron a atravesar el desierto.
 
Tomemos tiempo hoy para reflexionar sobre nuestras experiencias de cumbre. Escríbelas con todos los detalles que puedas recordar. Estas serán importantes cuando tu oración esté seca. Si no puedes pensar en ningún momento con Dios, pídele al Señor que se te revele. Pídele al Señor que abra los ojos de tu corazón para verlo en cada momento. Comparte tu momento cercano con Dios diariamente con un buen amigo o cónyuge. Esto te ayudará a ver a Dios activo en tu vida diaria.
 
¿Cuáles han sido mis experiencias de cumbre más poderosas?
¿Busco a Dios en cada persona y experiencia a lo largo del día?
¿Recuerdo estos momentos con Dios cuando estoy en un desierto espiritual?
 
Paz,
Padre Burke
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