Posted by: frburke23 | April 18, 2017

Thought for Easter Wednesday (April 19, 2017)

Thought for Easter Wednesday (April 19, 2017)
 
ACTS 3:1-10
Peter and John were going up to the temple area
for the three o’clock hour of prayer.
And a man crippled from birth was carried
and placed at the gate of the temple called “the Beautiful Gate” every day
to beg for alms from the people who entered the temple.
When he saw Peter and John about to go into the temple,
he asked for alms.
But Peter looked intently at him, as did John,
and said, “Look at us.”
He paid attention to them, expecting to receive something from them.
Peter said, “I have neither silver nor gold,
but what I do have I give you:
in the name of Jesus Christ the Nazorean, rise and walk.”
Then Peter took him by the right hand and raised him up,
and immediately his feet and ankles grew strong.
He leaped up, stood, and walked around,
and went into the temple with them,
walking and jumping and praising God.
When all the people saw him walking and praising God,
they recognized him as the one
who used to sit begging at the Beautiful Gate of the temple,
and they were filled with amazement and astonishment
at what had happened to him.
==========================
As we continue our Easter celebration, we have this wonderful reading from the Acts of the Apostles. Having been to the Holy Land now, I love to imagine what it must have been like in Jerusalem during this time. The first thing we notice is that Peter and John were going to pray at three o’clock. This is the hour of mercy, the time in which Jesus offered Himself completely for us on the cross. This Sunday we will celebrate Divine Mercy Sunday. Try praying the Divine Mercy Chaplet at 3pm to remember what the Lord did on the cross for us. This is also a beautiful prayer to pray with people who are dying, who are going through their own passion and death.
 
Along the way to the temple, Peter and John encounter a crippled man who was begging for alms. Peter’s response is striking, “I have neither silver nor gold, but what I do have I give you: in the name of Jesus Christ the Nazorean, rise and walk.” This story is similar to the story of the Samaritan woman that Jesus meets at the well. She comes looking for water, but Jesus gives her Living Water. This man is looking for alms, but Peter gives him healing from the Lord of Lords. It costs us nothing to give Jesus to others. Do we even think to share Jesus with others when they are asking for something else?
 
So often we do not ask for what we need. Or maybe we do not even know what we need. Often we ask for something small and Jesus wants to flood us with His abundant grace. We ask for something that is earthly and Jesus wants to give us heavenly blessings. Yes, we should ask for our daily bread and things of this earth that are necessary for survival. However, we often lack the faith to ask Jesus for miracles, for healing graces, for the power of the Holy Spirit.
 
My experience over the last 15 years as a priest is that Jesus is teaching me how to trust Him and to grow in faith. I have seen physical and spiritual miracles. People have been cured from illnesses that the doctors cannot explain. The Lord has brought about solutions to problems that seemed to be impossible. Even when I do not see the miracles physically, I trust that the Lord is healing and loving at a level that I cannot see. Each time He invites me to go deeper, “Do you trust me now? Do you believe in me now?”
 
How do I approach Jesus in prayer?
Do I believe that He can perform miracles in my life?
Do I have faith in Jesus in the worst of circumstances?
Is my faith strong enough to offer Jesus to others freely, even when they are asking for something else?
 
The people were amazed when they saw this man who had been crippled now walking in the temple area. They saw and believed. But Jesus tells us, “Blessed are you who have not seen and yet believe.” We are those people who Jesus calls to believe in Him without seeing. The Lord invites us into a deeper relationship today. This Easter season is a time to reflect on the miracle of the resurrection, the power of the Holy Spirit and the intimate love God has for each one of us.
 
Do I believe?
 
Ask the Lord for more faith. Ask Him to open your eyes to see Him more clearly. Ask Him to open the ears of your heart to hear His voice speaking to you. Ask Him to flood you with the gifts of the Holy Spirit so that you can share His love, mercy and power with those who need Him.
 
God bless,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
HECHOS 3:1-10
En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la “Hermosa”, para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
 
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: “Míranos”. El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: “No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina”. Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
 
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios.
 
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta “Hermosa” del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que había sucedido.
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A medida que continuamos nuestra celebración de Pascua, tenemos esta maravillosa lectura de los Hechos de los Apóstoles. Habiendo estado en Tierra Santa ahora, me encanta imaginar lo que debió haber sido en Jerusalén durante este tiempo. Lo primero que notamos es que Pedro y Juan iban a orar a las tres en punto. Esta es la hora de misericordia, el tiempo en que Jesús completamente se ofreció por nosotros en la cruz. Este Domingo celebraremos el Domingo de la Divina Misericordia. Intenta orar la Coronilla de la Divina Misericordia a las 3 pm para recordar lo que el Señor hizo en la cruz por nosotros. Esta es también una hermosa oración con personas que están haciendo, que están pasando por su propia pasión y muerte.
 
En el camino al templo, Pedro y Juan se encuentran con un hombre lisiado que estaba pidiendo limosna. La respuesta de Pedro es sorprendente “No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina.” Esta historia es similar a la historia de la mujer samaritana que Jesús encuentra en el pozo. Ella viene en busca de agua, pero Jesús le da agua de vida. Este hombre está buscando limosna, pero Pedro le da la sanación del Señor de Señores. No nos cuesta nada dar a Jesús a los demás. ¿Pensamos incluso en compartir a Jesús con los demás cuando están pidiendo algo más?
 
Muy a menudo no pedimos lo que necesitamos. O tal vez ni siquiera sabemos lo que necesitamos. A menudo pedimos algo pequeño y Jesús quiere inundarnos con Su abundante gracia. Pedimos algo que es terrenal y Jesús quiere darnos bendiciones celestiales. Sí, debemos pedir nuestro pan de cada día y las cosas de esta tierra que son necesarias para la supervivencia. Sin embargo, a menudo nos falta la fe para pedirle a Jesús por milagros, por la gracia de la sanación, por el poder del Espíritu Santo.
 
Mi experiencia en los últimos 15 años como sacerdote es que Jesús me está enseñando a como confiar en Él y crecer en la fe. He visto milagros físicos y espirituales. Personas se han curado de enfermedades que los médicos no pueden explicar. El Señor ha traído soluciones a problemas que parecían imposibles. Incluso cuando no veo los milagros físicamente, confío en que el Señor está sanando y amando a un nivel que no puedo ver. Cada vez que Él me invita a ir más profundo, “¿Ahora confías en mí? ¿Ahora crees en mí?”
 
¿Cómo me acerco a Jesús en la oración?
¿Creo que Él puede hacer milagros en mi vida?
¿Tengo fe en Jesús en la peor de las circunstancias?
¿Es mi fe lo suficientemente fuerte como para ofrecer a Jesús a los demás libremente, incluso cuando están pidiendo algo más?
 
Las personas se sorprendieron cuando vieron a este hombre que había sido lisiado ahora caminando en el área del templo. Vieron y creyeron. Pero Jesús nos dice: “Dichosos los que no han visto y han creído.” Nosotros somos esas personas a las que Jesús llama para creer en Él sin ver. El Señor hoy nos invita a una relación más profunda. Este tiempo de Pascua es un momento para reflexionar sobre el milagro de la resurrección, el poder del Espíritu Santo y el amor íntimo que Dios tiene por cada uno de nosotros.
 
¿Creo?
 
Pídele al Señor más fe. Pídele que abra tus ojos para verlo más claramente. Pídele que abra los oídos de tu corazón para escuchar Su voz hablándote. Pídele que te inunde con los dones del Espíritu Santo para que puedas compartir Su amor, misericordia y poder con aquellos que Lo necesitan.
 
Dios te bendiga,
Padre Burke
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Responses

  1. I had a great time with the students today! I hope that your children enjoyed it also…


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