Posted by: frburke23 | July 23, 2017

Thought for Monday, 16th Week of Ordinary Time (July 24, 2017)

Thought for Monday, 16th Week of Ordinary Time (July 24, 2017)

(Primero el Inglés, sigue el Español)

Matthew 12:38-42

Some of the scribes and Pharisees said to Jesus,
“Teacher, we wish to see a sign from you.”
He said to them in reply,
“An evil and unfaithful generation seeks a sign,
but no sign will be given it
except the sign of Jonah the prophet.
Just as Jonah was in the belly of the whale three days and three nights,
so will the Son of Man be in the heart of the earth
three days and three nights.
At the judgment, the men of Nineveh will arise with this generation
and condemn it, because they repented at the preaching of Jonah;
and there is something greater than Jonah here.
At the judgment the queen of the south will arise with this generation
and condemn it, because she came from the ends of the earth
to hear the wisdom of Solomon;
and there is something greater than Solomon here.”
What was the sign of Jonah? God sent Jonah to warn the people of Nineveh that if they didn’t change their ways, their sins would destroy them. Jonah didn’t want to do this mission but God made it clear, through the use of a whale, that this was His will for Jonah. Once Jonah began to preach repentance, the people of Nineveh did repent from their sins and they were spared.

Like Jonah, Jesus was sent to preach repentance. However, there was a big difference – Jesus is the Son of God. As He preached to the people of Jerusalem, their hearts were hardened. Jesus asked people to repent from their sins because the Kingdom of God was at hand. And so many people didn’t listen. He had taught them, performed miracles, driven out demons…and yet they were asking for another sign. Can you imagine Jesus’ exasperation? What more did He have to show them?

We have the advantage of 2000 years of history. We have the Scriptures. We have God’s continued revelation over the last 2000 years. We know that Jesus is the Son of God, who suffered, died and was buried. He rose from the dead and is seated at the right hand of the Father.

What is our response to Him? Do we repent from our sins? Do we seek more signs from God to prove to us that He is who He says He is? Even when we have a powerful encounter with God, we forget about it as soon as we experience some kind of cross or struggle. We ask God, “What have you done for me lately?”

It is very natural to doubt. Ask God to reveal Himself to you and He will. He may not answer according to our timetable or in the way we want it to happen, but the Lord does reveal Himself to us in so many ways. The Lord loves us and has our eternal good in mind for us always.

Do I seek signs from God to prove His existence or His providence?
Or am I going to pray and entrust my entire life, all my cares and worries, into the loving hands of Jesus?

Jesus, help me to trust in you. My heart wavers with the wind at times. I grow weary and lose faith so easily at times. But I know that you are trustworthy. Help me, like Peter who walked on water, to keep my eyes focused on you. When the winds and waves of life come my way, help me to trust in your loving guidance and protection.

Have a blessed day!
Fr. Burke
https://frburke23.wordpress.com

Spanish translation:

Mateo 12, 38-42
En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”. Él les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.

Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.

La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón”.
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¿Cuál era la señal de Jonás? Dios envió a Jonás para advertir al pueblo de Nínive que si no cambiaban sus caminos, sus pecados los destruirían. Jonás no quería hacer esta misión, pero Dios dejó claro, a través del uso de una ballena, que esto era Su voluntad para Jonás. Una vez que Jonás comenzó a predicar el arrepentimiento, la gente de Nínive se arrepintió de sus pecados y se los salvó.

Como Jonás, Jesús fue enviado para predicar el arrepentimiento. Sin embargo, hubo una gran diferencia – Jesús es el Hijo de Dios. Como predicó a los habitantes de Jerusalén, sus corazones se endurecieron. Jesús pidió a las personas que se arrepintieran de sus pecados porque el Reino de Dios estaba cerca. Y tanta gente no escuchaba. Les había enseñado, hecho milagros, expulsado demonios … y sin embargo pedían otra señal. ¿Puedes imaginar la exasperación de Jesús? ¿Qué más tenía Él para mostrarles?

Tenemos la ventaja de 2000 años de historia. Tenemos las Escrituras. Tenemos la continua revelación de Dios durante los últimos 2000 años. Sabemos que Jesús es el Hijo de Dios, que sufrió, murió y fue sepultado. Se levantó de los muertos y se sentó a la derecha del Padre.

¿Cuál es nuestra respuesta a Él? ¿Nos arrepentimos de nuestros pecados? ¿Buscamos más señales de Dios para demostrarnos que Él es quien Él dice que es? Incluso cuando tenemos un encuentro poderoso con Dios, lo olvidamos tan pronto como experimentamos algún tipo de dificultad o cruz. Le preguntamos a Dios: “¿Qué has hecho por mí últimamente?”

Es muy natural dudar. Pídale a Dios que se revele a sí mismo y Él lo hará. Él no puede responder de acuerdo a nuestro calendario o de la manera que queremos que suceda, pero el Señor se revela a nosotros de muchas maneras. El Señor nos ama y siempre tiene en mente nuestro eterno bien.

¿Busco señales de Dios para probar Su existencia o Su providencia?
¿O voy a orar y confiar mi vida entera, todos mis cuidados y preocupaciones, en las manos amorosas de Jesús?

Jesús, ayúdame a confiar en ti. Mi corazón vacila con el viento a veces. Me canso y pierdo la fe tan fácilmente a veces. Pero sé que eres digno de confianza. Ayúdame, como Pedro que caminaba sobre el agua, a mantener mis ojos enfocados en ti. Cuando los vientos y las olas de la vida lleguen a mi manera, ayúdame a confiar en tu guía amorosa y protección.

¡Que tengas un buen día!
Fr. Burke
https://frburke23.wordpress.com

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