Posted by: frburke23 | August 3, 2017

Thought for Friday, 17th Week of Ordinary Time (August 4, 2017, St. John Vianney, Patron of Diocesan Priests)

Thought for Friday, 17th Week of Ordinary Time (August 4, 2017, St. John Vianney, Patron of Diocesan Priests)
 
(Primero el Inglés, sigue el Español)
 
MATTHEW 13:54-58
Jesus came to his native place and taught the people in their synagogue.
They were astonished and said,
“Where did this man get such wisdom and mighty deeds?
Is he not the carpenter’s son?
Is not his mother named Mary
and his brothers James, Joseph, Simon, and Judas?
Are not his sisters all with us?
Where did this man get all this?”
And they took offense at him.
But Jesus said to them,
“A prophet is not without honor except in his native place
and in his own house.”
And he did not work many mighty deeds there
because of their lack of faith.
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Today is the feast of St. John Mary Vianney, the patron saint of diocesan priests. This humble man had a difficult time becoming a priest because he had a difficult time with academics, especially with Latin. No seminary wanted to give him the chance, but the pastor of his home parish believed in John Vianney. He took young John Vianney under his wing and mentored him. The pastor then went to the bishop and pleaded that he give John a chance. Trusting this parish priest, the bishop gave John the opportunity to enter seminary.
 
When given the chance, he made the most of it, especially growing in holiness on a daily basis. They weren’t sure when they ordained him that he would be effective, so they put him in a country parish in Ars, France so that he couldn’t do too much damage to the people.
 
He started simply by providing the Sacraments, teaching the faith and spending a lot of time in prayer. He opened a simple orphanage and taught the children the catechism himself. His model became the model for such orphanages all over France. Little by little the people of Ars started listening to this young priest. At one point, everyone would stop working and go to church at midday to hear Fr. Vianney teach the catechism from the pulpit.
 
People started coming to him from near and far to go to confession and for spiritual direction. Toward the end of his life, Fr. Vianney would spend 16-18 hours a day in the confessional because of the great demand. He was given the gift of supernatural knowledge – knowing the past and future events. He labored with love, gentleness and joy, even while practicing strict mortification of his body. He often would eat one potato a day and sleep on a hard wooden floor.
 
St. John Vianney was so united to Jesus in prayer that he was given superhuman abilities – incredible knowledge and the power to heal. Jesus promised His disciples, “Amen, amen, I say to you, whoever believes in me will do the things that I do, and will do ones than these, because I am going to the Father.” (John 14:12) That is what happened in the life of this holy man – John Vianney. On his own, he could not do much at all – he was quite ordinary. But by surrendering his life to Jesus, amazing things happened in and through him.
 
How is God asking you to surrender your life to Jesus?
Do you believe that the Lord wants to work through you to teach and to heal?
The Lord wants to give you every good gift. Stay close to Him in prayer.
 
We are on our seminarian retreat – a wonderful time to celebrate our patron saint, St. John Vianney. Please keep us in prayer and be assured of our prayers for you.
 
God bless,
Fr. Burke
 
The Spanish translation:
 
Mateo 13:54-58
En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: “¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?” Y se negaban a creer en él.
 
Entonces, Jesús les dijo: “Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”. Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.
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Hoy es la fiesta de San Juan María Vianney, el santo patrono de los sacerdotes diocesanos. Este humilde hombre tenía dificultades para ser sacerdote porque tenía dificultades con los académicos, especialmente con Latín. Ningún seminario quería darle la oportunidad, pero el pastor de su parroquia natal creía en Juan María Vianney. Tomó al joven John Vianney bajo su ala y fue su mentor. El pastor luego se dirigió al obispo y le imploró que le diera a Juan una oportunidad. Confiando en este párroco, el obispo le dio a Juan la oportunidad de entrar en el seminario.
 
Cuando se le dio la oportunidad, él hizo lo mejor, especialmente crecer en santidad diariamente. Ellos no estaban seguros cuando lo ordenaron que iba a ser eficaz, así que lo pusieron en una parroquia rural en Ars, Francia para que no hiciera demasiado daño a la gente.
 
Comenzó simplemente proporcionando los Sacramentos, enseñando la fe y pasando mucho tiempo en oración. Abrió un orfanato sencillo y él mismo les enseño a los niños el catecismo. Su modelo se convirtió en el modelo para este tipo de orfanatos en toda Francia. Poco a poco el pueblo de Ars comenzó a escuchar a este joven sacerdote. En un momento dado, todos dejaban de trabajar e iban a la iglesia al mediodía para escuchar al P. Vianney enseñar el catecismo desde el púlpito.
 
Las personas comenzaban a venir a él de cerca y de lejos para ir a la confesión y para dirección espiritual. Hacia el final de su vida, el Padre Vianney pasaría de 16-18 horas al día en el confesionario, debido a la gran demanda. Se le dio el don de conocimiento sobrenatural – conociendo los hechos pasados y futuros. Trabajó con amor, dulzura y alegría, incluso mientras practicaba estricta mortificación de su cuerpo. A menudo él comía una papa al día y dormía en un piso duro de madera.
 
San Juan María Vianney estaba tan unido a Jesús en la oración que se le dio habilidades sobrehumanas –un increíble conocimiento y el poder de sanar. Jesús prometió a sus discípulos: “En verdad, en verdad les digo que todo el que cree en mí, hará las cosas que hago y hará aún mayores, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:12) Eso fue lo que ocurrió en la vida de este hombre santo – Juan Vianney. Por su cuenta, él no podía hacer mucho – él era bastante normal. Pero por entregar su vida a Jesús, cosas asombrosas sucedieron en y a través de él.
 
¿Cómo Dios te pide que entregues tu vida a Jesús?
¿Crees que el Señor quiere trabajar a través de ti para enseñar y sanar?
El Señor quiere darte toda buena dádiva. Mantente cerca de Él en la oración.
 
Estamos en nuestro retiro seminarista – un tiempo maravilloso para celebrar a nuestro santo patrono, San Juan María Vianney. Por favor mantéenos en oración y ten la seguridad de nuestras oraciones por ti.
 
Dios los bendiga,
Padre Burke
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Responses

  1. Fr. Burke,

    God bless you and the seminarians, especially on the retreat. Today’s reading and the special blessings you have brought to the Joliet Diocese has elevated the vocation journey.

    We are fortunate. See you Sunday.

    Richard Haymaker
    Director – Business Development
    Faith Based Travel Division
    Viking Travel
    700 Pasquinelli Drive, Suite C
    Westmont, IL 60559

    P: Office Direct – 630-571-4585 x 114
    P: Viking Head Office – 630-321-1664
    C: 630-341-1415


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