Posted by: frburke23 | October 11, 2018

Friday of the 27th Week of Ordinary Time (October 12, 2018)

Friday of the 27th Week of Ordinary Time (October 12, 2018)
 
Luke 11:15-26
When Jesus had driven out a demon, some of the crowd said:
“By the power of Beelzebul, the prince of demons,
he drives out demons.”
Others, to test him, asked him for a sign from heaven.
But he knew their thoughts and said to them,
“Every kingdom divided against itself will be laid waste
and house will fall against house.
And if Satan is divided against himself, how will his kingdom stand?
For you say that it is by Beelzebul that I drive out demons.
If I, then, drive out demons by Beelzebul,
by whom do your own people drive them out?
Therefore they will be your judges.
But if it is by the finger of God that I drive out demons,
then the Kingdom of God has come upon you.
When a strong man fully armed guards his palace,
his possessions are safe.
But when one stronger than he attacks and overcomes him,
he takes away the armor on which he relied
and distributes the spoils.
Whoever is not with me is against me,
and whoever does not gather with me scatters.
“When an unclean spirit goes out of someone,
it roams through arid regions searching for rest
but, finding none, it says,
‘I shall return to my home from which I came.’
But upon returning, it finds it swept clean and put in order.
Then it goes and brings back seven other spirits
more wicked than itself who move in and dwell there,
and the last condition of that man is worse than the first.”
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Scripture Challenge – Mark, chapter 13. What is God saying to you? What is God asking you to do?
 
The last paragraph in this reading today sent a chill down my spine. I was recently talking with a friend about the need to stay vigilant in our spiritual lives. We can never coast and think, “I’ve got it made” spiritually. There is no neutral in the spiritual life. We are either moving towards God or away from God.
 
Jesus uses the example of an unclean spirit leaving someone and searching for a place of rest. Meanwhile, the person from which it came in the first place has cleaned his soul and everything is “put in order”. Sometimes there can be spiritual pride in which the person thinks, “I’ve got it all together now.” Or there can be spiritual laziness in which the person stops investing in his spiritual life.
 
Thus, the evil spirit gathers some of his friends and descends upon this soul and the condition of the person becomes worse than it was in the first place. This cannot take place in us unless we open the door through complacency or sinfulness. If we stay close to the Lord Jesus, if our house is filled with the grace of the Lord and the Holy Spirit, the evil one has no place to take hold of us. The evil one flees from the presence of Jesus. However, if our hearts are empty and we don’t concern ourselves with the Holy Trinity, the evil one has a place to take residence.
 
Scripture says that the evil one is “prowling like a roaring lion looking for someone to devour.” (1 Peter 5:8) This is not a game. The evil one is real and is going to do everything he can to keep us from God and keep us from bringing others closer to God. Let us pray for one another that our “house” will be filled with the presence of the Holy Spirit, that the evil one flees when he even attempts to find an empty room.
 
We must be vigilant with our spiritual lives every day. None of us are completely evil and none of us are completely free from sin. Where are you in the spiritual life? Have you let your guard down? Have you strayed from the spiritual disciplines that keep you on the path – praying with the Scriptures, daily personal prayer, Mass, the Sacraments, healthy and holy friends?
 
The Lord is our faithful companion and is so much stronger than the evil one. Remember the devil is a fallen angel, a creation of God who chose not to follow God. We must make a daily, conscious decision to follow the Lord, just like we should make a daily decision to commit ourselves to our marriages or religious vocations. Holiness will not just happen without effort, discipline and prayer. As St. Paul says, we must discipline ourselves like athletes and “run the race so as to win”. (1 Corinthians 9:24) Let us get out of our spiritual slothfulness or pride, and seek the Lord with our whole heart, mind and soul – every moment of every day.
 
God bless,
Fr. Burke Masters
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Viernes de la semana 27va del Tiempo Ordinario (12 de octubre de 2018)
 
Lucas 11:15-26
Cuando Jesús había expulsado un demonio, algunos de la multitud, dijeron:
” Por el poder de Belcebú, el príncipe de los demonios,
el expulsa demonios”.
Otros, para ponerlo a prueba, le pidieron una señal del cielo.
Pero él conocía sus pensamientos y les dijo:
” Todo reino dividido contra sí mismo será asolado
y la casa se caerá contra la casa.
Y si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino?
Porque ustedes dicen que es por Belcebú que yo echo demonios.
Si yo, entonces, echo fuera demonios por Belcebú,
¿por quién su propia gente los echó?
Por lo tanto, ellos serán sus jueces.
Pero si por el dedo de Dios que yo expulso demonios,
entonces el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando el hombre fuerte completamente armado guarda su palacio,
sus bienes están seguros.
Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo supera,
él toma sus armas en las que confiaba
y distribuye el botín.
El que no está conmigo está contra mí;
y el que no se reúne conmigo, dispersa.
” Cuando un espíritu sucio sale de alguien,
deambula por regiones áridas en busca de reposo
pero, al no encontrarlo, dice:
” Volveré a mi casa de donde salí. “
Pero al regresar, la encuentra barrida y en orden.
Luego va y trae otros siete espíritus
más malvados que él que entran y habitan allí,
y la última condición de aquel hombre es peor que la primera”.
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Desafío de las Escrituras: Marcos, capítulo 13. ¿Qué te está diciendo Dios? ¿Qué te está pidiendo Dios que hagas?
El último párrafo en esta lectura de hoy realmente de dio un escalofrío por mi columna vertebral. Recientemente estuve hablando con un amigo acerca de la necesidad de permanecer vigilantes y atentos en nuestra vida espiritual. Nunca podremos descansar y pensar: “¡Ya lo tengo hecho o lo he logrado!” espiritualmente. No hay neutral en la vida espiritual. O nos movemos hacia Dios o nos alejamos de Dios.
Jesús utiliza el ejemplo de un espíritu inmundo dejando a alguien y buscando un lugar de descanso. Mientras tanto, la persona de la que vino en primer lugar ha limpiado su alma y todo lo “puso en orden”. A veces puede haber orgullo espiritual en la persona que piensa así: “Ya lo tengo todo junto ahora.” O puede haber pereza espiritual en la que la persona deja de invertir en su vida espiritual.
Así, el espíritu maligno reúne a algunos de sus amigos y desciende sobre esta alma y la condición de la persona se vuelve peor de lo que era en un primer lugar. Esto no puede ocurrir en nosotros a menos que abramos la puerta a través de la complacencia o el pecado. Si nos mantenemos cerca del Señor Jesús, si nuestra casa está llena de la gracia del Señor y del Espíritu Santo, el maligno no tiene lugar por donde tomarnos. El maligno huye de la presencia de Jesús. Sin embargo, si nuestros corazones están vacíos y no nos preocupamos por la Santísima Trinidad, el maligno tiene un lugar donde residir.
 
La Sagrada Escritura dice que el maligno está “rondando como león rugiente, buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8) Esto no es un juego. El maligno es real y va a hacer todo lo posible para mantenernos alejados de Dios y mantenernos lejos de atraer a otros hacia Dios. Oremos los unos por los otros para que nuestra “casa” se llene con la presencia del Espíritu Santo, para que el maligno huya cuando intente encontrar una habitación vacía.
Tenemos que estar vigilantes con nuestra vida espiritual diaria. Ninguno de nosotros estamos completamente libres de pecado. ¿Dónde estás en la vida espiritual? ¿Has bajado la guardia? ¿Te has extraviado de las disciplinas espirituales que te mantienen en el camino – Orar con las Escrituras, la oración personal diariamente, la Misa, los Sacramentos, las buenas amistades y santas?
El Señor es nuestro compañero fiel y es mucho más fuerte que el maligno. Recuerda que el maligno es un ángel caído, una creación de Dios quien escogió no seguir a Dios. Tenemos que tomar una decisión consciente a diario para seguir al Señor, así como debemos tomar una decisión diaria de comprometernos con nosotros mismo en nuestros matrimonios o en nuestra vocación religiosa. La Santidad no va a suceder sin esfuerzo, necesitamos la disciplina y la oración. Como dice San Pablo, debemos disciplinarnos a nosotros mismos como los atletas y “correr la carrera con el fin de ganar” (1 Cor 9, 24). Vamos a salir de nuestra pereza u orgullo espiritual y busquemos al Señor con todo nuestro corazón, mente y alma – en cada momento de nuestro día y cada día.
Dios los bendiga,
Fr. Burke
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