Posted by: frburke23 | January 8, 2019

WEDNESDAY AFTER EPIPHANY (JANUARY 9, 2019)

WEDNESDAY AFTER EPIPHANY (JANUARY 9, 2019)
 
MARK 6:45-52
After the five thousand had eaten and were satisfied,
Jesus made his disciples get into the boat
and precede him to the other side toward Bethsaida,
while he dismissed the crowd.
And when he had taken leave of them,
he went off to the mountain to pray.
When it was evening,
the boat was far out on the sea and he was alone on shore.
Then he saw that they were tossed about while rowing,
for the wind was against them.
About the fourth watch of the night,
he came toward them walking on the sea.
He meant to pass by them.
But when they saw him walking on the sea,
they thought it was a ghost and cried out.
They had all seen him and were terrified.
But at once he spoke with them,
“Take courage, it is I, do not be afraid!”
He got into the boat with them and the wind died down.
They were completely astounded.
They had not understood the incident of the loaves.
On the contrary, their hearts were hardened.
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Scripture Challenge – Romans, chapter 5.
 
We continue this week of Epiphany reading about the many ways that Jesus showed us that He is God. Yesterday we read about how He fed the five thousand with a few fish and loaves. After this amazing experience, Jesus went to pray in solitude. Yes, Jesus desired to connect with His Father in prayer. Even though He was God, Jesus came to do the will of His Father, which He sought earnestly in prayer. We should do the same. This prayer is our life-line. Prayer should be more important than the air we breathe or the food we eat. If you join us for the Exodus 90 challenge starting on January 21, you will be encouraged to pray 20-60 minutes each day.
 
After being renewed in prayer, Jesus sees that the apostles are being tossed about on the sea by a strong storm. Interestingly, Jesus “meant to pass by them” walking on water! I find this fascinating. He was going to casually walk by them to the other side, like he was walking down the road. This is another epiphany – Jesus can walk on water because He has total dominion over all created things. The disciples saw Him and were frightened. They thought they saw a ghost.
 
Jesus tells them, “Take courage, it is I, do not be afraid.” These words are so comforting for me. We are surrounded by many strong storms in life. We think we are going to be swallowed up by the waves. Yet the Lord is always watching out for us and tells us the same thing, “Take courage, it is I, do not be afraid.” Jesus is always with us and can either calm the storm or hold us close as the storms roll by. We are never alone.
 
Considering these words of Jesus, “Take courage, it is I, do not be afraid,” I find that my fears are calmed. These are some fears that I have worked through in prayer:
 
1) Rejection – I used to worry so much about what people thought about me. Once I grew in my identity as a beloved son, I realized that God will never reject me. Why should I worry about someone rejecting me if the Lord will always be there?
 
2) Loneliness – I used to fear silence because I felt alone and lonely. I realized that God will never leave me alone. Whenever I feel lonely, I see it as God’s invitation to prayer and intimacy with Him, who loves me unconditionally.
 
3) Failure – I used to fear failure because I received my identity from what I did. Once I learned that my identity is based in my relationship with the Holy Trinity, not on what I do,
I realized that God will love me regardless of my success or failure. God loves me for who I am, not what I do.
 
4) Loss of Heaven – I used to fear not getting to heaven. There can be a healthy fear of hell, which causes us to move toward God. Now I focus my time and attention on my relationship with Jesus. I trust in the Lord’s amazing mercy. He desires holiness for me, but He is always there for me with arms open wide after I sin.
 
What are your fears? Take these to prayer and allow the Lord’s words of love sink deep into your heart. “Take courage, it is I, do not be afraid.”
 
Am I dedicating sufficient time in prayer each day to unite my will with the will of my heavenly Father?
Do the storms of life overwhelm me?
Do I trust that the Lord is always with me?
Do I convey my fears to the Lord in prayer?
 
“Take courage, it is I, do not be afraid.”
 
Have a blessed day,
Fr. Burke
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MIÉRCOLES DESPUÉS DE LA EPIFANÍA (9 DE ENERO DE 2019)
 
MARCOS 6:45-52
Después de que los cinco mil comieron y se saciaron,
Jesús hizo que sus discípulos se subieran a la barca
y lo adelantaran al otro lado hacia Betsaida,
mientras él despedía a la multitud.
Y cuando él se había despedido de ellos,
se fue a la montaña para orar.
Cuando llegó la noche,
el barco estaba lejos en el mar y él estaba solo la costa.
Entonces vio que estaban agitados mientras remaba,
porque el viento era al contrario de ellos.
Acerca de la cuarta vigilia de la noche,
él se acercó a ellos caminando sobre el mar.
Tenía la intención de pasar de largo.
Pero cuando lo vieron caminando sobre el mar,
ellos pensaron que era un fantasma y gritaron.
Todos lo habían visto y estaban aterrorizados.
Pero en seguida habló con ellos,
“¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!”
Él subió a la barca con ellos y el viento se calmó.
Estaban completamente asombrados.
No habían entendido el suceso de los panes.
Por el contrario, sus corazones estaban endurecidos.
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Desafío de las Escrituras– Romanos, capítulo 5.
Continuamos esta semana de la Epifanía leyendo acerca de las muchas maneras que Jesús nos mostró que Él es Dios. Ayer leímos acerca de cómo Él alimentó a los cinco mil con unos pocos peces y panes. Después de esta experiencia increíble, Jesús fue a orar en soledad. Sí, Jesús deseaba conectarse con Su Padre en oración. A pesar de que Él era Dios, Jesús vino a hacer la voluntad de su Padre, a quién Él buscó seriamente en la oración. Nosotros deberíamos hacer lo mismo. Esta oración es nuestra línea de vida. La oración debe ser más importante que el aire que respiramos o la comida que comemos. Si te unes a nosotros para el desafío de “Exodus 90” a partir del 21 de enero, se te alentará a orar de 20 a 60 minutos cada día.
 
Después de ser renovado en la oración, Jesús ve que los apóstoles están siendo sacudidos en el mar por una fuerte tormenta. Interesantemente, ¡Jesús “tenía la intención de pasar por ahí” caminando sobre el agua! Esto me parece fascinante. Él casualmente iba a caminar por donde estaban ellos al otro lado, como si estuviera caminando por la carretera. Pero, por supuesto, los discípulos lo vieron y se asustaron. Él iba casualmente a caminar junto a ellos al otro lado, como si estuviera caminando por la carretera. Esta es otra epifanía: Jesús puede caminar sobre el agua porque tiene un dominio total sobre todas las cosas creadas. Los discípulos lo vieron y se asustaron. Ellos creyeron que habían visto un fantasma.
 
Jesús les dice, “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Estas palabras son tan confortantes para mí. Estamos rodeados de muchas tormentas fuertes en la vida. Creemos que vamos a ser tragados por las olas. Sin embargo, el Señor siempre nos está mirando y nos dice lo mismo, “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Jesús siempre está con nosotros y puede o calmar la tormenta o mantenernos cerca mientras las tormentas pasan. Nunca estamos solos.
Teniendo en cuenta estas palabras de Jesús: “¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!”, encuentro que mis temores se han calmado. Estos son algunos de los miedos con los que he trabajado en oración:
 
1) Rechazo: solía preocuparme tanto por lo que la gente pensaba de mí. Una vez que crecí en mi identidad como un hijo amado, me di cuenta de que Dios nunca me rechazará. ¿Por qué debería preocuparme que alguien me rechace si el Señor siempre estará conmigo?
 
2) Soledad: solía temer al silencio porque me sentía solo y solitario. Me di cuenta de que Dios nunca me dejará solo. Cada vez que me siento solo, lo veo como una invitación de Dios a la oración y la intimidad con Él, quien me ama incondicionalmente.
 
3) Fracaso: solía temer el fracaso porque recibía mi identidad de lo que hacía. Una vez que aprendí que mi identidad se basa en mi relación con la Santísima Trinidad, no en lo que hago, me di cuenta de que Dios me amará independientemente de mi éxito o fracaso. Dios me ama por lo que soy, no por lo que hago.
 
4) Pérdida del cielo: solía temer no llegar al cielo. Puede haber un temor saludable al infierno, lo que nos hace avanzar hacia Dios. Ahora enfoco mi tiempo y atención en mi relación con Jesús. Confío en la asombrosa misericordia del Señor. Él desea la santidad para mí, pero siempre Él está ahí para mí con los brazos abiertos después de que yo peco.
 
¿Cuáles son tus miedos? Llévalos a la oración y permite que las palabras de amor del Señor se hundan profundamente en tu corazón. “¡Ánimo, soy yo, no tengas miedo!”.
¿Estoy dedicando suficiente tiempo a la oración cada día para unir mi voluntad con la voluntad de mi Padre celestial?
¿Las tormentas de la vida me abruman?
¿Confío en que el Señor está siempre conmigo?
¿Relaciono mis temores con el Señor en la oración?
 
“¡Ánimo, soy yo, no tengas miedo!”.
 
¡Ten un bendecido día!
Padre Burke

Responses

  1. Thank you Jesus! Thank you Fr Burke..
    🙏💕


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