Posted by: frburke23 | December 3, 2016

Thought for the 2nd Sunday of Advent

Thought for the 2nd Sunday of Advent
 
MATTHEW 3:1-12
John the Baptist appeared, preaching in the desert of Judea
and saying, “Repent, for the kingdom of heaven is at hand!”
It was of him that the prophet Isaiah had spoken when he said:
A voice of one crying out in the desert,
Prepare the way of the Lord,
make straight his paths.
John wore clothing made of camel’s hair
and had a leather belt around his waist.
His food was locusts and wild honey.
At that time Jerusalem, all Judea,
and the whole region around the Jordan
were going out to him
and were being baptized by him in the Jordan River
as they acknowledged their sins.
 
When he saw many of the Pharisees and Sadducees
coming to his baptism, he said to them, “You brood of vipers!
Who warned you to flee from the coming wrath?
Produce good fruit as evidence of your repentance.
And do not presume to say to yourselves,
‘We have Abraham as our father.’
For I tell you,
God can raise up children to Abraham from these stones.
Even now the ax lies at the root of the trees.
Therefore every tree that does not bear good fruit
will be cut down and thrown into the fire.
I am baptizing you with water, for repentance,
but the one who is coming after me is mightier than I.
I am not worthy to carry his sandals.
He will baptize you with the Holy Spirit and fire.
His winnowing fan is in his hand.
He will clear his threshing floor
and gather his wheat into his barn,
but the chaff he will burn with unquenchable fire.”
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Advent means “coming” and is a time to prepare our hearts for the coming of Jesus. The readings from the beginning of Advent through December 16 usually reflect upon the second coming of Jesus. Starting December 17th, the Church focuses her attention on Christmas, the first coming of Jesus. And every time we celebrate Mass, we witness another coming of Jesus in the Eucharist.
 
On this 2nd Sunday of Advent we take a look at John the Baptist. John is trying to prepare everyone for Christ’s second coming by telling them and us, “Repent, for the kingdom of heaven is at hand!” In other words, Jesus is the very presence of God among us, and if your heart is full of sin and ungodly things you will not have room for God. Your hearts need to be prepared by confessing your sins. Therefore, John was baptizing people from “the whole region around the Jordan…as they acknowledged their sins.”
 
Then John focuses on the fruit that we bear. Some Pharisees and Sadducees who were outwardly righteous, but inwardly full of darkness, approached John for baptizing. His words are harsh, “You brood of vipers! Who warned you to flee from the coming wrath? Produce good fruit as evidence of your repentance.” In other words, John wanted to make sure that they were there for the right reasons. Did they present themselves for baptism because it was another nice, righteous pious act? Or were they truly repenting from their sins? Either way, we will know by the fruit that they bear.
 
“Even now the ax lies at the root of the trees. Therefore every tree that does not bear good fruit will be cut down and thrown into the fire.” Pray with that image for a while this weekend. What kind of fruit is your tree bearing? Usually if our tree continuously bears bad fruit and major sins, it means that we have some wounds that have not been healed at our roots. We have believed lies about ourselves, others and God because of these wounds. These lies then are manifested by sin and bad fruit.
 
We might be confessing the same sins repeatedly throughout our lives and they never go away. Does this happen to you? Do you find yourself saying with St. Paul, “What I do, I do not understand. For I do not do what I want, but I do what I hate?” (Romans 7:15) It might be that we haven’t gone to the root of the problem. Ask God, “What is the cause of my sin? Where have I been wounded? What are the lies that I have come to believe about myself, others and God? Where do I need healing?” In time, God will reveal to you where you need to be healed. And once His grace pours into our root system that is healthy and whole, our tree will begin to produce good fruit and never run dry.
 
Jesus wants us to have a life of abundant grace, peace and joy. He wants us to live in His grace, to drink from the live-giving stream of His love on a constant basis. When this happens our trees forever will produce good fruit. However, when we try to do things on our own without the help of God, we can do nothing and our trees dry up. The ax lies at the foot of the tree. Let’s leave the ax there as we soak up the grace of God and allow Him to heal us, bring us new life and sustain us with His love and mercy.
 
Have a blessed weekend!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MATEO 3:1-12
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
 
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
 
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.
 
Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
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Adviento significa “venir” y es un tiempo para preparar nuestros corazones para la venida de Jesús. Desde el comienzo del Adviento hasta el 16 de diciembre, las lecturas generalmente se reflejan sobre la segunda venida de Jesús. A partir del 17 de diciembre, la Iglesia enfoca su atención en la Navidad, la primera venida de Jesús. Y cada vez que celebramos Misa, presenciamos otra venida de Jesús en la Eucaristía.
 
En este segundo domingo de Adviento echamos un vistazo a Juan el Bautista. Juan está tratando de preparar a todos para la segunda venida de Cristo, diciéndoles a ellos y a nosotros: “¡Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos!”. En otras palabras, Jesús es la misma presencia de Dios entre nosotros, y si sus corazones están llenos de pecado y cosas impías no tendrán espacio para Dios. Sus corazones necesitan estar preparados confesando sus pecados. Por lo tanto, Juan estaba bautizando a la gente de “toda la región cercana al Jordán … confesaban sus pecados”.
 
Luego Juan se enfoca en el fruto que damos. Algunos fariseos y saduceos que eran justos exteriormente, pero interiormente estaban llenos de tinieblas, se acercaron a Juan para el bautismo. Sus palabras son duras, “¡Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión”. En otras palabras, Juan quería asegurarse de que estaban allí por las razones correctas. ¿Se presentaron al bautismo porque era otro acto piadoso bueno y justo? ¿O verdaderamente se estaban arrepintiendo de sus pecados? De cualquier manera, sabremos por el fruto que den.
 
“Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.” Oren por un tiempo con esa imagen este fin de semana. ¿Qué clase de fruto está dando tu árbol? Por lo general, si nuestro árbol continuamente da malos frutos y pecados mayores, significa que tenemos algunas heridas que no han sido sanadas en nuestras raíces. Hemos creído mentiras alrededor de estas heridas sobre nosotros mismos, otros y Dios. Estas mentiras entonces se manifiestan por el pecado y mal fruto.
 
Podemos estar confesando los mismos pecados repetidamente a lo largo de nuestras vidas y nunca se van. ¿Te ocurre esto? ¿Te encuentras diciendo con San Pablo: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago”? (Romanos 7:15) Puede ser que no hemos ido a la raíz del problema. Pregúntale a Dios: “¿Cuál es la causa de mi pecado? ¿Dónde me han herido? ¿Cuáles son las mentiras que he llegado a creer sobre mí, los demás y Dios? ¿Dónde necesito sanar?” Con el tiempo, Dios te revelará donde necesitas ser sanado. Y una vez que Su gracia se derrama en nuestro sistema de raíces que es sano y entero, nuestro árbol comenzará a producir buenos frutos y nunca se secará.
 
Jesús quiere que tengamos una vida de abundante gracia, paz y alegría. Él quiere que vivamos en Su gracia, que bebamos de la corriente vivificante de Su amor constantemente. Cuando esto sucede, nuestros árboles siempre producirán buenos frutos. Sin embargo, cuando tratamos de hacer las cosas por nuestra cuenta sin la ayuda de Dios, no podemos hacer nada y nuestros árboles se secan. El hacha se encuentra al pie del árbol. Dejemos el hacha ahí mientras absorbemos la gracia de Dios y permitimos que Él nos sane, nos traiga nueva vida y nos sostenga con Su amor y misericordia.
 
¡Que tengas un fin de semana bendecido!
Padre Burke
Posted by: frburke23 | December 2, 2016

Thought for Saturday, 1st Week of Advent

Thought for Saturday, 1st Week of Advent
 
ISAIAH 30:19-21, 23-26
Thus says the Lord GOD,
the Holy One of Israel:
O people of Zion, who dwell in Jerusalem,
no more will you weep;
He will be gracious to you when you cry out,
as soon as he hears he will answer you.
The Lord will give you the bread you need
and the water for which you thirst.
No longer will your Teacher hide himself,
but with your own eyes you shall see your Teacher,
While from behind, a voice shall sound in your ears:
“This is the way; walk in it,”
when you would turn to the right or to the left.
 
He will give rain for the seed
that you sow in the ground,
And the wheat that the soil produces
will be rich and abundant.
On that day your flock will be given pasture
and the lamb will graze in spacious meadows;
The oxen and the asses that till the ground
will eat silage tossed to them
with shovel and pitchfork.
Upon every high mountain and lofty hill
there will be streams of running water.
On the day of the great slaughter,
when the towers fall,
The light of the moon will be like that of the sun
and the light of the sun will be seven times greater
like the light of seven days.
On the day the LORD binds up the wounds of his people,
he will heal the bruises left by his blows.
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Today is the feast day of St. Francis Xavier, the patron saint of the Diocese of Joliet. He lived in the 16th century and was one of the founding fathers of the Society of Jesus or the “Jesuits” along with St. Ignatius of Loyola. With great missionary zeal he evangelized the Indies and Japan. Some consider him the greatest evangelist since St. Paul. He would go into an area and learn the language and culture and then teach them about Jesus. May the missionary zeal of St. Francis Xavier inspire each of us to radically give ourselves to the Lord.
 
Today Isaiah gives us a tender message of how close the Lord is to us. “No more will you weep.” The Lord will hear us calling out to Him and answer us. He will give us all that we need, maybe not all that we want.
 
And I love this image: “While from behind, a voice shall sound in your ears: ‘This is the way; walk in it.’” This is the Holy Spirit that abides in us, guiding us, pointing out the way of the Lord. Have you ever listened to that voice inside and followed it? How did it go for you? Have you ever ignored that inner voice? What was the result?
 
The Lord desires for each of us a life of abundant grace and joy. We are all called to a life of holiness which actually leads to a life of happiness. We all want to live a life of joy. It is not easy, but it is worth every cross that we have to bear. I have found great joy when I am following the Lord’s call and when I listen to the Holy Spirit daily. However, when I stubbornly follow my own will I usually experience frustration and emptiness.
 
The Lord loves us and has a wonderful plan for our lives. Do we trust Him? Are we willing to let go of control and let the Lord lead us? His way is always better than mine. Listen to that voice deep in your soul or from behind you. “This is the way; walk in it.” The Holy Spirit may not show us the entire path of our lives, but He encourages us to move forward in trust, one step at a time. I think that is what the Virgin Mary did when she followed Jesus to Calvary. She did not understand the whole plan, but she trusted God’s plan.
 
To hear this voice we must be praying daily and asking the Lord, “What is your will for me today?” Silence is needed to hear God’s voice. If we stay busy we may never hear this most important voice in our lives. Do we just want to exist day by day or do we want the life of abundant grace?
 
The answer to that question is obvious. But it takes discipline in the spiritual life to live this life of grace. It is worth every sacrifice we make and every cross we bear! The crown of eternal glory awaits all who persevere in faith, hope and love.
 
Have a blessed weekend!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
ISAIAS 30:19-21, 23-26
Esto dice el Señor Dios de Israel:
“Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
ya no volverás a llorar.
El Señor misericordioso, al oír tus gemidos,
se apiadará de ti y te responderá, apenas te oiga.
Aunque te dé el pan de las adversidades
y el agua de la congoja,
ya no se esconderá el que te instruye;
tus ojos lo verán.
Con tus oídos oirás detrás de ti una voz que te dirá:
‘Éste es el camino.
Síguelo sin desviarte,
ni a la derecha, ni a la izquierda’.
 
El Señor mandará su lluvia
para la semilla que siembres
y el pan que producirá la tierra
será abundante y sustancioso.
Aquel día, tus ganados pastarán en dilatadas praderas.
Los bueyes y los burros que trabajan el campo,
comerán forraje sabroso,
aventado con pala y bieldo.
 
En todo monte elevado y toda colina alta,
habrá arroyos y corrientes de agua
el día de la gran matanza,
cuando se derrumben las torres.
El día en que el Señor vende las heridas de su pueblo
y le sane las llagas de sus golpes,
la luz de la luna será como la luz del sol;
será siete veces mayor,
como si fueran siete días en uno”.
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Hoy es el día de la fiesta de San Francisco Javier, el santo patrono de la Diócesis de Joliet. Él vivió en el siglo 16 y fue uno de los padres fundadores junto con San Ignacio de Loyola de la Compañía de Jesús o más conocidos como “Jesuitas”. Con gran celo misionero evangelizó las Indias y Japón. Algunos lo consideran el más grande evangelista desde San Pablo. Se iba a una zona y aprendía el idioma y la cultura y luego les enseñaba acerca de Jesús. Que el celo misionero de San Francisco Javier nos inspire a cada uno de nosotros para entregarnos radicalmente al Señor.
Hoy el profeta Isaías nos da un tierno y hermoso mensaje de cómo el Señor está cerca de nosotros. “Ya no volverás a llorar.” El Señor nos escuchará llamándolo a Él y nos responderá. Él nos dará todo lo que necesitamos, tal vez no todo lo que queramos.
Y me encanta esta imagen: “Con tus oídos oirás detrás de ti una voz que dirá: ‘Este es el camino; Síguelo sin desviarte.” Este es el Espíritu Santo que habita en nosotros, guiándonos, señalando el camino del Señor. ¿Alguna vez has escuchado esa voz interior y la seguiste? ¿Cómo te fue? ¿Alguna vez has ignorado esa voz interior? ¿Cuál fue el resultado?
El Señor desea para cada uno de nosotros una vida de abundante gracia y alegría. Todos estamos llamados a una vida de santidad, que en realidad lleva a una vida de felicidad, que todos queremos. Esto no es fácil, pero vale la pena tomar cada cruz que debemos cargar. He encontrado una gran alegría cuando estoy siguiendo el llamado del Señor y cuando escucho al Espíritu Santo diariamente. Sin embargo, cuando obedezco de manera obstinada mi voluntad, comúnmente experimento frustración y vacío.
El Señor nos ama y tiene un plan maravilloso para nuestras vidas. ¿Confiamos en Él? ¿Estamos dispuestos a dejar de lado el control y dejar que el Señor nos conduzca? Su camino siempre es mejor que el mío. Escucha esa voz profunda en tu alma o detrás de ti. “Este es el camino; síguelo”. El Espíritu Santo no nos muestra el camino entero de nuestras vidas, pero Él nos anima a avanzar con confianza, dar un paso a la vez. Creo que es lo que hizo la Virgen María cuando siguió a Jesús hasta el Calvario. Ella no entendía todo el plan, pero ella confiaba plenamente en el plan de Dios.
Para escuchar esta voz debemos estar orando diariamente y pidiendo al Señor, “¿Cuál es tu voluntad hoy para mí?” El silencio es necesario para escuchar la voz de Dios. Si nos mantenemos ocupados puede que nunca escuchemos esta voz más importante en nuestras vidas. ¿Queremos solamente existir día a día o queremos una vida de gracia abundante?
La respuesta a esa pregunta es obvia. Pero se necesita disciplina en la vida espiritual para vivir esta vida de gracia plena. ¡Vale la pena cada sacrificio que hacemos y cada cruz que cargamos! La corona de la gloria eterna que nos espera a todos quienes perseveremos en fe, esperanza y amor.
 
¡Que tengas un fin de semana bendecido!
Padre Burke
Posted by: frburke23 | December 1, 2016

Thought for Friday, 1st Week of Advent

Thought for Friday, 1st Week of Advent
 
MATTHEW 9:27-31
As Jesus passed by, two blind men followed him, crying out,
“Son of David, have pity on us!”
When he entered the house,
the blind men approached him and Jesus said to them,
“Do you believe that I can do this?”
“Yes, Lord,” they said to him.
Then he touched their eyes and said,
“Let it be done for you according to your faith.”
And their eyes were opened.
Jesus warned them sternly,
“See that no one knows about this.”
But they went out and spread word of him through all that land.
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What strikes me today as I read this story of healing is the combination of two things:
1) The healing power of Jesus
2) The powerful faith of the blind men
 
Jesus often points to their faith as the reason they are healed. But of course, we cannot heal ourselves. We have to place our faith in the Lord, the One who has the power to heal and to do anything.
 
A good friend recently gave me the book “Be Healed” by Bob Schuchts. This is a wonderful book that I recommend everyone read. Many things strike me in the book, but what has caught my attention are the miraculous healings he has seen and experienced through the power of faithful prayer. I desire to have that kind of faith to know that the Lord can do anything.
 
Do I believe that Jesus can do anything? These blind men recognized the Lord as they called Him by the Messianic title “Son of David”. They knew that someone from the line of David would reign on the king’s throne forever. Of course, Jesus is the King of Kings and His kingdom will last forever. The blind men trusted completely in Jesus’s healing power. Jesus met their desire by healing them.
 
Do I turn to the Lord when I’m most in need?
Or do I trust my own efforts, my own power, my own ability?
Do I believe that Jesus can heal anyone today in 2016?
 
Lord, increase my faith. We are in this Advent season and we get so bogged down with the busyness of the times – the Christmas cards, the shopping, the parties, etc. Many times I have heard, “I can’t wait until Christmas is over!” Don’t let me get to that point, Lord. Help me to focus on you, the Giver of all good gifts. Help me to focus on our relationships this Advent and Christmas and not on the materialism. My heart desires you alone, Lord. And I know that with you all things are possible.
 
Have a blessed day,
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
MATEO 9, 27-31
Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.
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Lo que me llama la atención hoy al leer esta historia de sanación es la combinación de dos cosas:
1) El poder sanador de Jesús
2) La fe poderosa de los ciegos
 
Jesús a menudo señala a su fe como la razón por la que son sanados. Pero, por supuesto, no podemos sanarnos a nosotros mismos. Tenemos que poner nuestra fe en el Señor, el que tiene el poder de sanar y hacer cualquier cosa.
 
Un gran amigo me dio el libro “Be Healed” escrito por Bob Schuchts. Es un libro maravilloso que recomiendo que todos lo lean. Muchas cosas son muy interesantes en el libro, pero me llamo la atención las sanaciones milagrosas que él ha visto y experimentado por el poder de la oración fiel. Deseo ese tipo de fe para saber que el Señor puede hacer cualquier cosa.
 
El Papa no es el sanador, pero él tiene la fe en que Jesús puede hacer cualquier cosa a través de él. Los médicos no pueden explicar esto. Sólo la fe puede…
 
¿Creo que Jesús puede hacer cualquier cosa? Estos hombres ciegos reconocieron al Señor ya que lo llamaron por el título Mesiánico “Hijo de David”. Uno del linaje de David reinaría en el trono del rey para siempre. Por supuesto, Jesús es el Rey de reyes y Su reino durará para siempre. Los ciegos confiaron completamente en el poder sanador de Jesús. Jesús cumplió sus deseos sanándolos.
 
¿Me dirijo al Señor cuando estoy más necesitado?
¿O confío en mis propios esfuerzos, mi propio poder, mi propia habilidad?
¿Creo que el Señor puede sanar cualquier cosa en 2016?
 
Señor, aumenta mi fe. Estamos en este tiempo de Adviento y estamos tan empantanados con el ajetreo de los tiempos – las tarjetas de Navidad, las compras, las fiestas, etc. Muchas veces he oído, “¡No puedo esperar hasta que la Navidad haya terminado!” No me dejes llegar hasta ese punto, Señor. Ayúdame a concentrarme en ti, el Dador de todos los dones. Ayúdame a concentrarme en nuestras relaciones este Adviento y Navidad y no en el materialismo. Mi corazón te desea solo a ti, Señor. Y sé que contigo todo es posible.
 
Que tengas un día bendecido,
Padre Burke
Posted by: frburke23 | November 30, 2016

Thought for Thursday, 1st Week of Advent

Thought for Thursday, 1st Week of Advent
 
Isaiah 26:1-6
 
On that day they will sing this song in the land of Judah:
 
“A strong city have we;
he sets up walls and ramparts to protect us.
Open up the gates
to let in a nation that is just,
one that keeps faith.
A nation of firm purpose you keep in peace;
in peace, for its trust in you.”
 
Trust in the LORD forever!
For the LORD is an eternal Rock.
He humbles those in high places,
and the lofty city he brings down;
He tumbles it to the ground,
levels it with the dust.
It is trampled underfoot by the needy,
by the footsteps of the poor.
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The words that caught my ears as I prayed with this reading from Isaiah are:
He humbles those in high places,
and the lofty city he brings down…
 
It reminded me of the words of Mary in the Magnificat in the 1st chapter of St. Luke (v. 51-53):
He has shown the strength of his arm,
He has scattered the proud in their conceit.
He has cast down the mighty from their thrones and lifted up the lowly.
The hungry he has filled with good things; the rich he has sent away empty.
Jesus came not only to fulfill all of the prophecies of the Old Testament, but also to turn the world upside down. The arrogant, the proud, the conceited are put on notice, while the Lord lends a helping hand to the lowly, the hungry, the downcast and the poor.
How do these words echo in my heart? Do I seek the highest place? Do I want to be noticed and exalted by others? Am I convinced of my own importance, power and wealth? Do I climb the corporate ladder and trod over others on the way? Am I jealous when others get the attention? Do I tear others down so that I feel better about myself? Be careful, because Jesus will “cast down” those in this category.
Or….do I seek the lowest seat? Do I foster the virtue of humility? Am I hungry for holiness and righteousness? Do I seek opportunities to lift others up? Do I compliment others and rejoice in their successes? Do I live a life of simplicity and purity of heart? Jesus promises to lift up, feed and care for these people.
During this season of Advent, the Virgin Mary is a central figure and a perfect example of discipleship. She was humble. She did not seek power, fame or the highest place. She faithfully followed her Son, but in the shadows. She did not seek her own glory. It is because of her humble faith that she now is lifted up to glory in heaven and honored by the Church.
 
Jesus Himself came as a little child in Bethlehem, not as a powerful king expected by the Jews. He humbly submitted Himself to the passion and crucifixion, fixing His attention on doing the Father’s will. He taught His disciples to seek the lowest seat at a party. He taught them to feed the hungry, give drink to the thirsty, visit the sick and seek after the lost. He taught us to trust God the Father without gathering material possessions for we are more precious than the lilies of the field and the birds of the air. He taught us to love sacrificially without counting the cost.
 
Does the way I live magnify the Lord or do I magnify myself?
Lord, help us to be humble. May this time of Advent be a time for us to reflect on our lives and our priorities. Help us to grow in holiness, simplicity and purity. Help us to maintain our eyes on the goal of heaven and not to let the passing things of this world consume us.
Advent Blessings,
Fr. Burke
 
Here is the Spanish translation:
 
Isaías 26: 1-6
Aquel día se cantará este canto en el país de Judá:
“Tenemos una ciudad fuerte;
ha puesto el Señor, para salvarla,
murallas y baluartes.
Abran las puertas para que entre el pueblo justo,
el que se mantiene fiel,
el de ánimo firme para conservar la paz,
porque en ti confió.
Confíen siempre en el Señor,
porque el Señor es nuestra fortaleza para siempre;
porque él doblegó a los que habitaban en la altura;
a la ciudad excelsa la humilló,
la humilló hasta el suelo,
la arrojó hasta el polvo
donde la pisan los pies, los pies
de los humildes,
los pasos de los pobres”.
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Las palabras que captaron mis oídos mientras oraba con esta lectura de Isaías son:
 
Doblegó a los que habitaban en la altura;
a la ciudad excelsa la humilló…
 
Me recordó a las palabras de María en la Magnificat en el primer capítulo de San Lucas (v 51-53.):
Él hace proezas con su brazo;
Dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes; a los ricos los despide vacíos.
 
Jesús no sólo vino para cumplir todas las profecías del Antiguo Testamento, sino también para poner el mundo al revés. El arrogante, el orgulloso, el engreído es puesto sobre aviso, mientras que el Señor da una mano a los humildes, los hambrientos, los abatidos y los pobres.
 
¿Cómo hacen eco estas palabras en mi corazón? ¿Busco el lugar más alto? ¿Quiero ser notado y exaltado por los demás? ¿Estoy convencido de mi propia importancia, poder y riqueza? ¿Subo la escalera corporativa y piso a otros en el camino? ¿Estoy celoso cuando otros reciben la atención? ¿Destruyo a otros para que yo me sienta mejor conmigo mismo? Ten cuidado, porque Jesús “derribará” a los de esta categoría.
 
O… ¿busco el asiento más bajo? ¿Fomento la virtud de la humildad? ¿Estoy hambriento de santidad y justicia? ¿Busco oportunidades para levantar a otros? ¿Les doy un cumplido a otros y me alegro de sus éxitos? ¿Vivo una vida de simplicidad y pureza de corazón? Jesús promete levantar, alimentar y cuidar de estas personas.
 
Durante esta temporada de Adviento, la Virgen María es una figura central y un ejemplo perfecto de discipulado. Ella era humilde. Ella no buscó poder, fama o el lugar más alto. Ella fielmente siguió a su Hijo, pero en las sombras. Ella no buscó su propia gloria. Y es por su humilde fe que ahora es elevada a la gloria en el cielo y honrada por la Iglesia.
 
Jesús mismo vino como un niño en Belén, no como un rey poderoso esperado por los Judíos. Él humildemente se sometió a la pasión y crucifixión, fijando Su atención en hacer la voluntad del Padre. Él enseñó a Sus discípulos a buscar el asiento más bajo en una fiesta. Les enseñó a alimentar a los hambrientos, dar de beber a los sedientos, visitar a los enfermos y buscar a los perdidos. Él nos enseñó a confiar en Dios Padre sin reunir posesiones materiales porque somos más preciados que los lirios del campo o las aves del cielo. Él nos enseñó a amar sacrificialmente, sin contar el costo.
 
¿La forma en que vivo magnifica al Señor o me magnifico a mi mismo?
 
Señor, ayúdanos a ser humildes. Que este tiempo de Adviento sea un tiempo para que reflexionemos sobre nuestras vidas y nuestras prioridades. Ayúdanos a crecer en santidad, simplicidad y pureza. Ayúdanos a mantener los ojos en la meta del cielo y no dejar que las cosas pasajeras de este mundo nos consuman.
 
Bendiciones de Adviento,
Padre Burke
Posted by: frburke23 | November 29, 2016

Thought for November 30 – Feast of St. Andrew

Thought for November 30 – Feast of St. Andrew
 
Matthew 4:18-22
 
As Jesus was walking by the Sea of Galilee, he saw two brothers,
Simon who is called Peter, and his brother Andrew,
casting a net into the sea; they were fishermen.
He said to them,
“Come after me, and I will make you fishers of men.”
At once they left their nets and followed him.
He walked along from there and saw two other brothers,
James, the son of Zebedee, and his brother John.
They were in a boat, with their father Zebedee, mending their nets.
He called them, and immediately they left their boat and their father
and followed him.
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Today, the Church remembers and celebrates the life of St. Andrew, Apostle and brother of St. Peter. The words that Jesus said to them have re-echoed throughout history, “Come after me, and I will make you fishers of men.” Peter, Andrew, James and John and eight others dropped everything to become fishers of men. Jesus chose twelve ordinary men through whom billions of people have come to know Jesus. The Lord continues to call people today to drop everything to follow Him.
 
I write this reflection from the Josephinum Seminary in Columbus, Ohio today. Bishop Conlon and I are visiting our seventeen Joliet seminarians who are being formed into the image and likeness of Christ. If Jesus changed the world through twelve, what can He do with seventeen? This time of formation is so important. At Mass this morning, Bishop Conlon shared that it is important what we do and say as priests, but more important is who we are. Through ordination we become the sacramental presence of Jesus in the world. It is not about us, but it is about making Jesus present to people who are starving for Him.
As a priest and vocation director, it is my role to ask other men to follow Jesus and become fishers of men. Of course, Jesus is the ultimate Vocation Director. I cannot imagine doing anything else with my life because this was God’s will for me. We priests are called to lay down our lives in order that others may have life, and have it more abundantly.
Actually every person in the world is called to lay down his/her life for others. If your call is to holy matrimony, you are called to lay down your life for your spouse and children and help them get to heaven. If you are called to religious life, you are called to lay down your life so that others may come to know Jesus through you. And if you are called to the single life, this is not a license to be self-indulgent. You too are called to make Jesus present in the world by laying down your life for others. Each vocation is a call to sacrificial love, which in turn bears great fruit.
Andrew laid down his life and career as a fisherman to become a fisher of men for Jesus. His sacrificial love was poured out and fostered many spiritual children. This love has reverberated throughout the ages. You and I may be Christians today because of Andrew’s YES to Jesus over 2000 years ago. Think about that…
 
Jesus is speaking to you now. His loving eyes pierce your soul. He reaches out His hand to you as a sign of invitation. He says to you, “Come after me, and I will make you fishers of men.” What is your response? We cannot be neutral with the Lord.
 
What is my vocation?
Am I faithfully following God’s call in my life?
Am I loving sacrificially?
Have a I laid down my desires, my life in order to bring others to Christ?
 
St. Andrew brought his brother Simon Peter to meet Jesus and it changed both of their lives. May we too bring others to know Christ more intimately.
Have a great day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Mateo 4:18-22
Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
 
Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
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Hoy, la Iglesia recuerda y celebra la vida de San Andrés, Apóstol y hermano de San Pedro. Las palabras que Jesús les dijo han resonado a lo largo de la historia: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Pedro, Andrés, Santiago y Juan y otros ocho dejaron todo para convertirse en pescadores de hombres. Jesús eligió a doce hombres ordinarios a través de los cuales billones de personas han llegado a conocer a Jesús. El Señor continúa llamando a la gente hoy a dejar todo para seguirlo.
 
Hoy escribo esta reflexión desde el Seminario Josephinum en Columbus, Ohio. El Obispo Conlon y yo estamos visitando a nuestros diecisiete seminaristas de Joliet que están siendo formados a imagen y semejanza de Cristo. Si Jesús cambió el mundo a través de doce, ¿qué puede hacer con diecisiete? Este tiempo de formación es tan importante. En la misa de esta mañana, el Obispo Conlon compartió que es importante lo que hacemos y decimos como sacerdotes, pero lo más importante es quiénes somos. A través de la ordenación nos convertimos en la presencia sacramental de Jesús en el mundo. No se trata de nosotros, sino de hacer presente a Jesús en las personas que están muriéndose de hambre por Él.
 
Como sacerdote y director de vocaciones, es mi rol pedir a otros hombres que sigan a Jesús y se conviertan en pescadores de hombres. Por supuesto, Jesús es el Director de Vocaciones definitivo. No puedo imaginarme haciendo nada más con mi vida porque esta fue la voluntad de Dios para mí. Nosotros los sacerdotes estamos llamados a dar nuestras vidas para que otros tengan vida y la tengan más en abundancia.
 
En realidad, cada persona en el mundo está llamada a dar su vida por los demás. Si tu llamado es al santo matrimonio, estás llamado a dar tu vida por tu cónyuge e hijos y ayudarlos a llegar al cielo. Si estas llamado a la vida religiosa, estas llamado a dar tu vida para que otros puedan llegar a conocer a Jesús a través de ti. Y si estas llamado a la vida soltera, esto no es una licencia para ser auto-indulgente. Tú también estás llamado a hacer presente a Jesús en el mundo al dar tu vida por los demás. Cada vocación es un llamado al amor sacrificial, que a su vez da gran fruto.
 
Andrés dio su vida y su carrera como pescador para convertirse en un pescador de hombres para Jesús. Su amor sacrificial fue derramado y fomentó a muchos niños espirituales. Este amor ha reverberado a través de los tiempos. Tú y yo podemos ser Cristianos hoy por el SÍ de Andrés a Jesús hace más de 2000 años. Piensa en eso…
 
Jesús te está hablando ahora. Sus ojos amorosos penetran tu alma. Él te extiende la mano como un signo de invitación. Él te dice: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. ¿Cuál es tu respuesta? No podemos ser neutrales con el Señor.
 
¿Cuál es mi vocación?
¿Estoy siguiendo el llamado de Dios en mi vida fielmente?
¿Estoy amando sacrificialmente?
¿He dado mis deseos, mi vida para traer a otros a Cristo?
 
San Andrés trajo a su hermano Simón Pedro para encontrarse con Jesús y cambió sus vidas. Que también nosotros podamos traer a otros a conocer a Cristo más íntimamente.
 
¡Que tengas un gran día!
Padre Burke
Posted by: frburke23 | November 28, 2016

Thought for Tuesday, 1st Week of Advent

Thought for Tuesday, 1st Week of Advent
 
Luke 10:21-24
 
Jesus rejoiced in the Holy Spirit and said,
“I give you praise, Father, Lord of heaven and earth,
for although you have hidden these things
from the wise and the learned
you have revealed them to the childlike.
Yes, Father, such has been your gracious will.
All things have been handed over to me by my Father.
No one knows who the Son is except the Father,
and who the Father is except the Son
and anyone to whom the Son wishes to reveal him.”
 
Turning to the disciples in private he said,
“Blessed are the eyes that see what you see.
For I say to you,
many prophets and kings desired to see what you see,
but did not see it,
and to hear what you hear, but did not hear it.”
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I’ve read this Gospel many times, but when I read it now in the context of the beginning of Advent, I read it differently. This is the season when we prepare our hearts for the coming of the Christ child.
Jesus, who is God, came to us as a little child in Bethlehem, hidden from learned eyes. They were expecting a powerful Messiah to come and deliver them with impressive military victories. And God came to us as a little child in a manger. This mystery was revealed to Mary, Joseph, some shepherds and a few wise men. However, many were left in the dark. The Father revealed the Son to a few people.
And it was through the faith of these people who went to welcome the Christ child that the news began to spread. They encountered the living God who became a little child and their lives were never the same. Even Jesus’ closest disciples did not believe until they saw Him alive after the crucifixion. The faith spread throughout the world through the faith of some disciples, ordinary people like me and you.
 
Many people saw Jesus and did not understand. Many people who met Jesus personally asked, “How can that be the Messiah?” Many people to this day still do not believe that Jesus is the Son of God.
What do your eyes see? Have you seen the Christ child? Has God opened your eyes to the mystery of the Incarnation? Have you had an encounter with the living God among us? If you have encountered Christ, thank God for He is gracious. If you have not, pray that your eyes and heart may be opened to the mystery and truth of the Incarnation –God who has become man in the person of Jesus.
The Father revealed His Son to a few chosen people who then were asked to witness to His divinity later. Is the Lord calling you to be His witness to the world? Does your faith in Jesus Christ shine forth into a darkened world?
Let us prepare our hearts to receive the Christ child. Let us ask the Lord to open our eyes to see Him all around us. Let us wait in joyful anticipation of Jesus’ return in glory.
 
Do I see things as human beings see them or as God sees them?
Am I becoming more childlike in humility and simplicity?
Or does my pride and ego get in the way of me seeing Jesus more clearly?
 
Heavenly Father, your ways are so far beyond my ways. I don’t understand your ways completely, but it intrigues me so much. Prepare my heart to go with Mary and Joseph to Bethlehem. Help me to return to my childlike ways, when innocence and wonder prevailed. Open my eyes to see you in ways that I have never seen you before.
 
May you have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
LUCAS 10, 21-24
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
 
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
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He leído este Evangelio muchas veces, pero ahora que lo leí en el contexto del inicio de Adviento, lo leí diferente. Esta es la temporada en la que preparamos nuestros corazones para la venida del Niño Jesús.
 
Jesús, que es Dios, vino a nosotros como un niño en Belén, oculto de los ojos sabios. Ellos esperaban a un Mesías poderoso para venir y librarlos con impresionantes victorias militares. Y Dios vino a nosotros como niño en un pesebre. Este misterio fue revelado a María, José, unos pastores y algunos sabios. Pero muchos se quedaron en la oscuridad. El Padre revelo al Hijo a unas cuantas personas.
 
Y fue a través de la fe de estas personas que le fueron a dar la bienvenida al niño Jesús que la noticia comenzó a difundirse. Se encontraron con el Dios vivo, que se convirtió en un niño y sus vidas nunca fueron las mismas. Incluso los discípulos más cercanos de Jesús no creían hasta que lo vieron vivo después de la crucifixión. Y fue a través de la fe de algunos discípulos, gente común como tú y yo, que la fe se extendió por todo el mundo.
 
Muchas personas vieron a Jesús y no entendían. Muchas personas que conocieron a Jesús personalmente preguntaron, “¿Cómo puede ser el Mesías?” Muchas personas hasta este día todavía no creen que Jesús es el Hijo de Dios.
 
¿Qué ven tus ojos? ¿Has visto al niño Jesús? ¿Dios te ha abierto los ojos al misterio de la Encarnación? ¿Has tenido un encuentro con el Dios vivo en medio de nosotros? Si te has encontrado con Cristo, agradece a Dios porque Él es misericordioso. Y si no, reza para que tus ojos y tu corazón puedan abrirse al misterio y la verdad de la Encarnación – Dios se hecho carne en la persona de Jesús.
 
El Padre reveló a Su Hijo a unos pocos elegidos que luego se les pidió dar testimonio de su divinidad más tarde. ¿Está el Señor llamándote a ser Su testigo en el mundo? ¿Tu fe en Jesucristo brilla en un mundo oscurecido?
 
Preparemos nuestros corazones para recibir al niño Jesús. Pidámosle al Señor que abra nuestros ojos para verlo a nuestro alrededor. Esperemos en gozosa anticipación del regreso de Jesús en la gloria.
 
¿Veo las cosas como los seres humanos las ven o como Dios las ve?
¿Me estoy volviendo más como niño en la humildad y la sencillez?
¿O mi orgullo y ego se interponen en el camino para ver a Jesús más claramente?
 
Padre Celestial, tus caminos son mucho más allá de mis caminos. No entiendo tus caminos completamente, pero me intriga mucho. Prepara mi corazón para ir con María y José a Belén. Ayúdame a regresar a mis maneras infantiles, cuando la inocencia y la maravilla prevalecieron. Abre mis ojos para verte de maneras que nunca te he visto antes.
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke
Posted by: frburke23 | November 27, 2016

Thought for Monday, 1st Week of Advent

Thought for Monday, 1st Week of Advent
 
Matthew 8:5-11
 
When Jesus entered Capernaum,
a centurion approached him and appealed to him, saying,
“Lord, my servant is lying at home paralyzed, suffering dreadfully.”
He said to him, “I will come and cure him.”
The centurion said in reply,
“Lord, I am not worthy to have you enter under my roof;
only say the word and my servant will be healed.
For I too am a man subject to authority,
with soldiers subject to me.
And I say to one, ‘Go,’ and he goes;
and to another, ‘Come here,’ and he comes;
and to my slave, ‘Do this,’ and he does it.”
When Jesus heard this, he was amazed and said to those following him,
“Amen, I say to you, in no one in Israel have I found such faith.
I say to you, many will come from the east and the west,
and will recline with Abraham, Isaac, and Jacob
at the banquet in the Kingdom of heaven.”
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Happy New Year! We have begun the season of Advent, which begins the new year in the Church. Advent is a time to prepare our hearts for the coming of Jesus. It is a time of waiting, reflection, prayer and preparation. This waiting is not passive. It is a time of anxious anticipation, just like we await our grandparents after a long absence.
 
In today’s reading we hear the story of the centurion with great faith. He is a powerful man that has soldiers and slaves who obey what he says. But he is also a man of compassion and faith. Some people who have power and authority do not care about those who are less important. We see that with some celebrities and those who have money today. They feel that they can boss anyone around. Yet the centurion realized that he was helpless in this situation. He came to Jesus in humility. He knew that Jesus had something that he didn’t have. No money or power in the world could heal his servant, but Jesus could heal him.
 
Jesus, full of compassion, is ready to go right away to cure the servant. Yet in humility, the centurion says, “Lord, I am not worthy to have you enter under my roof; only say the word and my servant will be healed.” The centurion had deep faith that Jesus could do something powerful. We use these words of the centurion at Mass when the priest elevates the consecrated Host and says, “Behold the Lamb of God who takes away the sin of the world.” Do we believe that Jesus can do something powerful at Mass and in our own hearts through Holy Communion? Do we prepare our hearts before we receive the Lord under our roof?
 
Jesus was “amazed” by this man’s faith and humility. Jesus told His followers that no one among the chosen people of Israel had such faith. This element of faith is so important .
 
Do I, like the centurion, have these attributes of humility and faith? Am I humble enough to turn to the Lord in my time of need? Do I recognize that every good gift comes from the Lord, thus seeking Him for my every need? Can I admit that I can’t do this alone: that I need Jesus?
 
And do I have faith? Do I trust that the Lord can heal me and can perform miracles in the lives of those for whom I pray? Do I intercede for others trusting that the Lord hears my prayers? Do I believe that anything is possible with God?
 
Lord, help us to grow in faith and humility this Advent season so that our hearts are ready for your coming…
 
Have a blessed day!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
Mateo 8:5-11
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”. Él le contestó: “Voy a curarlo”.
 
Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.
 
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos”.
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¡Feliz año nuevo! Hemos comenzado la temporada de Adviento, que comienza el nuevo año en la Iglesia. Adviento es un tiempo para preparar nuestros corazones para la venida de Jesús. Es un tiempo de espera, reflexión, oración y preparación. Esta espera no es pasiva. Es un tiempo de anticipación ansiosa, así como esperamos a nuestros abuelos después de una larga ausencia.
 
En la lectura de hoy escuchamos la historia del centurión con gran fe. Él es un hombre poderoso que tiene soldados y esclavos que obedecen lo que dice. Pero también es un hombre de compasión y fe. Algunas personas que tienen poder y autoridad no les importan aquellos que son menos importantes. Vemos eso hoy con algunas celebridades y aquellos que tienen dinero. Ellos sienten que pueden mandar a cualquier persona. Sin embargo, el centurión se dio cuenta de que era impotente en esta situación. Él vino a Jesús con humildad. Él sabía que Jesús tenía algo que él no tenía. Ni dinero ni poder en el mundo podía sanar a su siervo, pero Jesús podía sanarlo.
 
Jesús, lleno de compasión, está listo para ir enseguida a curar al siervo. Sin embargo, en humildad, el centurión dice: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano”. El centurión tenía una profunda fe de que Jesús podía hacer algo poderoso. Usamos estas palabras del centurión en la Misa cuando el sacerdote eleva la Hostia consagrada y dice: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. ¿Creemos que Jesús puede hacer algo poderoso en la Misa y en nuestros propios corazones a través de la Santa Comunión? ¿Preparamos nuestros corazones antes de recibir al Señor bajo nuestro techo?
 
Jesús estaba “admirado” por la fe y la humildad de este hombre. Jesús dijo a Sus seguidores que nadie entre el pueblo elegido de Israel tenía tal fe. Este elemento de fe es tan importante.
 
¿Tengo estos atributos del centurión de humildad y fe? ¿Soy lo suficientemente humilde como para ir al Señor en mi tiempo de necesidad? ¿Reconozco que todo buen don viene del Señor, así como buscarlo para todas mis necesidades? ¿Puedo admitir que no puedo hacer esto solo: que necesito a Jesús?
 
¿Y tengo fe? ¿Confío en que el Señor puede sanarme y puede hacer milagros en la vida de aquellos por quienes rezo? ¿Intercedo por otros confiando en que el Señor escucha mis oraciones? ¿Creo en que cualquier cosa es posible con Dios?
 
Señor, ayúdanos a crecer en fe y humildad en esta temporada de Adviento para que nuestros corazones estén listos para tu venida…
 
¡Que tengas un día bendecido!
Padre Burke
Posted by: frburke23 | November 26, 2016

Thought for 1st Sunday of Advent

Thought for 1st Sunday of Advent
MATTHEW 24:37-44
Jesus said to his disciples:
“As it was in the days of Noah,
so it will be at the coming of the Son of Man.
In those days before the flood,
they were eating and drinking,
marrying and giving in marriage,
up to the day that Noah entered the ark.
They did not know until the flood came and carried them all away.
So will it be also at the coming of the Son of Man.
Two men will be out in the field;
one will be taken, and one will be left.
Two women will be grinding at the mill;
one will be taken, and one will be left.
Therefore, stay awake!
For you do not know on which day your Lord will come.
Be sure of this: if the master of the house
had known the hour of night when the thief was coming,
he would have stayed awake
and not let his house be broken into.
So too, you also must be prepared,
for at an hour you do not expect, the Son of Man will come.”
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“Stay awake!” Jesus is going to come for us like a thief in the night, “for at an hour you do not expect, the Son of Man will come.”
 
Am I ready if Jesus were to come for me today?
What do I need to change in my life?
 
As we begin the Church new year this advent it is time for us to think about the coming of Jesus. How should I prepare?
 
Have you ever waited anxiously for someone? What do you do to get ready for their arrival? We clean the house, make a great meal and take care of every detail in our home to make them feel welcome and make their stay comfortable.
 
Do we do the same thing for Jesus in our hearts? Have I cleaned my soul by going to confession? Jesus has prepared a banquet for us. He wants to abide in our hearts through prayer and the Eucharist. Do I attend Mass as often as possible? Do I pray regularly so that the Holy Spirit is alive in my heart?
 
There are two types of waiting – one of fear and one of hopeful anticipation. Have you ever done something wrong as a child and mom said, “What until your dad gets home?” This fear motivates us to change our ways. However, living in this fear can be paralyzing. We do not have freedom in the way that we live.
 
Hopeful anticipation looks completely different. We do not want to live our lives in fear of God. We want to live the present moment in freedom, unafraid of the Lord’s coming because we are prepared. We want to live in anxious anticipation for the coming of Jesus. This type of waiting gives us a peace and a joy beyond our understanding.
 
In four short weeks we will celebrate Christmas. Let us spend this Advent in anxious anticipation of the coming of the Christ child. Slow down this Advent and focus on what is most important – my inner house and its preparation.
 
Am I waiting in fear of Christ’s coming?
Do I anxiously await the Lord’s coming?
How am I preparing my heart to meet Jesus?
 
Have a blessed Advent!
Fr. Burke
Posted by: frburke23 | November 25, 2016

Thought for Saturday, 34th Week in Ordinary Time

LUKE 21:34-36
Jesus said to his disciples:
“Beware that your hearts do not become drowsy
from carousing and drunkenness
and the anxieties of daily life,
and that day catch you by surprise like a trap.
For that day will assault everyone
who lives on the face of the earth.
Be vigilant at all times
and pray that you have the strength
to escape the tribulations that are imminent
and to stand before the Son of Man.”
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Today is new year’s eve in the Catholic Church. Tomorrow begins Advent and the new liturgical year. As we end the current liturgical year today, the Church wants us to focus one more time on being prepared for the coming of Jesus.
 
May we take these words to heart from Jesus: “Beware that your hearts do not become drowsy from carousing and drunkenness and the anxieties of daily life… Be vigilant at all times….”
 
Do I allow the anxieties of life to distract me from what is most important? Do I focus on the material things and forget about heaven? Do I spend all day focused on the treasures of this earth while my spiritual life is relegated to maybe one hour on Sunday?
 
I am saddened by the frenzy and violence around Black Friday. I only wish we had the same intensity and focus on our spiritual life as we have on buying the perfect gift. Black Friday is just a symptom of a culture that is anxious about many things that distract us from the true meaning of life. Can you imagine a Sunday when people are flocking to church early so that they can get a seat?
 
One day each one of us will “stand before the Son of Man”. This is something that is going to happen for each one of us. It could be today. It could be tomorrow. It might be 50 years from now. But it will happen. When I stand before the Lord that day what account will I give for my life?
 
How much did I love?
How did I care for the least of my brothers and sisters?
How generous was I with the gifts God gave me?
What can I start to change today in my life?
 
Tomorrow begins a new year for the Church. It is a new beginning. Make some spiritual resolutions for this new year that will help you focus on God, heaven and the things that matter for all eternity.
 
Have a blessed day and happy new year!
Fr. Burke
 
Spanish translation:
 
LUCAS 21:34-36
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
 
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.
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Hoy es la víspera de año nuevo en la Iglesia Católica. Mañana comienza el Adviento y el nuevo año litúrgico. Al terminar el año litúrgico hoy, la Iglesia quiere que nos concentremos una vez más en estar preparados para la venida de Jesús.
 
Que podamos tomar estas palabras de Jesús al corazón: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida… Velen en todo momento…”.
 
¿Permito que las preocupaciones de la vida me distraigan de lo que es más importante? ¿Me concentro en las cosas materiales y me olvido del cielo? ¿Me paso todo el día concentrado en los tesoros de la tierra, mientras que mi vida espiritual es relegada a quizá una hora el domingo?
 
Me entristece el delirio y la violencia en el Viernes Negro. Ojalá tuviéramos la misma intensidad y enfoque en nuestra vida espiritual como la tenemos en comprar el regalo perfecto. Viernes Negro es sólo un síntoma de una cultura que está ansiosa por muchas cosas que nos distraen del verdadero significado de la vida. ¿Puedes imaginarte un domingo, cuando la gente está acudiendo en masa temprano a la iglesia para que puedan conseguir un asiento?
 
Un día, cada uno de nosotros “compareceremos ante el Hijo del Hombre”. Esto es algo que le sucederá a cada uno de nosotros. Podría ser hoy. Podría ser mañana. Podría ser dentro de 50 años. Pero sucederá. Cuando ese día me presente ante el Señor que cuentas daré por mi vida?
 
¿Cuánto ame?
¿Cómo cuido del menor de mis hermanos y hermanas?
¿Qué tan generoso fui con los dones que Dios me dio?
¿Qué puedo empezar a cambiar hoy en mi vida?
 
Mañana comienza un nuevo año para la Iglesia. Es un nuevo comienzo. Haz algunas resoluciones espirituales para este nuevo año que te ayudará a enfocarte en Dios, el cielo y las cosas que importan para la eternidad.
 
¡Tengan un día bendecido y feliz año nuevo!
Padre Burke
Posted by: frburke23 | November 24, 2016

Thought for Friday, 34th Week of Ordinary Time

LUKE 21:29-33
Jesus told his disciples a parable.
“Consider the fig tree and all the other trees.
When their buds burst open,
you see for yourselves and know that summer is now near;
in the same way, when you see these things happening,
know that the Kingdom of God is near.
Amen, I say to you, this generation will not pass away
until all these things have taken place.
Heaven and earth will pass away,
but my words will not pass away.”
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Please keep in prayer our “WHO WILL FILL THESE SHOES?” event at the Cathedral of St. Raymond on Friday. It runs from 8am – 3pm. We have invited young men and their parents to come and learn more about the priesthood and see if the Lord is calling them to fill the shoes of our past and current priests. I would appreciate you surrounding us in prayer during this time. The day will include Mass, a SKYPE call with Bishop Conlon, Holy Hour, lunch and talks from priests, seminarians and parents of seminarians. We will conclude the day with basketball for those who want to play.
 
This is Black Friday, but it has become Black Thursday also as stores are opening during dinner time of Thanksgiving, when families should be gathered together to give thanks for the many blessings in their lives. This is a time that commercials tell us that we cannot be happy without this perfect gift. We want to offer an alternative to Black Friday to spend the day with the Men in Black, our priests and seminarians.
 
In the Gospel today Jesus is encouraging us to pay attention to the signs around us. We know that spring is in the air when the trees start to bloom. We know that winter is around the corner when the leaves and snow begin to fall. The Kingdom of God is among us also. Do we notice the signs around us?
 
As we come to the end of this liturgical year (Advent starts this weekend), we are called to reflect on the end times and our own mortality. The Lord invites us to trust in Him completely. “Heaven and earth will pass away, but my words will not pass away.” We cannot put our ultimate trust and hope in things of the earth. Everything here will pass away one day.
 
I remember traveling to Rome and seeing the ancient ruins. I am sure they never thought that these buildings would be “ancient ruins” one day. The beautiful buildings around us today may be “ancient ruins” one day in the future. “Heaven and earth will pass away, but my words will not pass away.” What kind of legacy do I want to leave on this earth? Do I want to be known as someone who loved generously? Or do I want to be remembered as someone who worked too much and had no time for the people around him/her?
 
Do I trust Jesus completely?
Am I prepared if the Lord were to come for me today?
How am I preparing for the beginning of Advent?
 
Have a blessed day,
Fr. Burke

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